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domingo, diciembre 29, 2013

Cuento de fieles

Érase una vez la aparición, en este universo, de una especie, de seres heterótrofos y con conciencia, capaces de pensar y crear herramientas, y modificar su entorno. Seres que dominaron su mundo, poblaron todo su planeta y sometieron a su voluntad a las demás criaturas.

Estos seres inventaron dioses para explicarse el mundo y sus fenómenos, que poco conocían. A cada suceso inesperado, en un comienzo, inventaron dioses para ponerle un nombre y concederle un poder respectivo. El miedo gobernaba a estos seres; su entendimiento, temprano, no estaba aun completamente desarrollado.
Hasta que algunos de ellos, por experimentación y por estudio, con tenacidad, valor y curiosidad, fueron conociendo y comprendiendo las leyes físicas, naturales, que todo lo gobiernan, y amasaron el método que nos permite conocer el mundo en el que vivimos con certeza y exactitud. Los miedos y los dioses se fueron empequeñeciendo, salvo para los reacios fanáticos, quienes convencidos -aunque sin pruebas- que sus dioses eran reales, sometieron a los que consideraron herejes -sean creyentes de otros dioses distintos, o escépticos-: los torturaron, mutilaron e intimidaron. Coparon así el poder, y perduraron sus miedos, aunque, ambivalentemente, fueron aceptando cada uno de los inventos de aquellos que sí regían su vida por la experimentación y el escepticismo. Los más desesperados de estos fieles intentan aún hoy disfrazar de cientifismo sus ideas no demostradas, creando teorías absurdas compatibles con sus dogmas de cabecera y recurriendo a falacias lógicas.

Algunos de estos seres crearon instituciones para gobernar a las masas: eclesiales, políticas, económicas -y más adelante deportivas y comunicacionales-. Todas ellas tenían como objetivo controlar a dichas masas, y convenían entre ellas necesidades e intereses por preservar su poder, rechazando e invisibilizando las posibilidades y oportunidades de desarrollo del pensamiento crítico y escéptico, pues este era peligroso para sus intereses. Así, se crearon fechas y rituales, celebraciones, congregaciones y prácticas, en las que casi todos los individuos pensantes todavía participan. Una de estas asociaciones logró tomar el poder absoluto del mayor imperio del mundo, y con sincretismo, acrisoló mitos y costumbres antiguas y las instauró en un credo con perspectiva mundial: esa fue la primera globalización en la historia de estos seres.

Estos fieles, hoy en día esparcidos por todo el mundo, e inclusive seres de otros credos, suelen celebrar estas fechas con fiestas, viajes, francachelas, regalos y fuegos artificiales, olvidando los motivos ulteriores por los que susodichas fiestas fueron generadas, cerrando sus casas a las necesidades de los que menos tienen. Siempre creen que están en la razón: creen que su dios es el único verdadero entre más de 2000 proclamados antiguos y “vigentes”. Creen que su credo es el único cierto, y que los casi 6 mil millones de personas que no comparten sus ideas se irán a un lugar imperecedero donde sufrirán para toda la eternidad. Y aun así creen que su deidad es puro amor. Vaya contradicción tan absurda, en fin: ellos no la quieren ver.

Creen en la existencia de lo que llaman pecado, y solo sus líderes tienen el poder de curarlo. Vaya casualidad. Creen también que cerrando los ojos pueden comunicarse con el que creen es el creador de todo el universo, importunarlo de sus omniscientes y omnipotentes labores, y pedirle favores como si ellos mismos fueran más importantes que los otros 7 mil millones de seres como ellos. Padecen de una inconmensurable vanidad, pues además de ello, los más fervorosos de estos fieles suelen oponerse a las libertades mínimas de aquellos que piensan, aman y se comportan distinto; y pretenden legislar para que los demás estén obligados a sus respectivas autoimposiciones de fe.

Los 30 de agosto celebran a una mujer cuyos únicos méritos en la vida fueron flagelarse y ayunar hasta su muerte, una pobre esquizofrénica de tipo paranoide con ideas místicas y alucinaciones auditivas, que creía que se comunicaba con animales, y que escuchaba la voz de su dios que le pedía que se golpeara piadosamente. Celebran a esta loca de capirote escribiéndole cartas y pidiéndole deseos, gastando toneladas ingentes de papel y de tiempo, y generando basura en todo el centro de la ciudad. El estado, supuestamente laico, la ha premiado con el honor de darle su billete de más alta denominación, como si el ser desquiciado tuviera su mérito. Tienen un santo, también, de esas mismas épocas, que sin embargo no tiene el mismo reconocimiento, a pesar de que le han sido documentados muchos más supuestos milagros. Además, este último recién fue canonizado 400 años después de su muerte porque era negro, y antes para ellos ser negro era no tener alma, justificaban la esclavitud, prohibían el cruce con ellos y los demonizaban. ¿Razón para ello? Su libro de cuentos infantiles señalaba una antigua maldición a esta raza. Vaya motivo para segregar, maltratar y humillar a otros humanos, tan humanos como ellos.

Por si fuera poco, los meses de octubre y noviembre, harán peregrinaciones y procesiones, rezándole a una imagen que representa a un señor, que supuestamente es el mismo que su Señor, pero que a la vez es distinto para cada pueblo. También hacen esto con vírgenes y santos patronales. En algunos casos, además, celebran estas fiestas con festivales de Tauromaquia, una horrenda práctica sadista que consiste en desangrar hasta la muerte a toros, todo para honrar a su Señor, bendecidas por su representante máximo en el país. A pesar de toda esa barbarie, tienen el cuajo de reclamar cada vez que sus ídolos eclesiales son cuestionados o modificados por razones artísticas. Allí sí saltan y reclaman las libertades que a los que no piensan como ellos no les otorgan. 

Para agregar mayor demencia, sus fieles no te dejarán dormir los 24 y 31 de diciembre de todos los años. Es más, algunos de ellos, por llevar regalos a sus casas, presionados por el mediatismo y consumismo rampante por ellos mismos generados, robarán y secuestrarán y luego le rezarán a su beata 'de los criminales' para expiar sus culpas. Total, si cometen crímenes basta con que se arrepientan de sus pecados. ¿Será por esa razón que las prisiones están llenas de fieles?

Los 24 de diciembre sus fieles prenderán pirotécnicos y asustarán a animales y personas que no piensan que estas fechas son importantes. Visitarán, invitarán o escribirán postales a personas por única vez en todo el año, y se quejarán de que la gente no practica los valores que ellos mismos no evidencian en sus mesas solo en estas fechas. Exigirán respeto por sus ridículas creencias, y esperarán que los saludes, les des regalos y no cuestiones las evidentes inexactitudes históricas de sus celebraciones. Se ofenderán si no los saludas, preferirán que lo hagas hipócritamente si no compartes sus creencias –¿tiene esto algún sentido?-. Pondrán nacimientos hechos con estatuillas de yeso, a pesar de que el libro en el que basan su fe les prohíbe en repetidas ocasiones la adoración a imágenes. Celebrarán el nacimiento de su creador hecho hombre –una copia de otros credos más antiguos-, nacido éste de una virgen adolescente –como si eso fuera posible, y como si eso no fuera un viente de alquiler y una familia disfuncional. ¡Después tienen el cuajo de defender a las familias “reales”!- , a pesar de que la tradición de su propia cosmovisión religiosa ubica su no probado nacimiento en el mes de abril, de entre los años -4 y -7 antes de sí mismo. Pondrán un árbol de luces vestido, que pertenece a una tradición nórdica 7000 años más antigua que la suya propia. Y se atreven a llamar paganos a los que no pensamos y celebramos como ellos.
En esta fecha también cobra importancia un gordo señor, también inventado, muy arropado, como si fuera pertinente en el mes de mayor temperatura del año en esta parte del mundo. Lo peor es que les enseñan a los niños que este amigo imaginario existe -otro amigo imaginario más, invitándolos así al ablandamiento de su capacidad de razonar y comprender el mundo-; también les hacen creer que si se portan bien, este obeso de traje rojo polar les traerá regalos: que es lo mismo que enseñarles a ser hipócritas y a buscar recompensas por hacer lo que es correcto, en lugar de hacer bien las cosas por el deber ser. Por si no fuera suficiente tamaña estupidez, se consume un pan dulce extranjero que solo se come en estas fechas (¿puede eso llamarse tradición?), y se toma chocolate caliente en la semana más calurosa del año.

Los 31 de diciembre, la mayoría de ellos celebrarán con pirotécnicos y alcohol. algunos incluso hasta perder la consciencia, por motivos igualmente absurdos: creerán que se ha cumplido un nuevo año, como si el planeta en el que viven no dejara de moverse en su caída elíptica e interminable alrededor del sol. Ocasionarán un 25% más de incendios, y sus pobres mascotas, seres modificados genéticamente por selección artificial por ellos mismos, morirán de infarto y sufrirán por los benditos pirotécnicos. Criticarán hasta el hartazgo a todos los que se opongan a los mismos, sobre todo si son personajes públicos, y no contentos con su estupidez y falta de sentido común -que parece ser el menos común de los sentidos-, repetirán una serie de absurdas cábalas, cada una más delirante que la anterior, basada en el supuesto que eso les traerá suerte para el próximo año. Nuevamente, como si el tiempo no fuera relativo, como si la suerte existiera, y como si uno no fuera responsable de sus actos.

¡Y luego los locos, los amargados y los inmorales, somos aquellos que no participamos de sus dislates!

jueves, febrero 09, 2012

Contar para vivirla

Hace poco consideré pertinente algunas de las ideas de Iván Thays en el artículo que respondía a sus detractores por sus comentarios aparentemente descalificatorios de la comida peruana. La verdad es que tiene razón cuando dice que nos estamos centrando en cosas poco importantes para definir no solo nuestra identidad nacional, sino que también nos estamos centrando en cosas poco importantes para medir qué tan bien estamos. Comparto con él y con otros muchos peruanos el sentimiento de sinsabor por el bajísimo nivel de Comprensión Lectora de nuestros niños -apenas superamos a Haití, vano consuelo-; el índice elevado de corrupción frente al mundo; el alto nivel de la exclusión social que se expresa principalmente en la inequidad de ingreso y en la falta de oportunidades (ver página 6 del informe de IOH; Banco Mundial, 2010); las condiciones atroces de informalidad, delincuencia y violencia; y un larguísimo etcétera.

Hace unos días murieron 10 compatriotas en una carretera de las afueras de la metrópoli de Ontario, en la lejana Canadá. Y murieron porque el conductor, peruano como nosotros, tuvo a bien cruzar la avenida cuando el semáforo se encontraba en rojo. Para colmo, el tipo no tenía licencia de conducir. El Sheriff canadiense, más tarde, en la conferencia de prensa, no tuvo palabras para definir la tragedia en la profunda estupidez de ese acto temerario -e inconsciente-, que enlutó a varias otras familias.

Hace un par de horas, acababa de almorzar con una representante de Oxfam, natural de Canadá, y en nuestra conversación tocamos varios temas relacionados a nuestra realidad social: la discriminación recurrente, particularmente frente a las trabajadoras del hogar; la debilidad de los partidos políticos; la corrupción; la informalidad, etc. Le contaba con ironía y hasta con cierta desesperanza que, a diferencia de otros países, aquí cuando hay luz roja uno tiene que cuidarse más porque los conductores, particularmente los de las combis, en lugar de frenar, aceleran para ganarle a sus "rivales", en una fiesta grotesca de informalidad, inmediatismo e ineficacia aprendida. Por eso es que se dio, le dije, el accidente de hace unos días, por esa manía estúpida de ganarle al cambio de luz y de no pensar ni en el otro, ni en uno mismo.

A solo unas cuadras más, luego de despedirnos, yo caminaba tranquilamente por la Avenida República de Panamá para regresar a mi trabajo. Dio rojo en el semáforo, esperé unos 10 segundos, y crucé por Roca y Boloña, una vez que una combi había ya frenado, pero cuando avancé otra se pasó de largo y casi me vuela la nariz. Estuve a un segundo de no contarla. Una señora gritó asustada, y me dijo que casi me mato. Lamentablemente, aquí en el Perú es el único lugar del mundo en el que la luz roja significa que hay que tener más cuidado si eres peatón; hay que contar (por lo menos más de 10 segundos luego del cambio de luz) para vivirla, porque sino te matan. Realmente inaceptable.

Ante todas estas cosas, qué voy a sentirme bien de que las cosas vayan "avanzando". Pamplinas. La única forma de avanzar aquí es sumándose a una cruzada para cambiarlo todo: hábitos, paradigmas, fanatismos, chips mentales. Felizmente uno hace algo por cambiar, desde lo suyo en la chamba (soy psicólogo social); exigiendo boletas en cualquier interacción económica, a pesar de las malas caras de los vendedores -como si uno quisiera joder por joder, cuando es una obligación dar boletas-; respetando las normas de tránsito como peatón, aunque a veces uno tenga que arriesgar la vida por culpa de quienes más bien no las respetan... Porque no solo ofendiéndose por lo que diga Iván Thays se hace patria, sino más bien trabajando por el desarrollo del país, involucrándose en una serie de cambios; gritándole cochino al que orina en la calle; increpándole al flojo que teniendo o no cerca un bote de basura tira sus desperdicios en la vereda, en la pista o en la arena. Me encanta la comida peruana, también, pero no temo en reconocer que no es saludable; varias cosas en el país no son saludables, sobre todo la intolerancia; la discriminación (sea racial, étnica, socio-económica, política-ideológica, o sexual); la desesperanza aprendida del "que robe pero que haga obra", que no es otra cosa que tranzar con la corrupción; la falta de oportunidades; y el que la gente no se compre pleitos realmente importantes como la situación de la educación, la política, la economía o la empleabilidad, sino en el chisme, en el morbo y en la nimiedad.

miércoles, enero 09, 2008

Más de 2008 oportunidades perdidas

No entiendo por qué tantos fuegos artificiales, si con dos Mesas Redondas no entienden, todavía. No entiendo por qué celebran un año menos de vida, un año más de estupidez, salvajismo y muerte en oriente medio; corrupción, violencia, irresponsabilidad en cada esquina, cantina, webchat. No entiendo cómo pueden celebrar un año más bebiendo hasta caerse, trompearse, maltratarse de esa manera, animalizarse. Cómo pueden apartarse del caótico mundo de las combis de la muerte y los monos que orinan en la calle o tiran basura al suelo, y de los tanto o más monos que no les dicen nada o dicen "pobrecito". Y qué me dicen de los otros monos que no respetan las leyes de tránsito, o riegan de hijos el mundo, o matan animales y personas. De aquellos misérrimos politiqueros arrivistas, sedientos de poder y de sus franeleros ayayeros. Me parece absolutamente vergonzosos los cobradores de combi, los futbolistas fiesteros, los fujimontesinistas que todavía pretenden tapar el sol con un dedo, los periodistas vendidos y ratingnistas. La SUTEP y los congresistas cocaleros, los fanáticos presos de taras ideológicas e inmadurez política que no tolera el progreso. Aquellos que no son capaces de escuchar al otro y saber aprender de la otredad. Chávez. Tanta, tanta podredumbre. Tanta basura que da cólera saberse de alguna manera emparentado con tanta estupidez, que da vergüenza ajena y genética tener alguna remota ligazón con estos miserables.
Ahora el mundo consume películas hollywoodenses y estúpidas, músicas repetitivas y pipilépticas, ve American Idol y escucha La Pituca en inglés. Fútbol y otras conspicuas nimiedades. Absolutos baladís. Son tan pocos los que leen, los que piensan, los que actúan por el bien sin la hipócrita esperanza de la redención futura. Hace tiempo que dejé de creer en la gran transformación, en el gran cambio; esas son utopías, yo me comporto como creo que ha de ser, y punto, después de todo no creo en dudosas y resultadistas recompensas posteriores ni en cultos culposos y dioses castrenses.
Quizás éste no sea en esencia un país (o un mundo) en el que me sienta a gusto, la verdad es que a medida que uno se culturiza más, termina apartándose irremediablemente, le van apestando las atrocidades cotidianas, las estupideces mundanas, las modas, el mundo lleno de temas baladís, chácharas intrascendentes, el calamitoso desorden de todo. Cuando camino por la calle, yo como peatón respeto las señales de tránsito, cuando el semáforo está en rojo cruzo por la línea cebra, y es más bien en ese momento cuando más peligroso es cruzar, porque los simios que conducen se apresuran para ganarle al amarillo. Por supuesto, nadie respeta. Las madres cruzan en verde con sus bebes, los micros andan reventando de gente que se sigue metiendo aunque tengan que ir con un pie fuera de la puerta y un codo fuera de la ventana. Los cobradores empujan afuera a los pasajeros. Y uno se siente solo, incomprendido, y ve el cuadro irrepresentable de la realidad como si tuviera unos lentes grises, y de fondo la Carmina Burana de Carl Orff.
Para mí ya perdió el sentido libar por el puro gusto de hacerlo. El alcohol ya dejó de tener para mí el libertino placer adolescente y autodestructivo de antaño. Me llama tan poco la atención como el fútbol. Ya perdió el sentido celebrar un nuevo año lleno de pelmazos hechos y derechos, que se embriagan o lo que es peor, estudian derecho. Ya perdió el sentido creer en una oportunidad más para la humanidad. La verdad es que me es abominable, aunque trato de ser tolerante y llevadero.
Aún así, ilusos, que tengan un buen año.

sábado, diciembre 15, 2007

De monos con uniforme y lobos esteparios

La constatación más tangible de que estamos en el tercer mundo son unos monos con uniforme, popularmente conocidos como cobradores. Cada día están peor. Le faltan el respeto a las señoras, ponen horribles concatenaciones de sonidos a todo volúmen -según ellos es música-, su timbre, tono y locución de voz carecen totalmente de educación, son inherentemente violentos, muchas veces también sucios, y un largo etcétera. Ya no sé si es que leo en los micros por el puro placer de hacerlo, o más bien para no tener que avergonzarme de entrever que esos individuos son de mi misma especie. Por suerte hoy terminé La Hora Azul en la peluquería, ora esperando a que una horrible vieja optimista se esmerara en desafearse, ora evitando que mis ensortijados cabellos húmedos cayeran bailando sobre el referido texto mientras lo leía desentendido del mundo. Y aunque comencé unas horas después, en otro trayecto, otra obra también en el micro, El lobo estepario, me sentí particularmente identificado con el personaje quejumbroso de los excesos de sus isogenotípicos congéneres.

"¡Ah, es difícil encontrar esa huella de dios [la minúscula es mía] en medio de esta vida que llevamos, en medio de este siglo tan contentadizo, tan burgués, tan falto de espiritualidad, a la vista de estas arquitecturas, de estos negocios, de esta política, de estos hombres! ¿Cómo no había yo de ser un lobo estepario y un pobre anacoreta en medio de un mundo, ninguno de cuyos fines comparto, ninguno de cuyos placeres me llama la atención?... ".

"... Y en efecto, si el mundo tiene razón... si esta música de los cafés, estas diversiones en masa, estos hombres americanos contentos con tan poco tienen razón, entonces soy efectivamente el lobo estepario que tantas veces me he llamado, la bestia descarriada en un mundo que le es extraño e incomprensible, que ya no encuentra ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento. ..."

De Adrián Ormache también pude destacar una frase que la utilicé ayer debatiendo con una amiga acerca del financiamiento extranjero y sus posibles motivos ideológico-políticos: los pobres no son buenos por ser pobres. Esa frase tiene mucho de cierta; no se puede hacer, bajo ningún concepto, apriorismos, menos aún cuando tienes que convivir con estos monos con uniforme. Menos mal que está la lectura para intentar disiparse. Aunque sigue la infinita paciencia de soportar las bajezas de todo tipo de entes, conductores, cobradores, peatones, políticos, religiosos, educadores, abogados, etc. Uno no puede sentirse bien cuando, respetuoso de las señales de tránsito, solo cruza, como peatón, -por la línea cebra, por supuesto- cuando el semáforo da rojo; y es a uno al que lo miran como si fuera el que está mal. Lo mismo que cuando pido que bajen los ingentes decibeles en los que los transportistas insisten en mantener sus horribles músicas, lo mismo que al gritarles: "¿Por qué tienen que ensuciar?", con todo derecho, a unos estúpidos contadores que llenan las calles de papeles arrugados por manifestar en su colegio profesional. La humanidad es tan frustrante a veces que uno se siente un lobo estepario inmiscuido en una grisácea y ajena ciudad llena de monos con uniforme.

viernes, agosto 31, 2007

Utopismo

Me pregunto si es tan difícil imaginar una ciudad en la que los peatones/pasajeros
a. tomen el transporte público en el paradero,
b. crucen solo por la línea cebra,
c. lo hagan solo sí el semáforo indica que pueden hacerlo,
d. suban a otro vehículo si el que pretende llevarlos excede un número razonable de pasajeros,
e. respeten las leyes de la proxémica, es decir, respeten a los otros pasajeros y al lugar que ocupan en el vehículo,
f. respeten los asientos reservados,
g. paguen lo que corresponde, y
h. bajen en los paraderos.
Me pregunto si es tan complicado que los transportistas
a. conduzcan por el carril derecho,
b. lo hagan a una velocidad moderada,
c. no rebalsen a otros carros,
d. utilicen vehículos de no más de 10 años de antigüedad y que estén en buenas condiciones,
e. cuiden su apariencia, su aseo y el del vehículo,
f. hablen con respeto y propiedad, sin gritar y sin asesinar el castellano,
g. utilicen la bocina solo si es estrictamente necesario, a través de un pitido seco y muy breve,
h. no pongan música a todo volumen, sino más bien a volumen moderado que permita a los pasajeros tener un viaje tranquilo,
i. utilicen un solo tipo de vehículo para su trabajo, que sea seguro, amplio, limpio, y que no contamiente demasiado el ambiente,
j. cobren una tarifa estratificada y única según la distancia recorrida,
k. estacionen solo en los paraderos,
l. verdaderamente respeten los semáforos, es decir, que rojo significa espere, amarillo deténgase y verde circule,
m. respeten la línea cebra, es decir, el espacio por el que los peatones deben cruzar, en lugar de estacionarse encima de ella para ganarle al auto de atrás,
n. procuren tener un horario para así optimizar recursos y reducir gastos innecesarios tales como gasolina y personal (dateros y cobradores),
o. tengan un número reducido de personas que viajen de pie, si es posible solo aquellos que vayan a bajar cerca,
p. dejen de pegar esos policromáticos y adefesieros stickers en sus ventanas, y más bien confeccionen hojas de ruta de la empresa que peguen en los paraderos para facilitar esa información a los que soliciten el servicio,
q. eliminen el rol del cobrador, agente innecesario en este tipo de servicios, o por lo menos que no tenga que gritar o indicar la ruta o 'jalar pasajeros', y se limite solo a cobrar el pasaje, ya que uno toma el servicio solo si lo necesita, y se supone que sabe a dónde va, y por último, lo más importante,
r. entiendan que el peatón tiene la preferencia.
Me pregunto si es tan difícil que los policías apliquen la ley cuando sea debido hacerlo, sin justificaciones ni pillaje. Me pregunto si es tan complicado que la gente utilice los botes de basura y sea conciente de que en la medida de lo posible deben reusar y reciclar, deben contribuir al aseo y al cuidado de los parques, las calles y los edificios. Me pregunto si es tan difícil que la gente se quiera a sí misma, y con ello a su distrito, a su ciudad y a su país. Me pregunto si es tan complicado que quieran al otro, que lo miren como un ser humano, al mismo nivel y lo respeten, y no lo miren por arriba o por debajo, con desprecio o con complejos, estúpidos prejuicios. Me pregunto si es tan difícil que manos amarillas, morenas, cobrizas y rosadas se unan en una sola fuerza, en un solo ímpetu, en un solo porvenir.
Me pregunto si es tan utópico pensar en todo esto como una posibilidad. ¿Es que tan lejos estamos de ser gente educada, respetuosa, considerada? ¿Es que solo nos importa nuestro beneficio inmediato y no tomamos en cuenta los efectos de nuestros actos a posteriori? ¿Es que tan poco nos importa el otro, el orden, la seguridad, la vida, la limpieza, la ley, la sociedad, la humanidad? A veces me canso del escepticismo. A veces creo que lo único que nos separa de este utopismo es nuestra propia indulgencia, nuestra propia necedad, nuestra displicencia, ese tan añejo conformismo, tan enemigo de todos y a la vez tan remanente, propio, crónico. Quiero dejar de preguntarme, y responder, responder.

miércoles, julio 18, 2007

Aires peninsulares

Me encuentro deambulando por innenarrables lares que comprenden catedrales góticas y metros que rebozan tecnología de punta. Me encuentro entre tumbas, ruinas, adoquines y parajes, postales medioevales desperdigadas aquí y allá alrededor de ciudades primermundistas de gentes cosmopolitas educadas, ordenadas. Caminan por allí madrileños, vallecanos, catalanes, gallegos conjuntamente con moros, afrosubsaharianos, asiáticos y latinoamericanos, de todas las razas y abolengos, de cromáticas epidermis, de cosmovisiones dispares, todos interjugando merced a sus diferencias.
Los autobuses tienen asientos cómodos y bien espaciados y son conducidos por chóferes uniformados. Los taxis tienen taxímetro, GPS y hasta impresoras de boletas. Las carreteras son enormes autovías por las que atraviesan miles de vehículos sin que se oya un solo cláxon. Los metros subterráneos hacen una parada cada dos minutos; mientras que los aeropuertos son pequeñas tecnópolis. La ciudad está llena de horarios, mapas y gente que respeta las reglas.
Y si bien es cierto no llevo una semana y ya extraño la bien sazonada comida peruana, tengo varios motivos por los cuales sorprenderme gratamente de que un país hispanohablante esté a la altura de estándares primermundistas, conservando, a su vez, la calidez latina que se sigue manifestando en expresiones subjetivas y espontáneas como el humor, el buen trato y la camaradería de sus representantes para con los múltiples y diversos visitantes que se disponen a conocer a la madre patria.

viernes, julio 06, 2007

Marionetas

Estaba caminando por Javier Prado, con una extraña sensación de tranquilidad, desestimando los efluvios estresantes de pensamientos acerca de olvidos recientes y pelotudeces afines. Preferí admirar la silente solemnidad de las casas antiguas, imaginar fotografías de árboles y observar las hojas caídas. Caminaba despacio, observando, tratando de oler pese al frío cortante e inodoro. Luego de varias cuadras, estimé que era suficiente, la cosa se puso fea y llena de elementos humanos. Paraderos, smog, cobradores, cláxones y stickers de colores. Me había conectado otra vez con el mundo, así que aproveché el Moby Dick metálico que suele llevarme a casa y lo tomé.
Al poco rato, un par de niños entraron al vehículo, subiendo a duras penas por el escalón tan enorme para sus pequeños cuerpecillos. El más grandecito, si cabe el término, sacó de su mochila una humilde marioneta, simple, sucia, pobre como él. Su voz era un recuento inenarrable de respirares, una ininteligible alocución de alófonas difuminaciones, lamento que anunciaba su necesidad. Un guión malestudiado y malaprendido, un discursillo que jugaba a ser un infantil castellano. Cantó primero, y luego habló. Poco pude entender de sus palabras, mucho más de su expresión, de sus cansados ojos infantiles, mientras otras madres reían con sus niños completamente ajenas al cuadro y compraban golosinas, mientras un abogaducho de camisa rosada y caspa en el cabello se hacía el desentendido, mientras la gente sonreía incomprensivamente, y los pasajeros seguían presas de sus propias cavilaciones, abiertamente y absolutamente indiferentes.
Al salir, al menos, los niños mencionados se pusieron a jugar, con esa gran imaginación que solo ellos conservan en su total esplendor, pese a la adversidad, pese al frío y la distancia, pese al desinterés del mundo. Corrieron, saltaron, y las marionetas bailaron. Más allá, en cada parada, hasta que las familiares esquinas me obligaron a bajar hacia mi casa, más niños repetían estos tristes cuadros. Músicos, artistas, vendedores. Caramelos que no comen, zampoñas que no endulzan sus oídos, juguetes convertidos en herramientas de trabajo, ropitas sucias y zapatitos descocidos, monedas que van a parar al bolsillo de padres irresponsables y maltratadores que prefieren beber que dar de comer a sus retoños. Bajé y más niños repetirán estos cuadros, y más madres se reirán comprando desentendidas, y más abogaduchos casposos habrán de ignorarlos. Ojalá el juego alivie un poco su desventura, mientras tratamos de humanizar a estos entes que componen la sociedad, las verdaderas marionetas.

sábado, junio 30, 2007

Incomprensible: La tragedia Benoit

Corría el año de 1998 y yo apenas superaba el metro setenta y bajaba cinco pisos de un edificio sin asensor -y con vecinos impresentables que peleaban pacíficamente todo el día- para irme al colegio con ropa de verano por El Niño. Mi hermano ingresaba a primero de primaria, CLAMP creaba a Sakura Card Captors, Perú despedía a la menos mala selección desde el animista recuerdo de glorias sepias y legendarias, y Francia ganaba su hasta ahora único mundial con dos cabezazos del mejor jugador calvo de la historia, un joven Zidane que tenía más pinta de Francisco de Asís que de futbolista, y que sin embargo, callado y todo, tenía ya varias rojas en su haber por agresión. Panamericana apostó, entonces, por un nuevo programa para la señal peruana. Unos gringos jugaban a la peleítas. Y uno ya estaba grandecito para Caballeros del Zodiaco.
Rápidamente me enganché los fines de semana con la WCW, la nWo y gladiadores de la talla del Ultimate Warrior, de la fuerza de Goldberg y de la técnica de Chris Benoit, un luchador profesional, no dado al espectáculo, más bien técnico y sabedor. Un hombre que se hacía conocido por su regularidad, por su buen wrestling. Un hombre tranquilo, del que nadie hubiera pensado que terminaría asesinando a su esposa e hijo y se suicidara hace un par de semanas.
Me avisaron en un fin de semana que un luchador loco había matado a su esposa y se había suicidado, e inexplicablemente, el último que hubiera pensado terminó siendo, para mi horrible sorpresa, el asesino. ¿Por qué? Quién puede saberlo, quién puede imaginarlo. Qué pudo haber pasado por su mente para haber cometido tal salvajismo, tal estupidez. Es algo que nunca lo llegaremos a saber. Es increíble como en un segundo podemos arruinar tantos años de respeto, de logro, de fama, como en un segundo la locura puede llevarnos a destruir a quienes más amamos, como en un instante nos apartamos de todo lo que podría definirnos como humanos y terminamos siendo monstruos. Y ejemplos hay muchos, Cho Seung Hui, Hitler, los 11 de setiembre de Chile y Estados Unidos, Sendero Luminoso, el MRTA, las FFAA. Y uno no termina de entender qué separa a Gandhi, Lennon, Luther King, María Elena Moyano de estos otros, y por qué fueron asesinados. Es que naturalmente somos así, inhumanos. Es una afirmación con entonación de pregunta, o una pregunta con sangre y huesos de afirmación.

viernes, junio 29, 2007

La Política de lo Real Maravilloso

Este pequeño mundo, mi mundo, vaya que es un lugar sin igual. Aquí los pobres pagan el doble, el triple que los ricos por servicios tan esenciales como el agua. La exclusión social alcanza niveles inverosímiles, puesto que es más la gente excluida que la gente nice que busca apartarse de la realidad creando Playas Asia cada 5 años. Aquí los empleados del estado no trabajan para el estado, sino contra él, o bien se cargan las utilidades, o bien dilatan todos y cada uno de los procesos de las diferentes organizaciones que copan con nepotista impavidez. Aquí los empresarios se creen señores feudales y se burlan de sus pongos bailando a las incompetentes autoridades y emisarios estatales. Aquí los profesores son los más imbéciles de todos, y no se puede hacer nada contra su languidez académica, endémica, esa imperturbable mediocridad cuya única manifestación vívida es la militancia en cierto partiducho de izquierda radical poco interesada en el desarrollo mental de sus connacionales. Aquí la norma es cargarse las normas - o cagarse en ellas, concretamente-. Peatones, conductores y policías se congratulan en el fango de la inmoralidad, en el inmediatismo, móbil de la filosofía de Pepe El Vivo, coimeando, violando, deshumanizando al otro y así aprovechándose de él en una selva sin fauna, llena de faunos inescrupulosos, camuflados como reporteros sensacionalistas, jueces corruptos, burócratas sanguijuelos, prensa amarillesca, abogados tinterillos y políticos conchayas. Aquí los vivos son respetados, elogiados y hasta elegidos, mientras que los que todavía se resisten a tanta inmoralidad son vejados, señalados, incomprendidos y cuestionados por su poca habilidad para acostumbrarse camaleónicamente al cenagal societario cotidiano. Aquí los intelectuales solo están encapsulados en instrumentos otrora utilizados por el asnado vulgo, que alguna vez los llamó libros, en sepias recuerdos de idílicos pasivos activistas, refugiados en el Viejo Mundo, autoexiliados, abrazados por el eremitismo feliz del postescepticismo. Y escriben todavía, alguno que otro, pero para periódicos que la gente compra autómatamente y que hace tiempo dejó de leer con avidez sapiente, reemplazando esta actividad por el morbo estupidizante del farandulismo, el vedettismo, la sangre, los culos. Aquí un ex presidente con nacionalidad japonesa burló a millones de peruanos más de una vez, y no contento con ello, ahora impunemente pretende difundir su lepra amoral y genocida hacia la tierra de donde nunca debió partir ese barco infame que lo trajo a nuestras orillas, deseoso de humillar más la mancillada imagen de este terruño que deja a Macondo como un chancay de a veinte en su comparación.

domingo, junio 03, 2007

Algunos porqués de mi escepticismo (2): El escándalo de la Bolocco

Como si se tratara de una noticia fundamental, importantísima y de público conocimiento, se publicaron y difundieron, desde hace un par de semanas, escabrosas fotografías íntimas de Cecilia Bolocco, la esposa de Carlos Menem, ex presidente octagenario e indefinidamente candidato a la presidencia de la Argentina. Las fotos fueron tomadas en su casa de playa de Miami por un paparrazo que estuvo cerca de tres días aguaitando cual buitre el momento oportuno para entrar en acción.
El tema a tratar aquí no va a ser el absurdo machismo que lleva a un viejo a casarse con una ex miss universo para sumar más votos en su campaña, a sabiendas de que esta acción, que para nada tiene que ver con alturadas propuestas programáticas para su plan de acción gubernamental, calará en el estúpido pueblo que ve en ello la adhesión política, el mismo que legitima incluso el despilfarro y la corrupción, porque Menem la hizo con un bomboncito, woooow. Podría desprenderse la actitud conservadora y machista del mundo hispano, que ha comentado esta sacada de vuelta a medias como si se tratara de algo raro, inverosímil o desestabilizador. Si el hombre tiene el soterrado derecho de sacarle la vuelta a la mujer, ¿por qué ella no lo tendría también? De otro modo habría una hipocresía legitimada y una segregación jerárquica absurda. Y me referí a sacada de vuelta a medias, porque para nadie es una sorpresa advertir que este matrimonio era un acto más mediático, publicitario y farandulero que una manifestación espontánea de romanticismo. Entonces, ¿dónde está el morbo? ¿Dónde está el ohhh, le sacó la vuelta? Exploraremos un poco el tema en relación a la función del mal llamado periodismo paparazzo, que no es otra cosa que el uso indebido de la libertad de expresión para irrumpir en los derechos de otros, simple y llanamente, por satisfacer la máxima del sistema consumista contemporáneo del neocarpediem, el pan y el circo.
El escándalo de la Bolocco*.
Ahora resulta que uno no puede vivir su vida tranquilamente al interior de su domicilio. Ahora resulta que uno no puede vivir plenamente, ni siquiera dentro de su casa. Que uno no pueda gozar de su derechos más elementales como el de su propia privacidad. Todo por ese morbo involutivo, lóbrego y repugnante que se desarrolla a través de la desinformación, del embrutecimiento colectivo, del neocarpediemismo del pan y circo que proporcionan las tecnologías de comunicación, que tanto daño le hacen al desarrollo de la inteligencia, el pensamiento crítico y por ende la libertad (porque la libertad no puede entenderse sin el desarrollo del intelecto y el pensamiento crítico, los mismos que son contenidos por la estupidización sistemática y colectiva de los medios, agentes principales del consumismo). Todo por el circo para el pueblo bruto, todo por el ráting, todo por la estupidización mediática que el desarrollo y poder de los medios sin el debido control de entes reguladores que fijen parámetros para los mismos ocasiona.
Que no me vengan con que soy conservador por exigir una regulación para los medios, si su diz que libertad es falsaria y acomodaticia, como la de ciertos canalitos bananeros y macondianos ayayeros de presidentes que más bien deberían ser presidiarios, o también, y por qué no, de magníficas empresas gringas con filiales en distintos idiomas, que tergiversan la información a su antojo y placer, pastando a toda la bola de autómatas del mundo feliz huxleyiano en el que vivimos. Que no me vengan que soy conservador por exigir esta regulación, esas son pachotadas sofistas. Libertad no significa libertinaje, y derecho a la libertad de expresión no significa inmiscuirse en la vida privada de las personas. Libertad de expresión y de opinión debiera ser, claro, pero con un fin, con el fin de informar, formar e instruir a la gente, no pasearla, divertirla y en el fondo desinformarla, deformarla e involucionarla en términos intelectuales. Todo tiene un límite señores, incluso debiera tener un límite la inescrupulosidad que lleva a unos sujetos sin moral como son los paparazzos a acosar a las personas famosas.
Y no me vayan a salir con que estoy de acuerdo con Gisela en su pelea contra Magaly Medina, esa sería una muestra más de la concretud del pensamiento que deviene del asnamiento continuo de la masa por intermedio de los medios. Acuérdense de cómo y por qué murió la Princesa de Gales. Acuérdense de los derechos por lo que están saltando los medios en Venezuela frente a este gorila miserable, autócrata, pillo, diz que bolivariano. Las lágrimas de RCTV serían de cocodrilo si en efecto sus reporteros practiraran este oficio repugnante que es el paparazzismo. Están clarísimos los dos extremos, por un lado el autoritarismo neanderthálico de un cachaco con vara que suprime las libertades de sus connacionales, y por otro la utilización de esa libertad para fines inescrupulosos y mediáticos, tan asnantes como los métodos del mismo Chávez.
Y no voy a rebajarme a la calidad argumental de Gisela Valcárcel, ex bataclana y cuasi michaeljackson peruano, sino que plantearé lo siguiente: como la educación lo es todo, debemos instruir, en la medida de lo posible a nuestra propia gente, contribuir con el ejemplo, con nuestro granito de arena, de la manera en que podamos, a no desarrollar un gusto por lo banal, lo insignificante y lo estúpido del farandulismo, el chisme y el morbo. No se trata de eliminar este tipo de prensa, se trata de enseñar a la propia gente qué es lo verdaderamente importante, si el inmediatismo barato del carpediemismo moderno, el divertirse y pasar el rato y la vida como entes sin capacidad de discernimiento, deliberación y por tanto de ejercer y gozar plenamente del derecho de la libertad, o el desarrollo del pensamiento crítico, la inteligencia y el cultivo de la cultura, el desarrollo personal, la autorrealización y la completud. Ya juzgarán ustedes qué es más importante.
(*) Nota.
Consideré correcto y coherente no mostrar fotografía alguna, puesto que estoy en abierta oposición al paparazzismo farandulero. Total, este no es un blog amarillezco. Pero pueden buscar "boloccazo" en google imágenes y de hecho las encontrarán.

lunes, mayo 28, 2007

Algunos porqués de mi escepticismo (1): Cierre de RCTV

Vuelvo al ruedo bloggero después de varios días de sequía, y vuelvo malestimulado por más y más ejemplos de la podredumbre y miseria moral e intelectual de algunos vergonzantes representantes de la especie humana. Aquí algunos, a modo de recuento -acabo de animarme a hacer una saga, o mejor dicho a desanimarme por mi propia salud emocional de enumerar ejemplos en un solo momento-:


Cierre de RCTV (Radio Caracas Televisión de Venezuela).
Todo tiene su final. Con cachita, el lema del ofensivo spot publicitario -con música, por supuesto- de la prensa chupamedia chavista ha pegado con fuerza esta semana. Desde aquí auguramos que se le queme la boca al sátrapa con sus propias palabras, pues todo tiene o tendrá su final, como bien reza el dicho. Otro refrán famoso será asociado a éste un buen día, cuando el pueblo llanero se salve de esta tristemente célebre abominación de ser humano, que es el pez -o el gorila- por la boca muere. (*)


El tiranuelo miserable diz que socialista y bolivariano Hugorila Chaveta, siendo en Lima las 4:05am, debe haber ya cumplido con su vil y dictatorial amenaza al último bastión de la resistencia democrática del llanero país del norte sudamericano. Cada vez es menor la distancia que dista a este cachaco empoderado de Stalin y del propio Castro, porque el autoritarismo es malo sea de donde venga, izquierdoso o derechista. Siempre es, ha sido y será malo y signo de podredumbre, de corrupción y de vileza el lavado de cerebro de las masas a través de nimios beneficios a cambio de restricciones fundamentales que ofrece la política mediática y populista de los dictadorzuelos bananeros macondianos latinoamericanos, justificadas tan solo por la gollumezca y maldita sed inagotable de poder, que es probadamente la droga más peligrosa que puede consumir el ser humano, ese obnubilante opiáceo que conlleva, junto con un ejército de ayayeros amasatestículos oportunistas alibabezcos que reparten el estado a placer cual botín pirata, a los sátrapas latinoamericanos a enquistarse en la mandatura máxima de sus naciones por el espacio que les pegue la regalada gana, atrasando a sus países económica o moralmente, y mentalmente, eso sin duda. Eliminando RCTV, la resistencia venezolana (**) verá minados una vez más sus derechos, los derechos de todo el pueblo venezolano y los de cualquier ser humano per se, que son los de informarse cabal y verazmente, sin mediación ni intervencionismo -sea cual sea la modalidad que se utilice-. Eliminando RCTV, Chávez no hace más que avanzar en su esquizoide ideación macquiavélica de acumulación de poder. Se trata de un triste y monstruoso resquicio de ser humano carcomido por la adicción más lóbrega, sinuosa e irrefrenable. Eliminando RCTV, Chávez no hace más que confirmarme que no existe peor cosa en este mundo que ser un ser humano, como diría Mark Twain citado por Facundo Cabral, ya compungido y copioso por la erudición y la eremítica y solitaria intelectualidad; o que se ha fregao la vida con un nuevo cambalache, como cantaría el sinigual Gardelito, profetizando lo que sería el siglo XX allá por los grisáceos treintas. Eliminada RCTV, nada puedo decir acerca del pobre pueblo venezolano que cree en la revolución -que tiene más de involución que de otra cosa-, víctimas de la estupidización mediática y sistemática al más puro estilo fujimontesinista. Esas pobres gentes qué van a tener consciencia de las verdaderas intenciones del tirano, si el ser humano ha demostrado ser lo suficientemente idiota para comerse tales discursos, no una sino quinientas veces a lo largo de la historia. El ser humano ha solido siempre compensar sus carencias afectivas a través de la rumiación de populismos, porque es tan sencillo enamorarse, convencerse, tan peligrosamente sencillo dejarse lavar el cerebro...


Ya para qué seguir hablando. Ya para qué seguir pensando y buscándole soluciones a lo imposible, a lo inobjetable, a lo inefable. No es necesario. Hemos fallado como especie, como modo de vida. Estamos involucionando, la sabia naturaleza está sabiendo eliminarnos, poco a poco. Existen varios medios que utiliza para ello, una de ellas es nuestra propia codicia sin límites, aquella codicia llamada política, aquella política llamada droga, aquella droga llamada poder, aquel adicto al poder llamado Chávez, contraejemplo o antihéroe, o simplemente, un ejemplar de lo que puede llegar a ser un ser humano.
Notas:
(**). Recomiendo una página -bloggera, obviamente- de la resistencia venezolana, Venezolano Puro: www.venezolanopuro.com

lunes, abril 23, 2007

Del monstruo y su hijo: Del 11S al 16A

[Uno de los profesores más antiguos de la plantilla de docentes de Virginia Tech afirmaba ante las cámaras de un reportero connacional que los Estados Unidos se han convertido, desde que un tejano zafado asumió la conducción del gobierno, en una tierra de vaqueros. No podemos estar más de acuerdo con el veterano profesor. Si bien es cierto que no podemos achacarle culpas de todo al insufrible e impopular presidente Bush, sí podemos poner el grito en el cielo y manifestar nuestra abierta oposición a ciertas características del aparato social de ciertos Estados de la Federación que componen el país todavía más rico y poderoso del orbe. La fácil adquisición de armas es una bomba de tiempo que incubre potenciales catástrofes y masacres como la que el mundo llora en estos momentos, y no puede mantenerse alegremente por el hecho de que la cacería es un deporte nacional -ya eso es indicador poco sutil del índice de violencia del pueblo yankee-, ni por predecesoras hecatombes como 11S. Obligados a reflexionar por esta terrible coyuntura, que pone de luto también al Perú -y no solo en las personas de los deudos del estudiante fallecido- , exploremos y ahondemos el tema.]
Virginia Tech es una Politécnica ubicada en el estado del mismo nombre, en la zona yankee -asumo que todos entendemos qué quiere decir ésto en términos coloquiales- del país del tío Sam. El campus de aquesta institución ha estado abierto a estudiantes de diferentes partes del mundo, y el porcentaje de éstos ha tenido cierta importancia en los últimos años, y va lógicamente en aumento. No así, al menos a gran escala, en lo que respecta a la idiosincrasia sureña para con los forasteros estudiantes, los cuales tienen que arrostrar, todavía, cierta hostilidad xenotípica. Recordemos las votaciones anti-migrantes, el nacionalismo acérrimo de derecha conservadora propio de estas regiones del sur del país. Por supuesto, esta postura se ha ido atenuando con los años y con el incremento de la tasa de estudiantes-migrantes de todas partes del mundo, desarrollándose así cada vez más las relaciones interculturales entre los mismos. No obstante, el fantasma de la Guerra de Secesión sigue apareciendo en gran parte de los trece estados otrora confederados. El partido republicano es el que gobierna. El fanatismo religioso, la intolerancia, la cerrazón a la pluralidad y la acentuación de los estereotipos anti- pululan en el Congreso, en diversas instituciones y en la Casa Blanca.
Cho Seung-Hui ciertamente era un sujeto con serias dificultades mentales, sociales e interpersonales. Estudiaba filología anglosajona, y en más de un trabajo sus profesores, por la calidad y sobre todo el contenido de los mismos, le recomendaron asesoría psicológica. Según los estudiantes de la siniestrada universidad, Cho era un chico raro, solitario, de pocos amigos y palabras, cabizbajo y de trato complicado. Algunos mencionaron que recibió hostiles interlocuciones a lo largo de su paso por VT por su condición de migrante surcoreano. No pretendemos con ello justificar su comportamiento, sería estúpido hacerlo, sólo hemos de mencionar aquello. Ni siquiera se trata de un factor determinante, mas no puede no considerarse en el análisis. Cho no era una persona normal, de eso no hay duda. La xenofobia tampoco es normal, como muchas otras actitudes de los diferentes engranajes sociales norteamericanos -la especificación de las uniones étnico-regionales como los grupos hispanos y afroamericanos, por ejemplo; la navidad negra o Kwanza, por otro lado, una reacción a ese sentimiento de exclusión de la minoría-. Son los mismos estadounidenses los que reconocen en los sureños ciertas actitudes y estereotipos: muchos de los turistas que vienen al Perú rajan sobre ellos, algunos lo hacen incluso siendo de esas zonas, mencionando el extremismo, el fanatismo y la estrechez de pensamiento que dicen les son característicos.
La venta de armas y municiones a diestra y siniestra admite debates acalorados y polémicos. ¿Se puede negociar por unos cuantos billetes la seguridad de toda una ciudad? ¿La vida humana acaso tiene precio? ¿Está facultado -en términos psicológicos y sociales- el pueblo norteamericano, caracterizado por la sobreestimulación mediática y tecnológica que mina el juicio crítico y por el contrario desarrolla automatismos, a portar armas, a adquirirlas con la misma facilidad con la que un niño compra una paleta, tomando en cuenta que 11S tiene todavía repercusiones patognomónicas de proporciones pandémicas? Vamos por partes.
Soy un convencido de que la venta de armas debería ser extinta de la faz de la tierra. Aquél es el único extremismo que me permito. Sin embargo, ante la imposibilidad de lograr tal beatle ideal, por lo menos puedo cuestionar estos mecanismos legales extremedamente incautos que ponen en las manos de cualquier persona, sin importar sus características, armas tan destructivas que ponen a toda la población como chivos expiatorios potenciales de masacres como la del pasado Lunes. Creo que la humanidad ha llegado a una época distinta, que no admite la violencia en ninguna de sus formas, sean éstas manifiestas o potenciales. Creo que el ser humano solo necesita su propia capacidad humana para comunicarse eficaz, eficiente y cordialmente, y no digo bocas o manos, puesto que muchos mudos y mancos han demostrado ser tanto o más humanos que aquellos sujetos que hemos tenido más suerte que ellos.
¿Es necesario portar armas? Entiendo que 11S significó un duro golpe psicológico para el pueblo norteamericano, golpe que catapultó la paranoia a niveles exorbitantes, y que quizás el plantear la veta de todo tipo de armas para la población civil sea demasiado contrareaccionismo -entiendo, mas no lo comparto-. Sería demasiado no porque sea descabellado, sino porque la gente no se siente segura sin armas -lamentable, pero cierto:-. Qué atrocidad, qué vergüenza que sea así. Hasta dónde puede llegar la fragilidad, la inseguridad, la impotencia y la debilidad de los hombres. Es alarmante la calidad paupérrima de los ambientes sociales estadounidenses, que conllevan a las personas a armarse hasta los dientes para disipar enfermos efluvios paranoides. Es lamentable e insano que un pueblo tenga que recurrir a estos extremos para convivir. Y es imperdonable que ésto se mantenga así, y no es de unos pocos años, sino desde siempre, en EEUU se mató a Luther King, a Lennon, y seguramente se quiere matar a Susan Sarandon o a Michael Moore. No es gratuito lo que ha sucedido, y no se trata de decir que Cho Seung-Hui tuvo la culpa, ni se puede justificar por esto el racismo ni nada parecido. La violencia está presente en EEUU; en el mundo en general. Luego de la masacre de VT, un estudiante norteamericano asesinó a un compañero de clases y se suicidó, mientras que en Colombia tres colegiales apuñalaron al director de su centro de estudios. En nuestro país también hay violencia, y muchísima: en el tránsito diurno, en los cláxones, en la cultura de Pepe El Vivo, etc.; la violencia en todos estos casos está tan arraigada en nosotros que no somos capaces de advertirla hasta que ocurren consecuencias extremas como las de VT, así que no miremos ésto con ojos foráneos. En tanto seres humanos, comprendamos que ésto también nos afecta.
Lo menos que podemos exigir es un control adecuado y una rigidez mayor en la adquisición de armas por parte de la población gringa -en Perú tampoco hay tantas restricciones para portar armas, que digamos-. Lo ideal sería que exijamos la veta de las armas, por lo menos para civiles, mas estamos todavía a mucho de ello. No debemos desalentarnos, debemos luchar por cambiar esta realidad tan patética como apremiante. No es posible que se juegue con fuego -literalmente- de una manera tan ingenua. Este hecho, por lamentable que sea, debe servir de ejemplo para reflexionar hondamente sobre nuestras leyes, sobre la calidad y naturaleza de nuestras relaciones interpersonales, y con mayor énfasis, sobre la completud de nosotros mismos como personas. No esperemos que el mandatario cowboy decida una burrada más, embebido en vengativas intolerantes y represivas, si sabemos que él es uno de los responsables políticos. Creemos consciencia de la no necesidad de armas para vivir, abramos nuestras puertas, miremos al otro a nuestro mismo nivel, tratemos de luchar contra los estereotipos y los prejuicios, contra la heredad de taras sociales como el racismo, el machismo y la xenofobia. Démonos cuenta que las cosas suceden en un contexto, en un ambiente, y no son eventos desperdigados sin sentido, por más extremos que sean. Cho puede ser cualquiera de nosotros. Las características personales que se le atribuyen solo pueden explicar los motivos de su conducta, mas el contexto social en el que se desenvolvió, ejerció sin duda, suficiente influencia sobre él. Una sociedad en la que una persona puede adquirir hasta doce armas por año, sin contar las municiones, no es sana. Una sociedad en la que la gente cree necesitar armas para vivir tampoco. Ésto denota serias dificultades en términos de relaciones interpersonales; no neguémoslo, trabajemos en ello. Si bien creo que debe cancelarse para siempre la venta de armas a civiles, tampoco se trata sólo de aplicar desde arriba una política mientras nada se hace desde abajo. Qué hacemos si la gente no reflexiona sobre ello: pronto fabricarían sus propias armas. Mucho trabajo nos espera.

jueves, abril 12, 2007

¡Santa semana!

Qué se puede decir de una semana plagada de desavenencias, peripecias y vicisitudes. Si no las ponía por escrito, me hubiera costado mucho más desatarme de la rabia de las mismas. Es que, caramba, fueron tantas... que hasta me cuesta trabajo recordarlas todas, como a ustedes les costará creerlas, caray. Y leerlas, ujúm.
¡Miércoles!
El miércoles marcó el inicio de una semana para el olvido. Tenía trabajo para todo el día, por lo que el estrés me anduvo persiguiendo desde temprano: clase de 8 a 10 de la mañana, hueco hasta las 7 de la noche; práctica de 7 a 9pm; aplicación de una prueba psicológica a un niño voluntario; viaje a Trujillo apenas saliendo; marcha por los quince años del Autogolpe, en fin, una chanfaina.
Luego de la clase de la mañana, a la que llegué un minuto después de la toma de lista -o sea tarde-, enrumbé a Sociales más como curioseando que como activista: de inmediato me convencieron, fácilmente, de ir a marchar por los quince años del Autogolpe de Fujimori. Un muñeco del 'chino', una torta alusiva a los quince años del golpe -05 de abril de 1992-, y muchos 'regalitos' que recordaban las perlitas del dictador -como La Cantuta, Barrios Altos, el Grupo Colina, etc.- y una serie de ingeniosas y amenas arengas al compás de bombos sonorizados por improvisados palitroques: yucas y botellas vacías. La marcha salió bien, pues, a pesar de que fuimos pocos, empalmamos la misma con otra marcha que tenía como objetivo principal, el respeto y aplicación del 6% del PBI al sector educativo, compuesta por cientos de estudiantes de San Marcos, la UNI y Bellas Artes. A su paso por el Ministerio Público, nuestros poderosos aliados asustaron a un grupúsculo de fujimoristas reaccionarios a nuestra manifestación. Un despelote: los protestantes tomaron la otra vía de Abancay y fueron contenidos por la Policía a Caballo.
Caminé hasta Tacna con una chica de Comunica que acababa de conocer y me embarqué hasta mi casa. Almorcé a las 4; tomé las hierbas del doctor Pun -parte de mi dieta, usualmente las tomaba en la noche, pero no me alcanzaba el tiempo- en un santiamén, calentándome el esófago; salí corriendo a tomar un taxi a tomar la prueba psicológica en la casa del voluntario. La madre del niño llegó bastante más tarde de lo establecido -necesitaba entrevistarla de manera complementaria-, por lo que me obligó a tomar primero la prueba al niño, luego esperarla, después entrevistarla y finalmente faltar a mi práctica de las 7pm, y a correr nuevamente a mi casa a bañarme y alistarme para viajar.
Un comienzo nada auspiciante, pero nada comparado a lo que se me venía. Teníamos planeado viajar a Arequipa por las fiestas, pues mi familia nunca había visitado la blanca ciudad, sin embargo no pudimos hacerlo. De hecho, no podíamos, por fuerza mayor, viajar por placer, sino por compromiso, ya que una de mis tías más queridas se encontraba al final de una triste y larguísima agonía. Viajamos, pues, a Trujillo, y tuvimos que hacerlo a la rápida, por tanto encontramos pasajes cualquiercosa, y vaya qué cosas nos pasaron.
A Ormeño dile No.
La estación estaba repleta, muchas caras chaposas y rubios cabellos dejaban entrever muecas de insatisfacción. Al fondo, unas muchachas de dejo trapecino reclamaban, mientras que el personal brillaba por su ausencia, nadie se aprestaba a dar las explicaciones del caso. Pasaron casi tres horas para partir. Era el colmo. Y eso no era todo. Nos quisieron subir a un bus camión, a lo que nos rehusamos con energía. Finalmente, cerca de la una de la mañana tuvimos que ceder y subir a un vehículo que jamás en la vida costaría 50 soles el pasaje: olía a pichi de gato, los asientos no eran reclinables, no había aire acondicionado, DVD, televisor ni terramoza. Por supuesto, tampoco pasaron un miserable pancito, pero eso sí, el conductor estacionó en repetidas ocasiones, mientras que en más de una oportunidad dejó la puerta abierta durante el trayecto. Una desgracia. Ah, miento, sí hubo aire acondicionado, de gran calidad: a mitad de camino, el conductor ingresó a la cabina de pasajeros y abrió la compuerta del techo, dejando escapar un aire helado que terminó de congestionar las ya roncas gargantas de los estafados clientes. Para remate, nos dimos con la sorpresa -aunque para ese momento ya no lo era, francamente- de que el seguro contra accidentes, es decir, el martillo para romper las lunas y escapar en caso de peligro, ¡estaba roto! Por supuesto, a todos se nos heló el pecho en el pesador de buses, así como la carne de gallina en Pasamayo. Por mi parte traté de animar a un par de gringuitas desafortunadas que se estaban llevando la peor imagen del macondiano Perú. Y es que en el hacinamiento, muchas veces, se desarrolla la resiliencia. Entre todos los pasajeros, tratamos de reirnos un poco de nuestra cómica situación, de tomar el viaje, a fin de cuentas, como algo positivo, como una enseñanza para toda la vida: NUNCA TOMES ORMEÑO.
En el mar, la vida es más sabrosa. En el mar, perdí mi celular.
Llevaba ya unos días en Huanchaco, aquella playa de la infancia, tan linda, tan mía, tan de siempre, y sin embargo la felicidad era extraña a los idílicos y reminiscentes caminares descalzos por la arena. Mi tía Ruth, una mujer de carácter y temple, de una franqueza y entereza encomiables, de virtudes miles, se encontraba en las postrimerías de su vida, y no había más nada por hacer. La mejor amiga de ella, la tía Liliana, una simpática sesentona de madrugadores y alocados despertares, se alojó en mi casa e importunó mis perezosos ronquidos a las 6am. del domingo. Estaba dispuesta a salir a correr por la playa, y por supuesto, le fue muy sencillo convencerme. Llevé conmigo el celular, pues temía que Ruth se me adelantara demasiado, y salí a correr con Liliana por La Poza. La marea crecía continuamente, el agua helada humedecía mis vergonzosamente blancos pies. Sentí entonces que el celular podía mojarse, y cambiélo hacia el bolsillo izquierdo. Carajo, tenía hueco, y el celular, tan rápido como se resbaló, fue tragado por una desgraciada ola maléficamente sincronizada a mis cinco minutos de estupidez. Así, fue el adiós a otro misérrimo modelo celular de los que mis padres están acostumbrados a comprarme. Lo que me dio pena, por supuesto, fue la pérdida de las fotos que había tomado con el equipo: alguna que otra sonrisa de una amiga, revolucionarias imágenes de los plantones, y sobre todo las pruebas irrefutables del Ormeñazo. Por lo menos, recuerdo la placa de ese bus del diablo: VG- 3374.
Atrapado sin perilla.
El domingo fue gris, poco caluroso, casi hasta templado. La tarde pidió permiso al cielo para aparecer en el horizonte, el sol no se dejó ver. La noche llegó silenciosa y lacónica. El cerebro de Ruth había ya fallecido, no así su inacabable corazón. Sin embargo, los familiares que pensaron regresar a Lima esa misma noche, tuvieron que posponer sus viajes, ante el fin inminente y cercano. El lunes sucedió. La mañana y la tarde se consumieron en el hermetismo de las manecillas del reloj. A las 6:15pm, el semblante lleno de dolor de mi tía se transformó en una aliviada y póstuma sonrisa. Habría esperado al cura, dicen, no lo sé. Lo cierto es que por fin descansaba luego de un ominoso y grande sufrimiento. Luego de abrazos copiosos y lágrimas desconsoladas, los familiares dispusimos de inmediato los movimientos para la recepción del velorio. Nos quedamos hasta antes de la medianoche, pues esa es la costumbre Gôrbitz.
Al regresar a la casa, Liliana y mi madre se pusieron a conversar en la sala. Las acompañé, buscando animarlas y animarme con ellas. Al final logré animarlas con otra de mis peripecias: me quedé encerrado en el baño, sin haber presionado la perilla ni el seguro, ni nada. Resolví destruir la cerradura que me impedía la salida, y ya casi lo había conseguido -al menos del lado en el que me encontraba-, mas las señoras me contuvieron, diciendo que llamarían a Iván, el solucionaproblemas de la familia, el cual tardó cerca de una hora en llegar. Obviamente, las malditas acompasaron mi patética espera mofándose con sonoras carcajadas.
Parados.
El día martes, a las 3pm, fue la misa de cuerpo presente en la Iglesia de Huanchaco, en la cual no cabía ni un alfiler más -tan querida es mi tía Ruth-. Seguidamente, el entierro se llevó a cabo en el camposanto Parque Eterno. Las exequias duraron hasta antes del érebo, el cual presenciamos ya en Huanchaco, en compañía de la acongojada familia. Un par de horas después, se propagó la noticia: habría un paro regional en Áncash, y todos los viajes por tierra se cancelarían hasta nuevo aviso. Contra. Pero era en serio.
Una herida más al tigre.
Siendo el martes el entierro, el miércoles fue un día de cambios radicales en la casa. Retenido contra mi voluntad en Trujillo, resolví acompañar a mis familiares. Mis primos, prontos a combatir la posible depresión que la vacuidad de la pérdida de Ruth causaría en el ambiente del hogar para con su padre -mi tío-, contaron con mi ayuda para cambiarle la cara al domicilio todo. Así, junto con Iván, moví mesas, cajones, sofás, cómodas y otros muebles. Todo iba muy bien, hasta que, como ya es costumbre, al menos para el odioso burlón de mi primo, me topé el pie con algo y empecé a sangrar. Verónica, la muchacha que llorara desmedidamente en el entierro de mi tía, me ayudó a desinfectar la herida. Cuándo no, conmigo.
Star en Perú.
Conseguí, gracias a la providencia y a que hasta ahora no han habido nunca paros en el aire, un privilegiado pasaje en avión para el jueves a las 7:40am. En LAN los vuelos estaban copados hasta el sábado; la otra empresa, la escogida, me sonaba neutral, pues nunca había viajado con ella. Al llegar al aeropuerto de Huanchaco, nos dimos de cara con un cartelito que indicaba que el vuelo, a pesar de que inicialmente era a las 7:40am, estaba programado para las 8:10am. Mamá y yo nos hicimos de hombros, pues vaya que habíamos sufrido peores cosas en este viaje de locos, mas nuevamente la mala suerte nos haría pensar en rectificarnos. Fuimos a tomar un desayuno en la usurería, perdón, cafetería del aeropuerto, y al regreso al counter nos dice la encargada, con una hipócrita sonrisa, que el vuelo se habría de retrasar hasta las 10:30 por mal clima. Resignados, pasamos a la sala de embarque a matar el tiempo, mamá con el geniograma, yo con mis lecturas pendientes.
Por lo menos, el vuelo fue bastante tranquilo y llegamos a las 11:35 a pisar el cochino suelo del aeropuerto limeño. Seguidamente, sudamos frío en la sala de recojo de equipajes, pues la maleta que nos faltaba fue la última en aparecer. Muy mortificado, me dirigí a exigir una constancia de retraso de vuelo, a fin de utilizarla como justificación en la universidad, la cual demoró cerca de una hora más. Una hora por un miserable papel, carajo. A tanta incompetencia pueden llegar los peruanos. Star en Perú, vaya experiencia.
Ya me desahogué. Ahora dormiré, no sé si tranquilo, pues todavía ando psicoseado por tanta mala racha, pero por lo menos en casa. Chema está de vuelta, sacándose la sal.

sábado, marzo 31, 2007

OpusDEICISMO* PUCP, El Rey de la Mentira y la Chata Descriteriada

El lunes conversé con un amigo de Sociales y lo insté a marchar para mostrar nuestro repudio a las declaraciones de Rafael Rey como vocero del opusdeísmo-conservadurismo movimiento Cipriani. El martes nos reunimos en el Centro Federado de Sociales unos cuatro gatos. El miércoles estuvimos haciendo pancartas y volantes, no éramos ni veinte. El jueves marchamos internamente por la universidad, alrededor de 30 personas, arengando repudios contra el conservadurismo represivo que pretende implantarse en nuestra casa de estudios. Fuimos a Artes, a la Cafetería Central, a Estudios Generales Ciencias y Letras, a Comunicaciones, Derecho y Humanidades, hasta a la mítica 'Bembos', la desconocida Cafetería de Ingeniería, a la que ningún emisario de letras había acudido desde tiempos inmemoriales. La gente nos recibió optimista, comprensiva; estaba de acuerdo con nosotros. Varios nos siguieron. La prueba está que el viernes, habiendo planeado todo con algo más de un día de anticipación, fueron 5 veces más personas de lo que habíamos esperado (1).
Por supuesto, el siempre conchudo y caradura Rey, avalador, defensor y aliado de la dictadura fujimontesinista, múltiple tránsfuga (fujimorismo, ppcismo, lourdesflorismo, renovación y pseudoaprismo, y otros más que no recuerdo), que hace uso de su investidura para difamar abierta y salazmente a nuestra universidad y dejar en claro que es un intolerante, pues está en desacuerdo con el pluralismo y librepensamiento que nos caracteriza, afirmó cínicamente que somos nosotros los intolerantes por hacer un plantón de corte ordenado y pacífico para manifestar nuestro abierto repudio a su neardenthálica, represiva, exclusora y fundamentalista postura. Es decir, mientras él puede DIFAMAR a la universidad haciendo uso de investidura, osotros no podemos responder, porque si lo hacemos -apelando a nuestro derecho-, somos intolerantes. A menos que usted le deba al santo, señor Rey, sabrá que los derechos de uno terminan cuando irrumpe sobre los derechos de los demás, por tanto usted no tiene derecho a difamarnos, y menos a decir que somos intolerantes por hacer uso de nuestra libertad de expresión, la misma que está empecinado en reprimirla, como hace el Opus Dei en la Universidad de Piura, "universidad" en la que los libros y proyectos de investigación son revisados -y muchos vetados-, en la que se controla la vestimenta y la forma de pensar de los internos, y en la que se excluye a los alumnos hijos de padres no casados por la iglesia o divorciados, lo mismo que docentes no practicantes, cónyuges, etc. (2).
Reconozca, pues, señor Rey, abiertamente, que usted está en contra del pluralismo académico, el mismo que permite desarrollar un pensamiento crítico -inalcanzable para ciertos periodistas del cable y la señal abierta, como ya veremos más adelante- que nos capacita a discernir lo conveniente y no conveniente de cada postura, ideología y credo, pluralismo que permite que personalidades distinguidas del mundo como Richard Bernstein, Noam Chomsky y el Dalai Lama nos visiten y celebren fiestas académicas en nuestro campus. Reconozca usted, como miembro de aquesta secta centrósofa, elitista y con ínfulas monopolistas, que está en contra de la Teología de la Liberación, del profesor emérito RP Gustavo Gutiérrez, de Felipe Zegarra Russo, de todos los jesuítas y distintas agrupaciones religiosas dentro del catolicismo -por ejemplo, el Hogar de Cristo-.
Creo que ha quedado claro que nosotros no hemos marchado contra la religión católica, de la que muchos de mis compañeros profesan, sino en contra de aquellos funestos, corruptos y malos representantes que pretenden interferir con el pluralismo bienamado característico de nuestro espaciotiempo. Creo que la PUCP y sus estudiantes han demostrado que pueden ejercer sus derechos con responsabilidad, orden, respeto y disciplina, pues nos cuidamos de no rebajarnos al nivel de otros cenizos pero no maduros difamadores, conservando el orden y la cordura en todo momento.
Incluso ante los piquetes de aquellos pseudoprofesionales periodistas que buscaban el sensacionalismo mantuvimos la serenidad. Por la noche, durante la emisión de su tristemente célebre programa periodístico, la siempre descriteriada Chichi Valenzuela se opuso a nuestra manifestación, repitiendo el discurso cínico rafaelreísta de que nosotros somos los intolerantes. Además, pretendió burlarse de que esa no era la casa del mitómano y andrógino Ministro de la Producción, perdiendo todo el criterio que debiera haber ganado con los años. Es obvio que un portero no dirá "Sí, acá vive". Por algo le pagan, para que vele por la seguridad de aqueste insufrible y cada vez más repudiado personaje. Te falta seso, Chichi, francamente.
Con todo, quiero agradecer a los casi 500 (3) compañeros universitarios que, conscientes de que el silencio era un apoyo tácito y cómplice al Opusdeísmo-conservadurismo pensamiento Cipriani, asistieron a esta manifestación pacífica que demuestra, ahora más que nunca, que la Católica está unida en contra de la opresión fundamentalista que pretende restringir las libertades políticas, ideológicas y sexuales de las que gozamos como individuos del siglo XXI. Quiero agradecer también a la FEPUC, a los CF de todas las Facultades de la PUCP, a la UNMSM, que mostró su solidaridad con nosotros, y a todos nuestros amigos conscientes que con banderolas, pancartas, bombos, caras pintadas y corazones valientes denunciaron y reclamaron con sus jóvenes voces por la libertad.
Finalmente, quiero invitar a todos a un acto simbólico que se celebrará mañana Domingo de Ramos frente a la Catedral de Lima, acto pacífico que mostrará como es que nos quiere tener el Opus Dei, es decir, silenciados. La cita es a las 10am, en Plaza de Armas con Jirón de la Unión. Esperemos que vayan a apoyar esta causa democrática (4).
Y con respecto al litigio, esperemos que sea la universidad la que resulte victoriosa, lo que sentaría un precedente, un hito histórico, que marcaría por fin la independencia del poder político sobre el eclesiástico, la independencia del poder judicial sobre la turbia injerencia de aquellos malos clérigos deseosos de poder.
Notas.
(1, 3). Pese a que la noticia es sobre la opinión de Rafael Rey, el comercio afirma que asistimos 500 universitarios a la manifestación. http://www.elcomercioperu.com.pe/EdicionOnline/HTML/olEcUltimas/2007-03-30/olEcUltimas0000553.html
(2). Ver el vídeo en Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=ooky_eOGkh8. Aquí sale nuestro amigo Diego, advirtiendo en lo que podría convertirse la PUCP si el Opus Dei interviene como tiene planeado.
(4). ¿Más información? Envíenme un correo a manulojose@hotmail.com

miércoles, marzo 14, 2007

Rogelio Aguas y Juan Alberto Mejía

Anochecía en San Isidro, yo entraba al siempre caótico y dantesco submundo del tránsito limeño. Sin embargo, esta vez fue distinto. Las insoportables sirenas y vocinas, los carajos al aire, el calor de mierda de camiones de pollos humanos que ya ni pían por un mínimo de privacidad y decencia no estaban presentes, o por los menos se vieron reducidos y aplacados por un octagenario trovador.

Este viejo simpático amenizaba a los pasajeros desde Chorrillos, ni más ni menos. Había pasado más de treinta minutos cantando con tecla y animosa voz, mientras los espectadores le respondían con sonrisas y suspiros de antañas vivencias crepusculares. Tangos, congas, algunos valses. Marineras y huaynos. El anciano sabía todo, y con una sonrisa descubría su rostro de patriarca bonachón.

Se quejó de la suerte de un tal Rogelio Aguas que cobró 200 dólares por entrada a un concierto en un estadio de la capital, mientras él le trata de sacar la vuelta al hambre, a la edad y a la indiferencia con los chelines humildes de las mujeres empáticas y los hombres nostálgicos que aplauden con cariño y celebran con copiosa admiración la destreza musical de sus preclaros acordes y certeras letras.

Se burló también de esos acróbatas sin imaginación que confunden el arte de la composición musical con fulgores sexuales repetitivos y mensaje ninguno -los reggaetoneros-, brindándoles una verdadera lección de historia, de cultura y de arrostre a la vida a los imberbes rostros que observaban con extrañeza a ese cándido abuelo cantor de grandes gafas, cenizo cabello y compasiva mirada.

Finalmente, partió, luego de ofrecer al complacido público dos o tres canciones más de las que prometió en su inédito concierto. Hubieron miradas perdidas y silencios otoñales tras su partida. El viejo había cautivado a todas las almas en derredor. Tuve que preguntarle su nombre, tan sencillo como su vestir, tan humano como su cantar. Juan Alberto Mejía, mucho gusto, caballero, y gracias.


No será Rogelio Aguas, pero vaya que hizo un gran concierto. Con la gracia de la providencia habrá hecho algunos soles en lugar de doscientos dólares por entrada, pero dejó mayor huella que cualquier jilipollero rockero advenedizo que haya pisado jamás las sombrías veredas de nuestra capital. Y es que todavía existen hombres que valen la pena conocerse en este mundo de seres inanimados.

sábado, febrero 17, 2007

Sepia no hi

Hoy redescubrí la radio, la semana pasada las películas por cable y hace un mes el piano. Sigo siendo el mismo despistado que enumera evidentes descubrires y que sin embargo nunca los advierte hasta que le caen del cielo. Tal es el caso destas tres actividades ya mencionadas, que junto con el regimen dietario eficiente, un trabajo entre comillas y una huachafienta moda de pseudo yuppie -de lentes y camisa, irreconocible- conforman mi batraciana vida dosmilsietera.
Hace buen tiempo me peleé con el mundo y sobre todo contigo, y ahora, luego de meses sin recibir mensajes de texto, llamadas ni saludos por el messenger a no ser que sean anuncios, citaciones, confirmaciones o spames, siento que ya no sé socializar, que ya no sé ni siquiera cybersocializar con esos seres extraños que alguna vez fueron mi especie. Los días son tranquilos, sepias. Pasan las páginas, los canales y las estaciones como pasan las horas, los minutos, la vida.
Abandoné la escritura porque dejé de vivir. Y aunque quisiera retomarla, las ideas se me rebobinan casi sin querer. No es que no aparezca ninguna, pocas veces me ha ocurrido aquello, sino que, quizá con más contundencia, en estos momentos estoy más disperso, y con ello simplemente obtengo cementerios de buenas ideas inconclusas. Sí, pasa así siempre, sobre todo cuando termino escribiendo, y por supuesto tengo que cambiar de tema. Y por supuesto, siento que la fuerza se me va y se me diluye en ideas que nunca llego a transmitir, como si en vez de pasar el agua por un embudo la pasara por una coladera y al revés.
Me acompañan esos cuadriculados galanes deslumbrados por simpaticas y espontáneas orates, esas copiosas canciones setenteras de historias tiernas y amores imposibles, y esa robusta profesora de música que solo habla de ti. Por qué será que todavía te encuentro, cuando hace tanto te extravié.

domingo, febrero 11, 2007

"Si puedes vivir sin escribir, entonces no escribas"
Gabriel García Márquez

Sucede que no he vivido hace mucho.
Un Muerto

lunes, diciembre 11, 2006

Simbolismo perennis

Te ca... En una personalísima y muy bien recibida decisión, Michele Bachelet declaró que NO HABRÁ DUELO NACIONAL por la muerte del infame y miserable genocida Pinochet. La presidenta, además, dijo que NO SE LE RENDIRÁN HONORES DE ESTADO.

Michele Bachelet, en una sabia decisión política, sancionó para siempre al infame ex dictador chileno, advirtiendo que no se le rendirán honores de estado al crápula ex dictador, fenecido el día de ayer, luego de una dulce agonía de una semana producto de un infarto al miocardio. Bachelet, así mismo, refirió que no se decretará duelo nacional, pues no se trata de un ilustre connacional, sino de todo lo contrario. Condena simbólica, que sin embargo perdurará para siempre, para la memoria y la historia del pueblo mapuche. Mas allá de la osadía del genocida de morirse justo el día de los DDHH, además del día en que se conmemoraban 8 años desde que se abrió proceso en su contra desde España, finalmente no se salió con la suya. Pese a que su muerte le eximió de la justicia, no le eximirá jamás del recuerdo vergonzante de su inmoralidad. Hasta nunca, asesino. Hasta nunca, Nerón y genocida. Hasta nunca, Pinochet.
Nota.

domingo, diciembre 10, 2006

Desencanto politiquero

Conversando con una amiga hace un rato, reparé en lo que escribí en el transcurso de dicha conversación, y me pareció pertinente -más allá del autobombo- repetirlo y compartirlo con ustedes, puesto que no solo refleja lo que siento con respecto a estas últimas elecciones, sino también es una suerte de continuación de un par de posts que escribí hace poco.
Mi amiga ha decidido mantenerse en reserva, por lo que no puedo decir de quién se trata. Aquí les copio parte de la conversación.

©#£M@ ideando dice:
y qué dice el tío Salvador [me refiero a Salvador Heresi, reelecto alcalde de San Miguel]?
©#£M@ ideando dice:
pasó las elecciones sin despeinarse
XXX dice:
jajaja
XXX dice:
así es
XXX dice:
es buen tío
XXX dice:
pa ke
©#£M@ ideando dice:
San Miguel?
XXX dice:

©#£M@ ideando dice:
a mí me sorprende que haya ganado el de UN en Pueblo Libre [siendo sincero, no recuerdo el nombre]
©#£M@ ideando dice:
aunque debo reconocer que la grandiosidad del saliente alcalde no me simpatizaba
XXX dice:
el distrito de Javier Diez Canseco!
©#£M@ ideando dice:
figúrate poner su caricatura como instructor vial [¿no vieron las señales? todavía están, creo, solo dénse un paseíto por Pueblo Libre]
©#£M@ ideando dice:
ese pata no es ni la caricatura de Antanas Mockus
XXX dice:
jajajaja
XXX dice:
no pues
XXX dice:
es un imbécil
XXX dice:
q se afeite el bigote
XXX dice:
atorraaaaaaaaaaannnnnnnnnnte
XXX dice:
se le ve bien cojudo con ese look
©#£M@ ideando dice:
pero sigo creyendo que la gente es lo suficientemente estúpida
XXX dice:
-en las cosas más banales me preocupo yo, jajaja-
©#£M@ ideando dice:
como para votar por arrastre
XXX dice:
el otro candidato era guapo
©#£M@ ideando dice:
sin conocer por quién votan
©#£M@ ideando dice:
claro, claro, por eso también ganó
XXX dice:
seeee
©#£M@ ideando dice:
la imbecilidad al poder
©#£M@ ideando dice:
Meier alcalde
XXX dice:
ya sabes, si tienes un hijo pintón, que postule a alcalde
XXX dice:
y si tienes un hijo famoso, que él haga la campaña por ti!
©#£M@ ideando dice:
47% de imbéciles en San Isidro [Ver: "Comprobado: la imbecilidad supera el 47% en San Isidro"]
©#£M@ ideando dice:
el mejor distrito de Sudamérica
©#£M@ ideando dice:
pero qué hacemos cuando la gente es bruta
XXX dice:
Ah no, no me parece que digas eso. Yo sé que muchos estaban descontentos con Salmón pero no veían otra opción. A Meier no lo conocían.
©#£M@ ideando dice:
la estupidez reina en todos los estratos
XXX dice:
Meier es fashion, ya?
XXX dice:
Aparte que gracias a él ya no habrá caca en el olivar, ok?
©#£M@ ideando dice:
creo que con eso terminé de desencantarme de la política
©#£M@ ideando dice:
para qué quemar fuerzas por tanto imbécil...
©#£M@ ideando dice:
no se lo merecen
©#£M@ ideando dice:
merecen la coprópolis [Ver: "Coprópolis o la ciudad de los simios llamados cobradores"] en que viven
XXX dice:
ajajajja
©#£M@ ideando dice:
merecen el estercolero, demencial y caótico ambiente en el que viven
©#£M@ ideando dice:
merecen los corruptos dirigentes que eligen basados en la cultura inmoral inmediatista y simiesca de Pepe el Vivo en la que se manejan
©#£M@ ideando dice:
merecen repúblicas bananeras, merecen jugar como nunca y perder como siempre, merecen las combis y los cobradores, la violencia medida en decibeles
©#£M@ ideando dice:
merecen que hasta Bolivia nos quite tierras

...

y ciertamente, merecen mil cosas más, pero no merecen que uno se haga más hígado por ellos.