Brisa intermitente, piedras húmedas, pies descalzos, mar imponente, azul infinito, oleaje sereno, noche eterna.
viernes, mayo 30, 2008
Cuando te pagan por primera vez
jueves, mayo 29, 2008
De por qué jamás en la vida vería películas tipo Indiana Jones
domingo, mayo 04, 2008
Lindo México
México es un país muy parecido al Perú en su composición, en su cultura y en su gente. Los mexicanos son cálidos, alegres, llevaderos. Confiables, tienen buen sentido del humor y son atentos, respetuosos y educados.
Es cierto que el DF es la ciudad con más secuestros, asesinatos y robos en toda América, pero también es cierto que hay más de 28 millones de personas que la conforman, y como todos los que dominamos algo de teorías de masas, mientras más gente hay, más belicoso se vuelve el asunto. Aún así, México DF es una ciudad ordenada: los negocios están separados por calles, de manera que aquella es la calle de los artículos de cocina, y la otra es la calle de los artículos de baño. Hasta las putas están ordenadas en una calle de la más barata a la más cara.
Por su parte, Cancún es el paraíso en la tierra. Las arenas blancas son bañadas por aguas cristalinas, esmeraldo-zafirinas. Los hoteles más lujosos del mundo. Ni un ápice de suciedad ni de basura, y mucha modernidad. Y lo más importante, la bandera más grande y orgullosa del mundo, en un soñado mástil que parece un secuoya. Ya quisiera yo que en el Perú exista gente que quiera tanto a su patria.
Así y todo, México es verdaderamente lindo. Se los recomiendo.
lunes, abril 28, 2008
Arequepay
Cerca de la ciudad blanca, a por lo menos una hora en carretera, se encuentra el pueblo de Chivay, rodeado de espectaculares paisajes, quebradas, acantilados, ríos y serranía esteparia. Pastores en trajes típicos reciben amistosamente a los turistas, ofreciéndoles artesanías, prendas y frutas típicas.
Alegría characata. Niña sonriendo en su puesto de souvenires camino a Chivay.martes, abril 22, 2008
Interjección del carajo
Algunos ejemplos: "¡Ganamos, carajo!"; "¡qué bien, carajo!"; "¡buena, carajo!". Ahora bien, no siempre es necesario acompañarlo de signos de exclamación. Generalmente se acompaña al final, precedido de una coma, carajo -ven, qué fácil-. Así que no teman utilizarlo, carajo.
domingo, marzo 30, 2008
miércoles, enero 09, 2008
Más de 2008 oportunidades perdidas
sábado, diciembre 29, 2007
Burócratas
(Escrito el 27 de diciembre a las 8:30am).
El presidente regional de Áncash es uno de los grandes ejemplos de la ineficiencia burocrática peruana. Apenas gasta el 48% de su presupuesto, y de ello el 17% del canon minero. El resto del dinero duerme el sueño de los justos ganando intereses que quién sabe a quién redituará. Pero no solo las cabezas están corrompidas, como tampoco tenemos solo en la región ancashina estos lastres.
Nosotros hemos vivido esta conspicua ineficiencia connacional en carne propia el día 26 del presente en Trujillo. Mi mamá y yo iniciamos una investigación genealógica hace un par de años de palabra y un par de meses de obra por un bisabuelo anarquista y escapista que apenas ha dejado rastro de su existencia. Tuvimos ayer una maratónica jornada de Pilatos a Herodes, o de la ceca a la Meca, como se dice, que ya relataré.
Estuvimos indagando, en primer término, entre las iglesias más antiguas de la ciudad –San Lorenzo y San Francisco- buscando la partida de bautizo de un tío abuelo, uno de los hijos del bisabuelo, a fin de corroborar el segundo apellido de este último, en vista de que, como llegó al Perú perseguido por la revuelta anarquista catalana de 1909, había utilizado, en ciertos documentos, algunos datos falsos; ora bien, en otros, recelosamente, apenas daba su primer apellido. Si bien en San Lorenzo nos atendieron de buena gana y accedieron a nuestra petición de búsqueda, en San Francisco por el mismo favor la encargada frunció el ceño y citó a mi madre para el día siguiente a media hora antes del cierre del local –quién sabe si para cerrar y no atender-. Pero eso no es nada comparado a lo que nos pasó más adelante.
Pasamos también por el centro de Trujillo, también, en parte, porque en La Industria habían avisado que la exposición acerca del Desagravio a Vallejo, por el incendio y posterior juicio que lo llevó a prisión, que ya había terminado antes de nuestra llegada –era hasta mediados de diciembre-, pero que había sido supuestamente ampliada hasta el mes de enero. Entonces fuimos al local donde estaba indicado que era la exposición y nos tocó el típico guachimán Pacheco, puros nones y prepotencia, e indicó que no sabía nada de una exposición de esa índole, que esa ya había acabado hacía tiempo, y que seguro se trataba del día de los inocentes. Casi se me salió preguntarle cuándo él celebraba el día de los ignorantes, por confundir la fecha, pero lo dejé allí.
Saliendo del local, algo contrariada y molesta por el trato del guachimán, mi mamá me contó que su papá había conocido a su abuelo materno –el que estamos buscando- en el Grupo Norte, grupo de intelectuales que incluía a Vallejo, a Haya de la Torre, Alcides Spelucín, Antenor Orrego, Macedonio de la Torre, Carlos Valderrama, entre otros. Es decir, mi abuelo materno, por un lado, y mi bisabuelo materno, por otro, habían pertenecido a ese grupo de intelectuales de renombre, y podíamos descubrir alguna imagen de este último en alguna de las fotos de dicho grupo. Mi mamá, entonces, me convenció de ir a la municipalidad, porque ahí había una fotografía del Grupo Norte, enmarcada, en la que podría, con algo de suerte, verse al bisabuelo entre los intelectuales contertulios.
Entonces fuimos a la municipalidad, o dicho de otro modo, los dominios del Enano. Qué horrible color tiene ahora, afeando toda la Plaza de Armas, un azul pitufesco, emulando quizá la envergadura del burgomaestre, además de los colores de su partido. Tampoco se ha salvado el escudo de Trujillo a sus poco sobrias preferencias. Allí nos enteramos de que la foto del Grupo Norte había sido removida porque en ella aparecía el fundador del APRA. El cuadro está ahora guardado y sin acceso al público. Todavía más ridículo que el color de su ratonera, este Enano. Figúrense que privar a la ciudad de un cuadro histórico en el que aparecen Vallejo, Orrego, Spelucín y varios más personajes ilustres de la solariega ciudad colonial de distintas tendencias, solo por sus propios resentimientos políticos. Debería saber el Enano que ese cuadro es de todos, y que ser el alcalde no le da derecho a estas infantiles acciones. En fin, proseguimos nuestro recorrido hacia el local de La Industria.
Allí solicitamos información acerca de cómo comprar un diario de 1991 y otro de 1916, pero que por el momento no sabíamos las fechas y las tendríamos que buscar. Nos dijeron que teníamos que tener las fechas precisas para ver aquellos documentos. Entonces le dije a mi mamá que vayamos a la Biblioteca. Allí una señorita nos atendió muy bien, aunque el encargado de la hemeroteca no había llegado todavía, y que volviéramos en la tarde para encontrarlo. La señorita nos dijo que ella le informaría y dejaría indicados los paquetes de diarios que íbamos a usar, porque se encontraban en el segundo piso del archivo. Entonces nos fuimos a almorzar y de paso a buscar unos libros que quería comprar, aunque terminé comprando otros, pues no encontré en 5 librerías los dos textos que quería de Herman Hesse –en una tienda ni sabían quién era, muero-. Regresamos a la biblioteca y nos dejaron pasar amablemente, y entonces nos sumergimos en tres paquetes de periódicos de Julio, Agosto y Setiembre de 1991. Habíamos solicitado estos tres meses porque mi madre había estimado la fecha de la publicación del año 91 y una serie de datos combinados la habían hecho restringir la búsqueda a esos meses (la visita de una prima que vivía en Europa, los meses de edad de mi hermanito, etc.).
Me era imposible no detenerme en los titulares de la época, el olor agradable de los periódicos amarillos, Hernán Romero todavía con cabello, Fujimori hablando de los derechos humanos –jajaja-, Gorbachov haciendo las últimas reformas de la Perestroika y Mandela visitando a Fidel Castro. Me fue también imposible no reparar en la forma en que conservan estos archivos. Una pena. El placer de las polillas. Los diarios apilados en paquetes, desamparados ante el lento flagelo del tiempo. Encontramos, sin embargo, rápidamente lo que buscábamos. Mientras madre buscaba los periódicos de agosto y yo los de julio, y los de setiembre habían quedado a medias si es que no encontrábamos la noticia, logré encontrarlo: era el ejemplar del jueves 18 de julio de 1991. La columna “Sucedió hace 75 años”, es decir, del martes 18 de julio de 1916.
“Atropellado por un automóvil.
El sábado último a las 9:35am fue atropellado por el automóvil No. 2 el joven Enrique Hernández, empleado de la Botica Central, quien al ceder la vereda a unas señoritas transeúntes recibió un tremendo golpe en las espaldas que lo derribó ocasionándole una herida en la barba. El joven Hernández fue atendido en La Librería Popular por su dueño señor Vives Terradas.”
En el rostro de mi mamá no cabía la alegría. Por fin confirmaba el dato que estaba buscando. La abuela se lo había dicho, pero en el registro de la librería el bisabuelo había puesto otro segundo apellido. Recogimos los periódicos y los dejamos aplicadamente tal y como los habíamos solicitado y encontrado. Preguntamos por los periódicos de comienzos de siglo y nos dijeron que fuéramos o bien a La Industria, o bien al Archivo Regional. Regresamos volando a La Industria. Las mismas chicas que nos atendieron estaban todavía allí, aunque nos miraron con una cara rara. Mi mamá espetó triunfante la fecha del diario de 1991, y yo agregué la del diario de 1916. La chica escribió algo en su computador, siempre con la cara extraña, y dijo que no era posible, que saldría como s/. 500 soles, que no era posible revisar un diario tan antiguo, cuando nos había dicho lo contrario la primera vez que fuimos.
Salimos y mamá no se dio por vencida, la próxima parada era el Archivo Regional de La Libertad. Quería registrar el original, el periódico de 1916 que ampliaría la noticia, quizá con un segundo nombre o una increíble foto del bisabuelo. Llegamos algo cansados, ya, por todo el trajín. La encargada, impávida, frente a la solicitud de mi madre, siguió haciendo sus cosas otros diez minutos, y cuando mi mamá ya dudaba si preguntarle si nos iba a atender o no, se acercó con una cara de gárgola y me cerró la puerta entreabierta, donde me posaba. De una hilera lateral, apareció un enternado chimpancé haciendo nones sin haber escuchado la petición, como amaestrado para decir no antes de que se le pregunte nada. ¡Sin haber escuchado ya estaba diciendo que no el hijo de puta! Qué bestia, era el récord de la incompetencia y la mala educación.
Nos fuimos indignados, fastidiados, dolidos. Por supuesto, tengo todas las influencias –y las ganas- para cagarlos como bien se merecen, pero me detiene el sentido moral, pues la vara no es precisamente una herramienta válida para ajusticiar a estos mequetrefes, aunque bien se merecen un par de palazos por su estúpida actitud de poder frente a los que solicitan su ayuda. Deberían entender que se encuentran trabajando ahí para el pueblo, o mejor dicho, que reciben sueldo del pueblo, o que su trabajo consiste en atender al pueblo, y no es posible que en eso único que hacen no lo hagan bien. No se trata de que sean apristas, upepistas o antiapristas; aquí los trujillanos –y los peruanos en general- sufrimos los retrasos por la incompetencia de burócratas sin importar su camiseta política-ideológica, los cuales solo se dejan guiar por su ineptitud y sus ganas de no trabajar o de no hacer las cosas. Tenemos que luchar contra este cáncer sudaca si queremos salir adelante como país. Ah, y por supuesto, ya déjense de huevadas y cómprense aunque sea un par de computadoras usadas. Hasta cuándo vamos a vivir en la prehistoria de los catálogos de archivos en la biblioteca, la Región y las iglesias. Hay gente que parece no advertir que el siglo XXI está frente a sus ojos, y que el dinero está llegando hace buen tiempo y no son capaces de mejorar las cosas. Conspicuos burócratas.
Postdata. Del bisabuelo ya les contaré más en otra ocasión, quizá de una manera más extensa y por otro medio. Por mientras seguiremos investigando.
lunes, diciembre 24, 2007
Noche Mala
(Escrito entre las 00:50 y las 1:40am del 24 de diciembre, en un bus de Lima a Trujillo).
Para nadie resultará nuevo, si me conoce, que no son de mi agrado los convencionalismos. Particularmente la navidad me resulta un tiempo a veces molesto, no solo por la obvia incompatibilidad del caucásico y abrigado vejete en un trópico de cholos, de la solemne y grasienta pomposidad del pavo horneado con exquisiteces cuando normalmente no alcanza ni para el pollo con puré de papas, y del acto irracional de tomar chocolate caliente en la semana de mayor temperatura promedio del año; sino también de las no menos falsarias y ahuecadas reuniones “familiares” en las que se intenta demostrar una opulencia que no se tiene, y una unidad hipócrita y dudosa compartiendo con gente que de otra manera no verías el resto del año. Sí, el ejemplo perfecto son las inaguantables e imperecederas viejas que no sabes de qué parte del árbol genealógico de la familia vienen, y que te saludan prensando tus cachetes aunque ya tengas 22 años. ¿Acaso alguien las visita? ¿O se acuerdan de sus cumpleaños? No, desde luego. Estoy viajando a Trujillo a una versión más actual de estas inefables reuniones. Felizmente son una vez al año. Al menos fui sincero y les dije a mis padres que no tenía el mínimo interés en ir, pero por supuesto apareció el rollo populachero y colectivista, absolutamente indefendible y demagógico del no seas malo, hijito.
En fin, aquí me tienen, pues, viajando a Trujillo una vez más. Pero, como ningún mal viene solo, a pesar de que al menos no vine en esos transportes del infierno de Ormeño o Cial –sino en Ittsa, altamente recomendable, dicho sea de paso-, como siempre, me tocaron los peores huéspedes que a un viajante de mis características le puede tocar. Sí, una niña de unos cuatro años, sentada adelante, me hacía la vida imposible con su inacabable curiosidad de egocéntricos decibeles. Por si fuera poco, pusieron una de esas cochinas películas hollywoodenses dobladas –cuándo no en los buses-, y a todo volumen, desde luego, como para constatar que estamos en el tercer mundo. Como supondrán, me había puesto a leer, pero el mundo no quería que lo hiciera y tuve que tragarme el estúpido argumento de la película o ganarme ochenta canas, algunos vestigios de arrugas y centímetros cuadrados más de calvicie prematura en el heroico intento de seguir leyendo. Era una de esas horribles películas de Amanda Bynes; en esta ocasión se disfraza de su hermano para demostrar que puede jugar fútbol como los hombres. Qué tributo a la intrascendencia, no me jodan. Debería escribir un tratado de neofeminismo, mejor. En fin.
Una vez que acabó ese suplicio, pensé que podía leer. Pero no era todo, a mi derecha un cerdo infeliz roncaba como si tuviera un rayador en la garganta. Por suerte se ha callado hace unos segundos y no me desconcentra para desahogarme de su porcino dormitar y de las demás vicisitudes de mi tragicómica vida. Pero desde luego no me ha dejado leer a placer, el maldito. A esta gente deberían prohibirla o condicionarla a ciertos parámetros. Ah sí, métanse sus derechos por el culo. Por qué esas compañías que no tienen nada mejor que hacer que inventar maneras estúpidas de vender estúpidos inventos dizque utilísimos a precios regalo, no inventan algo que de verdad vale la pena como un callador de ronquidos o un artefacto similar que de verdad sí que es desesperadamente necesario para no tener que reprimir las ganas de silenciar a puñetazos a estos miserables que no te dejan leer, ni dormir, ni vivir en paz. Tuve que irme, finalmente, a un asiento desocupado de atrás a poder conciliar algo de sueño.
Por qué, además, no amonestan a la gente que lleva niños a los lugares públicos como el teatro, carajo. Hace poco, asistí a cuatro de las seis funciones del grupo de teatro del colegio de mi hermano, y siempre tuve la perra suerte de que por lo menos una vieja estúpida llevara a un chibolo en esas edades tan insoportables en las que solo preguntan y preguntan y preguntan y no ven ni mierda y no tienen que hacer nada en esos lugares. Y cuando uno voltea con cara de puta madre, me están cagando la vida, la vieja siempre te mira como si estuviera orgullosa de la impertinencia del niño y de la aún mayor impertinencia de haberlo llevado a ese sitio. Sí, sí, no me gustan los niños pequeños. Ojalá no tenga hijos. Seguramente les pondría un bozal porque no sería capaz de aguantar tantas preguntas estúpidas ni invasiones tan espantosas del espacio. Pero es que no tienen que hacer nada ahí, pues, carajo. Que los lleven cuando les sirva y cuando no jodan al resto. En el Perú es deporte nacional joder al otro.
¿Hasta cuándo mantendremos ese comportamiento tan sudaca de no respetar o tomar en cuenta la proxémica, el respeto por el espacio? ¿Por qué tienen que poner al tope el volumen de las estúpidas películas dobladas que siempre pasan en los buses? ¿Tan difícil es mejorar el servicio y brindar la comodidad de escuchar y ver la película O NO y no obligar a la gente a tragarse 90 minutos de cursilería barata? ¿Y qué pasa si yo no quiero ver esa mierda de película y quiero emplear mejor el tiempo y leer? Por qué me hacen la vida tan difícil. ¿Por qué los microbuseros tienen que gritarle al mundo que escuchan la mierda de música que escuchan reventándole los tímpanos a todos los demás? ¿Es que quieren vengarse con nosotros los universitarios, aparte de subirnos el precio cuanto mierda les da la gana, por la vida miserable que les tocó vivir? Por qué tienen que restregarle en los oídos a todos sus ganas de escuchar SU música. ¿Para qué mierda se inventaron los walkman? Y que no vengan a joder que son caros, porque por lo menos tienen un pariente que o bien los trafica o bien los roba y luego los vende por ahí.
Por qué no me dejan en paz ni siquiera en la víspera a la que ustedes llaman Noche Buena. A veces desearía ser tan estúpido y creer en que Papá Noel es una muestra más de unión y amor y no un boom mediático de Coca-Cola y el capitalismo. A veces me gustaría ser tan ingenuo y creer que la navidad en efecto es una fecha de reflexión y no una invitación al consumo y la mercadotecnia. A veces desearía ser tan rudimentario y común como para disfrutar viendo esas películas tan estúpidas en lugar de preferir leer y cagarme el hígado en el intento. A veces preferiría no asquearme y no sembrarme el cáncer moliéndome las facciones y encaneciendo mis cabellos de la cólera, de la impotencia y la vergüenza de soportar su barbarie, su inherente bestialidad, ustedes hombres comunes. Cuando un niño de cuatro años haga estas preguntas lo secuestraré y lo adoptaré como hijo. Y ya mejor me despido, porque el cerdo del rayador en la garganta ya empezó de nuevo a fustigarme la paciencia. Y temo perderla y patearle el asiento o tirarle la Incakola que sobró de la merienda que repartió la azafata. Feliz navidad.
domingo, diciembre 16, 2007
sábado, diciembre 15, 2007
De monos con uniforme y lobos esteparios
"¡Ah, es difícil encontrar esa huella de dios [la minúscula es mía] en medio de esta vida que llevamos, en medio de este siglo tan contentadizo, tan burgués, tan falto de espiritualidad, a la vista de estas arquitecturas, de estos negocios, de esta política, de estos hombres! ¿Cómo no había yo de ser un lobo estepario y un pobre anacoreta en medio de un mundo, ninguno de cuyos fines comparto, ninguno de cuyos placeres me llama la atención?... ".
"... Y en efecto, si el mundo tiene razón... si esta música de los cafés, estas diversiones en masa, estos hombres americanos contentos con tan poco tienen razón, entonces soy efectivamente el lobo estepario que tantas veces me he llamado, la bestia descarriada en un mundo que le es extraño e incomprensible, que ya no encuentra ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento. ..."
miércoles, diciembre 05, 2007
Vagabundo
martes, diciembre 04, 2007
Por qué no te callas, segunda parte.
viernes, noviembre 30, 2007
Silbando hasta casa
Ayer recibí mi primera paga, aunque solo eran los ripios que representan la movilidad por lo del voluntariado en CEDRO. Hoy comí tres helados gratis, al quedarme a la exposición final de mis amigos de Gestión de Recursos Humanos -su trabajo final fue sobre Nestlé, y llevaron un carrito de helados a la clase-. También se me malograron, por fin, esos lentes horribles con los que este año he reivindicado mi condición de nerd. Remeditando sobre todo esto, me regresé silbando hasta casa, por supuesto -no sé por qué siempre que silbo se generan réplicas inmediatamente, y todo el mundo ameniza su recorrido por la acera con simpáticos acompasares; y lo mejor es que siempre que esto sucede se me duplican las ganas de silbar-. Desde luego que mañana comeré mi plato preferido, pollo con piña, el tres en raya perfecto.
¿Se puede pedir más? Yo no. Así se está muy bien.
jueves, noviembre 29, 2007
Lavado de cerebro
lunes, noviembre 12, 2007
Cállate, Chávez.
El mundo lo dice.
Silencio, pue.
martes, octubre 23, 2007
Un fenómeno llamado Potts
Estudió filosofía, teología, cine y estudios de televisión en la universidad de Plymouth. Sin embargo trabajó los siguientes diez años junto a su madre en una modesta fábrica de Bristol, su ciudad natal. También estuvo metido en política militando en el Partido Liberal Demócrata de su ciudad. En 1999, no resistió la tentación de cantar frente al público, y se disfrazó de Pavarotti y ejecutó su primera Ópera en un karaoke. Posteriormente, le fue perdiendo el miedo a las apariciones en público, aunque siempre como amateur, y participó en Bath Opera y otros colectivos artísticos. Luego de ganar uno de los premios de un programa musical de concurso, se financió unos meses, y un par de años después, unas tres semanas más, de lecciones de Ópera en Italia, siendo seleccionado para cantar frente al mismísimo Luciano, quien le felicitó por su voz.
Conoció a su esposa en un chatroom, en el 2001, y mantiene una buena relación con ella desde entonces. De hecho, su compañía le ayudó a lidiar con su baja autoestima. En el 2004, ingresó a la compañía Carphone Warehouse, y desde entonces hasta su descubrimiento, trabajó vendiendo celulares. Este mismo año, recibió un anuncio electrónico invitándolo a participar en el Britain's Got Talent Audition, y él mismo cuenta que optó por lanzar una moneda. El destino y la moneda quisieron que Paul Potts decida participar, y el resto ya es historia conocida.
Paul Potts, un rechoncho y desconocido vendedor de celulares, con un diente delantero roto y un terno de 35 euros estaba de pie, frente a un auditorio lleno de público, y tres jueces que lo miraban con actitud inquisitorial. Cuando dijo que cantaría Ópera, uno de ellos hasta simuló una burla, mirólo de soslayo y volteó la mirada hacia sus compañeros, buscando conformidad en sus pareceres. A Potts no le importó. Esperó la señal de Simon Cowell y sonsacó del baúl su mejor voz, haciendo llorar a las mujeres y gritar a los jóvenes. Ahora era él el que mandaba. Nadie lo podía creer. Había nacido alguien. Potts había dejado de ser un don nadie.
Fuentes:
1. El Comercio online 24/07: http://www.elcomercio.com.pe/EdicionOnline/HTML/olEcUltimas/2007-07-24/olEcUltimas0416011.html
2. Wikipedia en español: http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Potts
Bloggers:
3.www.marthacolmenares.com/2007/06/28/paul-potts-¡que-grande-eres/
4.http://juanpablodecalcuta.wordpress.com/2007/07/03/el-increible-paul-potts/
5.http://blogcritics.org/archives/2007/06/20/084600.php
6.http://dejameser.wordpress.com/2007/06/16/paul-potts-o-cmo-un-concursante-de-tv-nos-ha-devuelto-la-esperanza-a-muchos/
Vídeos en Youtube:
Audición: http://www.youtube.com/watch?v=9oxTy7KIAaA
Final: http://www.youtube.com/watch?v=K_5W4t_CBzg
Premiación BGT: http://www.youtube.com/watch?v=DYIgzFNN8GQ
Páginas oficiales:
http://www.paulpottsoficial.com/
http://www.paulpottsuk.com/
lunes, octubre 08, 2007
Sobre la felicidad
Para mí la felicidad no se explica, se vive, no tiene razón de ser, simplemente viene y la coges, el momento que te dure, y eso no significa que el resto del tiempo vives triste, pues no hay contraparte, no hay antagonismo, no hay dualidad. Para mí, la felicidad no es un estado, está en el aire, hay que saber respirarla. Está ahí, en un día soleado, en el arcoiris, en el canturrear de unas palomas, en la añoranza que producen las notas de una guitarra, los versos de un poema. Cuando menos te lo esperas, aparece espontáneamente, sin aviso, sin razón. Y es que en su transitoriedad, en su inaprensibilidad, en eso consiste su misticismo.
Yo creo que las creencias, en líneas generales, lejos de procurarte felicidad, lo que hacen es satisfacer la necesidad de control percibido -tan inherente al ser humano- producto del miedo al vacío, a la incertidumbre, o a la muerte, concretamente. Las creencias, como tales, son simples asociaciones de ideas que no tienen por qué mantenerse en el tiempo, pues nada sino ellas mismas lo justifican. La transitoriedad, por otro lado ineludible, el inconstratable paso del tiempo, finalmente vencen a estas ataduras mentales. Entonces, o bien estas burbujas de mundos fatuos revientan y uno se enfrenta de lleno con el vacío, o bien uno cree que es capaz de alcanzar la felicidad en tanto un estado, como si fuera posible asirla, lo cual le restaría intensidad a la naturaleza de la misma, a todas luces efímera, impredecible, inaprehensible. Entonces, lejos de procurarte una verdadera felicidad, las creencias te proporcionan un manojo de escudos y burbujas, mundos de supuesta pero finalmente fatua felicidad, en los cuales refugiarte, volviendo muy difícil, sino imposible, estar alerta de estos espacios, de estos momentos, instantes de verdadera felicidad que aparecen de repente y sin razón. El truco es, a mi modesto parecer, tratar de procurársela -la felicidad- en los detalles, en procurar que la vida misma sea un concierto de buenas vibraciones, y eso, considero, solo es posible a través de la apertura como un estilo de vida. Se trata de una buena praxis, que seguramente será más manejablemente emulada en la constancia, pero que nunca se va a alcanzar porque sí, pues no es algo gratuito, sino un ejercicio permanente.
Y sin embargo respeto las creencias. Y sin embargo me aproximo hacia a ellas, o a los grupos que las comparten, o concretamente a los individuos que las incorporan, defienden o legitiman, con una actitud abierta, cálida, sincera, tolerante. Pues mucho he de aprender de ellos.




