He tenido la gran oportunidad de haber viajado a Cuba y visitado La Habana y Varadero en condición de turista. He tratado, pues, de consignar la realidad que vi, preguntando todo lo que veía a la propia gente local, y ahora, de regreso y al cabo de una semana, estas son mis impresiones. Adelanto y advierto que esta publicación tratará de ser lo más objetiva posible.
Una previa sobre La Habana.
Como podrán ver en los vídeos que muestro a continuación, la ciudad de La Habana se caracteriza por su tranquilidad expresada en el orden ciudadano, su limpieza y la total ausencia de carteles publicitarios (lo que da una sensación de paz, muy agradable, por cierto), aunque se reemplazan por mensajes político-ideológicos en favor de la Revolución y el régimen castrista e incluso el chavista. La cara del Che Guevara aparece más seguido que las banderas de la Cuba Revolucionaria, y podría atreverme a decir que es un símbolo de identidad y patriotismo, a pesar de ser un extranjero. Esta suerte de culto al rostro del Che Guevara recuerda un poco el culto a la imagen del mundo capitalista. Sobre temas económicos hablaremos más adelante, detenidamente.
También es preciso señalar que la ciudad de La Habana cuenta con una infraestructura de apreciable calidad, carreteras en buen estado, sistema de transporte ordenado, parque automotor controlado (existen carros bastante antiguos, pero sorprendentemente bien cuidados). La mayoría de maquinarias observadas son de origen ruso y/o chino, y a pesar de ser muchas muy antiguas, se conservan en perfecto estado. Por ejemplo, se dice que cerca del 70% de los automóviles -y sus respectivos repuestos- en La Habana son de la firma LADA -de origen ruso-.
Las casas y algunos vehículos -los de placa amarilla- son las únicas propiedades privadas en todo el país. La mayoría de ellas han sido construidas con apreciable calidad; sin embargo, por las razones que especificaremos más adelante, lucen vetustas, sucias y despintadas -probablemente producto de la corrosión de la salinidad del aire marino-.
La ciudad de La Habana cuenta con un aeropuerto, el José Martí, que no se caracteriza especialmente por su modernidad. Me recuerda al aeropuerto de Lima de hace 10 o 15 años. La seguridad es encomiable, y en particular en materia sanitaria es apreciable, pues cada visitante declara su estado de salud, el cual es verificado por un perito. Todos los visitantes son registrados a su entrada y salida del país, y por motivos del bloqueo económico, las visas no se adhieren a los pasaportes, sino que son entregadas por el consulado cubano y retenidas a la salida del caribeño país.
La impresionante Plaza de la Revolución es de una extensión magnífica, que alberga en sus confines importantes edificios como el Ministerio del Interior y de Defensa, la Biblioteca de la ciudad, el Teatro de la Habana y el centro de gobierno. Se sitúa en un extremo de la ciudad, no muy lejos del aeropuerto, más sí del centro histórico, conocido como La Habana Vieja. No se observa mayor presencia policial, mas al caminar por las calles de la ciudad uno no pierde la sensación de seguridad. Hay muchos museos, algunas iglesias, puestos de venta de libros y otras pertenencias pequeñas por parte de los residentes en puntos específicos, y muchísimas bandas de música caribeña.
La gente es muy alegre, cálida, respetuosa y educada. Sin embargo, sus semblantes denotan las dificultades de la vida bajo el régimen socialista. La gran mayoría de personas son muy delgadas, tienen una vestimenta vieja y muchos de ellos, sin importar su oficio, piden a los turistas regalos o apoyo, aún incluso los propios trabajadores del aeropuerto.
Política y libertades.
En Cuba existe un solo partido político admisible, el mismo que es el que gobierna. La única aspiración política posible del cubano es la representación de delegados para las asambleas municipales de gobiernos locales, las cuales tienen cierta independencia en términos formales. Así mismo, existe una junta de representantes del partido que, en Asambleas Generales a nivel nacional, se encargan de exponer una serie de temas y sugerencias para que el poder ejecutivo presidido por Fidel Castro las escuche y apruebe o desapruebe según convenga el octagenario comandante en jefe.
No está de más decir que los ministros de estado son elegidos a dedo por el Presidente de Gobierno y Comandante en Jefe de la Revolución, y de que no existe congreso alguno.
Economía y salud.
En Cuba existen dos tipos de moneda diferentes, para uso de turistas y residentes, respectivamente. Se trata del peso cubano (usado por los residentes cubanos), y el peso convertible (moneda usada por los turistas). La valuación de la moneda es como sigue: los pesos convertibles sirven para cambiar las monedas extranjeras, y el estado cubano establece el valor del peso convertible en un 20% superior al dólar, es decir, si uno cuenta con dólares, al cambiar 100 dólares, recibirá 80 pesos convertibles. Ahora bien, considerando que cada peso convertible equivale a 25 pesos cubanos, eso no sería ningún problema si el costo de vida estuviera en función del peso cubano, sin embargo todo se maneja en función del peso convertible, es decir, a pesar de que un cubano promedio gana su sueldo en pesos cubanos, sus gastos son en pesos convertibles. Si un cubano percibe como sueldo 550 pesos cubanos (que es más o menos el sueldo mínimo), está recibiendo en realidad 550/25= 22 pesos convertibles, lo que en dólares sería igual a 22x1.2= 26.4 dólares. Y considerando que la canasta básica mensual se distribuye en función a las bocas que hay alimentar en cada casa, y que generalmente alcanza para solo los primeros 15 días del mes, un cubano promedio tiene que dedicarse a dos o tres trabajos paralelos para poder comer, vestirse, asearse, medicarse, etc. todos los días del mes, de lo contrario, simplemente o raciona menos, o ayuna.
Aquí lo positivo es que, si bien uno no garantiza el alimento para todos los días del mes, todos los ciudadanos cubanos -los no disidentes, obviamente-, garantizan iguales condiciones y beneficios, y reciben sus canastas de igual forma. De esta manera, también, el estado puede monitorear la salud preventiva en función a la correcta alimentación. Esto, acompañado de un sistema de salud integral en todas las áreas de la medicina, y de una especializacion vasta y reconocida internacionalmente, además de los más bajos índices de mortandad infantil de América Latina, sitúan a Cuba como un país saludable.
Otro punto positivo es que existe una homologación de Rey a Paje, es decir, que la diferencia de sueldos es mínima, y quienes encabezan la lista remunerativa, los médicos, ganan unos cuantos dólares más que el sueldo mínimo. Claro, esto es positivo entre comillas, pues los doctores y altos grados profesionales no se deben sentir muy satisfechos con el dinero percibido.
Por otro lado, todos los sueldos son pagados por el régimen cubano, incluso el sueldo de los trabajadores de las empresas internacionales existentes en el país, en su mayoría, empresas hoteleras.
Lo negativo es superlativo: Un sueldo de 22 dólares, que es el sueldo mínimo, para un nivel de gasto diario muy alto supone unas condiciones de vida muy difíciles. Es prácticamente imposible ahorrar dinero, puesto que lo poco que se puede obtener se gasta en reponer la exigua canasta que da el gobierno para los 15 primeros días del mes. Esta situación no alcanza, pues, para comprar televisores, electrodomésticos, ni mucho menos propiedades o automóviles, o viajes al extranjero, todos además muy supervaluados. La única manera de darse el gusto de poder comer todos los días del mes, comprarse ropa o utensilios de aseo para poder bañarse todo el mes, etc. es recurrir a la familia que vive en el extranjero. Sin embargo, las condiciones de los familiares de disidentes en Cuba son más apremiantes, pues el estado les resta derechos.
Otro tema son las altísimas restricciones en cuanto a la inversión extranjera. Es falso decir que no existe inversión extranjera en Cuba, lo que ocurre es que las tasas y las condiciones que establece el régimen castrista son muy duras y ahuyentan a la mayoría de inversionistas. Toda empresa en Cuba pertenece directamente al gobierno cubano, en calidad de socio mayoritario. El gobierno percibe el 51% de los ingresos de todas las empresas, y establece los contratos a 10 años renovables bajo las mismas condiciones desde los años de la Revolución. En caso de no celebrarse la renovación de los contratos al cabo de los mencionados 10 años, todos los bienes pasan al gobierno.
Los hoteles son los negocios extranjeros más comunes. Ya hablaremos de ellos al final.
Educación y comunicaciones.
La educación cubana es totalmente gratuita y alcanza a todos los cubanos sin excepción. Fidel Castro anunció en 1963 que había erradicado ya el analfabetismo. La educación cubana es considerada de muy buena calidad en el mundo, y se acompaña de excelentes programas culturales televisivos, radiales y escritos que plantean ejercicios de resolución prácticos en temas de razonamiento lógico-matemático, verbal, literatura, historia y cultura general. Es preciso señalar que los autores, pensadores y tendencias culturales y políticas que son promovidas por el estado son solo las que suportan las ideas del régimen socialista. El sistema educativo establece que todos los alumnos atraviesan una prueba de conocimientos sobre el socialismo, indispensable para acceder al 4to año de educación secundaria, y que consta básicamente en el aprendizaje de la Declaración de la Habana y de la Constitución Socialista, es decir, los documentos básicos de la ideología castrista. Esto es, prácticamente todos los alumnos son instruidos en el comunismo y se les ofrecen derechos, premios y ventajas a medida que vayan adentrándose en las instancias juveniles del partido. Las profesiones y los oficios son determinados por el rendimiento escolar promedio de la secundaria, de tal manera que el estado establece la cantidad de médicos, juristas que necesita para cada región.
El abordaje de autores, personajes y tendencias ajenas o diferentes al régimen no puede ser hecho de primera mano, sino a través de fuentes secundarias. Es decir, los libros en las bibliotecas, los cursos en el colegio o los programas en la televisión solo manifestarán la visión y la comprensión del mundo desde la perspectiva socialista y no otra.
El único diario es el Granma, nombre sugerentemente socialista y camarada, pues ese es el nombre del yate en el que llegaron Camilo Cienfuegos, el Ché Guevara, Raúl y Fidel Castro y el grupo de 20 guerrilleros que finalmente sacaron del poder a Batista. Se trata de un periódico muy austero, de apenas 8 páginas, que frecuentemente cita comunicados abiertos y artículos de Fidel Castro.
El internet es muy restringido y solo alcanzable para personas con muchos ingresos (7 pesos convertibles la hora, imagínense una cabina que cobre 20 soles la hora). El estado, a través del ministerio de comunicaciones, lidera noticieros parcializados donde todas las informaciones nacionales e internacionales son "positivas" o favorecen al régimen. Hay que considerar que hay cosas buenas también, puesto que en Cuba no encontrarán diarios o programas basura cuyo único objetivo es idiotizar, animalizar e imbecilizar a la gente (como por ejemplo los diarios Extra, El men o El chino, o cómicos ambulantes, travestis y vedettes en la televisión). Todas las comunicaciones están regidas por el ministerio de comunicaciones, y no aparecen noticias sensacionalistas cuyo único objetivo es vender y el ráting, por lo que no aparecen comerciales, traseros enormes, curvas impresionantes, charcos de sangre, vírgenes que lloran, etc.
Este punto es ambivalente, porque el hecho de no estar expuesto a informaciones perturbadoras, de baja calidad racional, es gozar de mayor calidad de medios, sin embargo, al ser informaciones controladas por el régimen, la libertad de expresión es muy limitada, y el acceso a fuentes de información confiable muy escaso. Lamentablemente somos animales de costumbres, y el cubano se va acostumbrando desde pequeño a este sistema.
Turismo y música.
Los oficios relacionados al turismo y la música son la salvación para los cubanos. Las propinas que reciben los trabajadores de hotel o los músicos son los mejores espaldarazos que pueden recibir los cubanos, porque en una noche de buenas propinas en pesos convertibles, un músico puede ganar varias veces el sueldo de un trabajador común y corriente del estado cubano; y un trabajador de hotel, también. Por eso, los puestos de trabajo relacionados al turismo y la hotelería son reservados únicamente para los familiares de los miembros del partido de gobierno.
Por eso también muchos cubanos se dedican a la música, y muchos de ellos son especialmente talentosos y buenos en diferentes isntrumentos musicales.
Algunos cubanos menos alegres, dispuestos, acomodados o resignados se dedican a pedir limosna en las calles a los turistas: lo más triste es que no son pordioseros los que piden las limosnas, no se trata de seres menesterosos, sino personas comunes y corrientes, a los que no les alcanza las condiciones como son para vivir.
Otros cubanos se dedican a estafar a los turistas, intercambiando monedas o billetes de pesos convertibles por pesos cubanos (sabemos que los pesos cubanos son 25 veces menos valuados que los pesos convertibles), o dando vueltos en pesos cubanos, o simplemente vendiendo habanos, rones o diferentes bienes falsificados.
Con todo esto, espero que haya clarificado más sus conceptos sobre el régimen castrista y el socialismo cubano. Si esta información no les es suficiente, consulten con cualquier cubano si es que lo dicho aquí es mentira, o vayan y visítenla ustedes mismos. Yo publicaré sus comentarios -siempre y cuando sean respetuosos y no ofendan a mi persona o a terceros-. Con este escrito cumplo el segundo motivo de mi viaje a Cuba, que era informarme más acerca de la realidad cubana, más allá del primero que era conocerla y hacer turismo. También fui a Varadero, pero eso es otra historia.
El año pasado, por el cumpleaños de mi hermano, mi mamá quiso viajar a Buenos Aires, y yo no pude ir porque me encontraba en exámenes parciales. En ese entonces, por rabia y por un gusto especial por el tango, me bajé alrededor de 150 canciones de Gardel. Ahora, como solo llevo dos cursos, a pesar de que también tengo muy cerca dichos parciales, viajé con mi familia a México. Fuimos una semana a Cancún, el popular y paradisíaco punto mexicano, y dos días en la Ciudad de México, el famoso DF o Distrito Federal. Aquí un poco del viaje.
Imponente. Chichen Itzá se eleva hacia el cielo con maravillosa precisión.
México es un país muy parecido al Perú en su composición, en su cultura y en su gente. Los mexicanos son cálidos, alegres, llevaderos. Confiables, tienen buen sentido del humor y son atentos, respetuosos y educados. Es cierto que el DF es la ciudad con más secuestros, asesinatos y robos en toda América, pero también es cierto que hay más de 28 millones de personas que la conforman, y como todos los que dominamos algo de teorías de masas, mientras más gente hay, más belicoso se vuelve el asunto. Aún así, México DF es una ciudad ordenada: los negocios están separados por calles, de manera que aquella es la calle de los artículos de cocina, y la otra es la calle de los artículos de baño. Hasta las putas están ordenadas en una calle de la más barata a la más cara. Por su parte, Cancún es el paraíso en la tierra. Las arenas blancas son bañadas por aguas cristalinas, esmeraldo-zafirinas. Los hoteles más lujosos del mundo. Ni un ápice de suciedad ni de basura, y mucha modernidad. Y lo más importante, la bandera más grande y orgullosa del mundo, en un soñado mástil que parece un secuoya. Ya quisiera yo que en el Perú exista gente que quiera tanto a su patria.
Cancún: Belleza y modernidad. Se observan los hoteles imitando las antiguas construcciones mayas, circundados por exhuberante tropicalidad.
Las similitudes entre las dos grandes culturas mexicanas, los mayas y los mexicas o aztecas, y los incas son muchas y muy fuertes. Si bien los incas desarrollaron obras maestras de ingeniería hidráulica y el trabajo en metales, los mayas y los aztecas perfeccionaron el trabajo en piedra y desarrollaron la escritura. Y aunque Chichen Itza no puede compararse a Macchu Picchu -puesto que Macchu Picchu no solo es una estructura de concreto, sino la mixtura perfecta entre la hechumbre humana y la naturaleza, verdaderamente una maravilla, por lo que despierta en quien la vea; más de 270° de vista esplendorosa-, es un gigante que llama la atención por la destreza, pulcritud y exactitud matemática de sus inventores. Los mayas fueron realmente una civilización, lo mismo que los aztecas -pese a que se acepta que el gran número de sacrificios humanos de éstos últimos eran, en realidad, motivo de prácticas antropófagas-, crearon su propio deporte, el Pok Ta Pok, un juego de pelota muy parecido al fútbol, con la diferencia de que eran dos equipos de 10, que en lugar de dominar el balón con el pie se hace con los muslos, y que los puntos de gol eran en realidad aros en lo alto de edificaciones especiales para este tipo de juegos.
Alucinante. El fin de fiesta del Xcaret. Alucinante.
Así y todo, México es verdaderamente lindo. Se los recomiendo.
Quiero compartir con ustedes mi reciente viaje a Arequipa. Fue por semana santa, en verdad. Les escribo desde México, en un viaje que ya comentaré a su debido tiempo; la verdad es que me demoré bastante para escribir este post, por esas cosas que a uno le pasan cuando quieren tener todas las condiciones necesarias para escribir y estas no se dan. Suele pasar, las ganas se te van. Hoy tengo algo de tiempo, y procederé a mostrarles un poco acerca de mi viaje.
Pileta. Tímidas palomas retozando cerca de la pileta central de la Plaza de Armas de Arequipa.
Fue un viaje muy bonito. La ciudad sureña, conocida como la ciudad blanca por el sillar, material noble característico de la zona, blanco, extraído de la materia volcánica fría, es majestuosa, señorial y calma. Se percibe orden, sobriedad y limpieza. Tiene un no sé qué, algo que la hace distinta a las demás grandes ciudades peruanas. La plaza de armas, no obstante es pequeña en comparación con las plazas de Lima y de Trujillo, es muy transitada por comerciantes, lugareños y turistas. Es impresionante la cantidad de personas que deambulan de aquí para allá por la plaza cada uno con sus negocios y contemplaciones personales. Se observan vestimentas de diferentes lugares aledaños y lejanos. Caras, manos y sonrisas distintas entablan relaciones o se entrecruzan por estos lugares. Hace un frío leve, seco, permanente, pero no es hostil. Los edificios se imponen orgullosos, desafiantes.
Basílica. Digno ejemplo de la hechumbre arequipeña.
Cerca de la ciudad blanca, a por lo menos una hora en carretera, se encuentra el pueblo de Chivay, rodeado de espectaculares paisajes, quebradas, acantilados, ríos y serranía esteparia. Pastores en trajes típicos reciben amistosamente a los turistas, ofreciéndoles artesanías, prendas y frutas típicas.
Compañeros. Niña arequipeña y perro pastor.
Chivay. Una palabra: espectacular.
Alegría characata. Niña sonriendo en su puesto de souvenires camino a Chivay.
Y finalmente, el cañón del Colca y los cóndores. Confieso que no ha sido para mí verdaderamente algo espectacular, sin embargo sí es bonito ver a los cóndores volando majestuosamente por el enorme y verde valle. A los gringos les encanta. A mí me gustó mucho el pueblo de Maca, con su pequeña iglesia y algunos pobladores en la placita mostrando llamas, águilas y alpacas bebés al público. Me gustaría compartir con ustedes algunos vídeos que logré subir al Youtube, para que se aproximen a la Arequipa nocturna en semana santa, vean hasta qué punto una pastora y su llamita pueden congeniar, contemplen a los cóndores en acción, y vean el pueblo de Maca.
Vayan a Arequipa. En verdad la van a pasar bien. Es un lugar acogedor, majestuoso y versátil.