viernes, julio 28, 2006

Esperanza por la Gran Reivindicación

La justa segunda oportunidad.

Además de la celebración por nuestras fiestas patrias, nos ata a todos la esperanza de un nuevo gobierno que, pese a una anterior administración que dejó más que mucho qué desear, no se puede negar que goza de una expectativa distinta, grande, de un pueblo que ya dejó de ser aquel sumiso y estupidizado por los psicosociales de la dictadura. Un pueblo distinto, mejor preparado, enterado, más comprometido con la nación, politizado.
No se puede dejar de reconocer que en la época en que AGP asumió su primer mandato, más allá de los casos de corrupción, las ATA y el desastre económico, se dio el problema social más grande de la historia republicana: el terrorismo que golpeó duramente, causando miles de víctimas, además de innumerables pérdidas económicas. Tampoco podemos obviar que la inflación ya era grande, y venía de la muy mala gestión del nacionalista Velasco, que suprimió las empresas internacionales, endeudándose estrepitosamente, y que no fue controlada por Belaúnde. Y qué decir de las tantas empresas estatales que existían en aquella época: eran muchas y no se tenía recursos suficientes para administrarlas oportunamente, por lo que la fiscalización interna fue harto difícil. Además, y con todo, el APRA tenía mayoría parlamentaria en esa época, por lo que la fiscalización interna y externa fue pobre.
Los tiempos son distintos en esta oportunidad, gracias a Dios. La economía está controlada; el terrorismo no tiene la fuerza que tenía a finales de los ochenta; las empresas son en su gran mayoría privadas, y por tanto más competitivas en un estado incipiente y en crecmiento. Si bien es cierto Toledo pudo hacer mucho más, al menos dejó los números en azul. Sin embargo, el pueblo no le perdonó la no repartición equitativa y justa de este buen momento. Por ello fue rechazado el continuismo económico representado en la candidatura de Flores Nano. Así mismo, el pueblo no se comió el cuento del nuevo Inkarri Humala, extremista.
Es así que García llegó nuevamente a Palacio, entre la expectativa de muchos y la desesperanza de otros. Estamos todos ante un nuevo gobierno que se presenta como la oportunidad de la Gran Reivindicación del APRA, el partido del sin igual Víctor Raúl Haya de la Torre que injustamente se viera privado de la primera magistratura en varias ocasiones, pese a ser el personaje político del siglo pasado en nuestro país. Era justa una segunda oportunidad para el APRA, no podía quedar así mancillada la historia y el honor de tantos mártires, presos, perseguidos, deportados y revolucionarios que dieron su vida por la doctrina del Pan con Libertad.
Y afortunadamente, hay motivos para sentirse esperanzado en un gobierno de calidad. El nuevo gabinete, con la presencia moderada de apristas (6 de 15), de 9 tecnócratas y de 6 mujeres -primera vez en la historia que tenemos tantas ministras-, ha satisfecho a propios y a extraños. La austeridad fue resaltada en numerosas ocasiones por el nuevo presidente, y eso, merced a que puede generar discrepancias -sobre todo para aquellos que dicen que esto ahuyentará a los buenos profesionales que se dedicarán al sector privado por no encontrar conveniente dicho recorte en sus remuneraciones-, es saludable para amilanar aquel descrédito que la clase política sufre desde hace años. La apertura y la concertación se han manifestado en el ajedrez político que García ha planeado, en un escenario que le exige negociar, conversar y tomar en cuenta las diferentes posiciones, lo que es fiscalizador por naturaleza.

¿Santa Paloma? No tendrá plumas y menos será una santa paloma, pero haríamos bien en desearle lo mejor a García en su segunda administración. Necesita el apoyo de todos.

Pásame la b...atuta. Tras un discurso copioso, Toledo se despidió deseándole la mejor de las suertes al nuevo presidente constitucional del Perú.

Hey, tú. En su mensaje presidencial, luego de asumir la banda, un entonado y emocionado García exhortó a todos los peruanos a cumplir con sus deberes y obligaciones con el mismo afán que hacen respetar sus derechos.

Buen humor. Parece que hay buena química entre la presidenta de Chile, Michele Bachelet, y el flamante mandatario peruano Alan García. Ayer, en una ceremonia en homenaje a los presidentes visitantes, Bachelet levantó la copa y celebró: "Qué viva el Perú". Primera vez en la vida que escucho a algún presidente mapuche decir tan amables palabras para con el Perú. Buen augurio.

Fe. A rezar todos por el Perú.

Tengamos fe, tengamos esperanza. No estemos de brazos cruzados, aportemos, apoyemos, critiquemos. Pero participemos, porque todos tenemos que participar en el futuro de nuestro país. No se trata de tirar piedras y esconder manos, se trata de llamar la atención de aquellas cosas que no se hacen bien, y de reconocer virtudes. Se trata de ponerse la camiseta del Perú, más allá de las discrepancias políticas diz que irreconciliables que suenan a pueriladas. Que Dios ilumine a García y que bendiga al Perú. Que nos de tolerancia, que haga crecer la esperanza, con las manos dispuestas aportar antes que a acusar.

¡Feliz Día, Compatriotas!

Este debería ser un día que todos nosotros festejemos con emoción, con alegría, con esperanza. Un día en el que deberíamos saludarnos con una sonrisa y un abrazo desde las 12, como sucede en Navidad o en Año Nuevo. Un día para enorgullecernos de nuestro terruño, de su historia rica, de su geografía privilegiada, de su heterogeneidad y mixtura cultural, racial, de su clima y su mar, de su gastronomía, entre tantas otras maravillas que tiene el Perú. Por qué siempre fijarnos en la trasgresión, en los problemas eternos del tráfico, en el horrible cielo panza de burro de Lima... Olvidémonos de lo vano y lo trivial, y centrémonos en lo fundamental, en esa cualidad tan peruana de calidez, de solidaridad, de amor. Cómo no amar a tu gran casa, nuestra identidad, nuestro país. ¡Cómo no quererlo! No nos juzguen mal por creer. Creamos también en que sí se puede salir adelante, todos juntos por el Perú.


Así que hoy, hermanos compatriotas, salgamos a la calle, abracemos a nuestra gente, sonríamos y consumamos nuestros productos de bandera. Tú, amigo de Trujillo, recorre el centro hermoso de la ciudad, observa y admira los ventanales, la gran plaza, consume los mejores tamales del mundo, el mejor cebiche, respira el aire virreynal de la capital de la primavera. Tú, amigo arequipeño, pasea por el mirador del elegante sillar de Yanawara, admira la majestuosidad del Misti, consume un suculento adobo o un buen rocoto relleno. Tú, amigo limeño, recorre el centro histórico, las iglesias, las plazas, los museos, los parques. Ve al Rímac, a Chorrillos, pasea por la plaza mayor que es tan bonita de noche, tómate un pisco en compañía de tus amigos, familiares. Tú, amigo de Ica, enorgullécete de la Huacachina, de las dunas, de las uvas. Tú, de Cuzco, respira el aire místico de Macchu Picchu, de Sacsayhuamán, del Valle Sagrado.

Empapémonos todos de ese grito hondo de peruanidad que viene desde lo más profundo del ande, de la puna y del Amazonas, de Chan Chan y del mar de Humboldt. Sintámonos orgullosos de nuestra tierra. Que no nos dé vergüenza empinar el codo por nuestro país, que no nos dé vergüenza saludar a todos con un abrazo, con una sonrisa. Que no nos dé vergüenza gritar a voz en cuello, a todo pulmón y a los cuatro vientos, esta frase que ya es un lema:


Hermanémonos en un solo sentimiento, enorgullezcámonos de esta nuestra tierra, nuestra casa, nuestra identidad. ¡Que viva el Perú!

(Qué privilegio y qué honor que mi post número 100 sea éste.)

jueves, julio 27, 2006

Entre la tempestad y la calma

Ya que el post anterior trató sobre una ex, el que le siguiera no podía dejar pasar el tema, y hasta quizá fue un ensayo no preparado de las líneas que aparecen a continuación. No sé lo que saldrá de las mismas, por lo que la incertidumbre de lo que diré respecto a ellas es tan grande como la de ustedes, amables amigos, que pierden el tiempo tan buenamente por aquí. Muchos ya saben que conmigo no van los preparativos, los ensayos, los borradores. No soy de esos que, hastiados/as del sinsentido de las líneas que van saliendo de lo más profundo -de lo que los más dirán corazón y los menos esencia-, queman, arrugan o destruyen sus intentos. Tampoco soy de guardarlos ordenadamente, con fechas, marcos. Simplemente los registro dentro de mi desorden -que bien puede ser el librero, el escritorio o, si en caso fallaran mis arqueoantropológicas ansias, mi cabeza-, para en un momento dado, y luego de meses, años y una canción apropiada, vengan a mí tan semejantes a cuando fueron creados. Ok, eso es imposible, y además no recomendable ni factible, diré más sensata y serenamente; pero al menos se dispara un cursilero suspiro, y hasta a veces, una que otra sensibilísima y sincera lágrima.

Recuerdo que maldecía para mis adentros a aquellos anónimos que publicaban sus vidas en los blogs: cobardes, les decía estúpidamente; y ahora me maldigo a mí mismo por haber sido capaz de ser tan bocafloja de que la mitad de mis amigos sepan con lujo de detalles capítulos enteros de mi historia. Si bien es cierto yo entré a este universo paralelo y terapéutico de la blogósfera sin seudónimo, ahora quisiera tenerlo, para sentirme totalmente -ojo, sentirme- libre y poder esparcir mi esencia con la más desentendida soltura. Sin embargo, este mecanismo mayéutico intra-interpersonal -en ese orden- tiene sus complicaciones o desventajas. Sobre todo cuando ingresas sin querer a estos universos paralelos de otros conocidos, que, habiendo asumido esta invulnerabilidad -quimérica, hay que decirlo-, se muestran como son, y no necesariamente como quieren ser vistos por intrusos conocidos. Daré dos ejemplos: mi primo, cuyo blog descubrí casi por mero azar y en el que me enteré nada menos que de su bisexualidad; y mi ex, como suelo llamarla, o mejor dicho, la última chica de la que me enamoré.
Es obvio que las razones de mi primo para ocultarme su naturaleza son válidas, que nunca desarrollamos la confianza necesaria para tratar temas tan personales -nadie de la familia lo sabe- y todo ese floro. Lo cierto es que me enteré, y quisiera:
a. por un lado, egoistamente, nunca haberlo hecho; y
b. por otro, ofrecerle mi más sincero y desinteresado apoyo.
Para nada soy homofóbico ni nada, ante todo y si lo fuera, se trata de mi primo, alguien a quien quiero mucho, aprecio mucho y admiro por sus múltiples cualidades. Me refería a apoyarlo por la dificilísima situación en la que se encuentra: su madre, mi tía, adolece de un segundo cáncer, y él está considerando aceptar un trabajo que significará prestigio y reconocimiento curricular de su todavía modesto CV, pero implica que perdería valioso tiempo con ella, porque este trabajo demandaría viajes constantes, y así perdería tiempo que por obvias razones resultaría irrecuperable. Tiene que pensar detenidamente qué es lo que va a hacer. Y hasta el apoyo que siento que debo brindarle podría desestabilizarlo. Él nunca autorizó que me entere de su secreto... Ya tienen un ejemplo.

El segundo ejemplo y verdadero motivo del post es mi ex, como ya anuncié. Mencionar su importancia sería reiterativo. Basta con decir que gracias a ella conozco el universo bloggero. Justamente fue un blog que visité el que me hizo pensar que se trataba de ella, y aunque era mancomunado -un equipo de tres bloggeras-, supe reconocerla al acto. Y me enteré, culpablemente, lo admito, de cosas que no debería, o a las que, por lo menos, no hubo venia ni autorización previa para acceder a ellas. Y siempre la información clasificada es más provocativa cuando está descubierta a nuestros ojos.
Los pormenores de la relación que tuvimos no vienen tanto al caso; digamos que ésta fue bonita mientras duró. Conservamos nuestras distancias, secretos y pasados, no nos imbuíamos mucho en el otro, encontrando momentos acríticos, placenteros, tranquilos. La gracia nos funcionó un par de meses, pero el fantasma de la informalidad relacional y mi sinceridad abrupta finiquitó todo cuando las diferencias entre nosotros me fueron más que evidentes -básicamente intelectuales y maduracionales, ambas en las que obviamente ella me superaba con claridad-. No sé si
a. quise hacerme el bueno terminando con ella porque no le convenía estar conmigo;
b. porque sencillamente me asusté con semejante lumbrera, por su ingente madurez que la convierte en un ente distinto, raro;
c. o simplemente porque en ese momento no la amaba.
El hecho es que le hice mucho daño en un principio, obviamente sin querer; y ella respondió, diré siempre desde mi egocentrismo incurable, con dolosa alevosía en su desquite. Luego yo la amé, sincera y copiosamente. No me derrumbaron sus oprobios, sus vituperios. La busqué sin pretender perseguirla, y en efecto no fue ése el móbil, pero el azar contribuyó de manera increíble haciéndome verla hasta tres veces en otra ciudad. Acto seguido, cruzó el charco y se asiló en el viejo mundo unos meses, y así como me lanzó a los cuatro vientos un deja de perseguirme, me llamó apenas y antes de regresar para preguntarme si quería algo de la ciudad que la albergó durante su estadía en las europas, y acto seguido, se disculpó seca pero sinceramente. Lo tomé como buena fe. Pero luego regresó y me di cuenta que el tiempo había pasado mucho para ella y nada para mí. Intentó acercarse de manera inocente, y yo al principio dudé y hasta me retraje. Seguidamente, me volví a llenar de la pueril y utópica expectativa que me caracteriza y me di cuenta que seguía sufriendo por ella luego de año y medio, a pesar de sus advertencias, de su forma casi algebraica de predecir el devenir. Luego, mi malinterpretado responder a su iniciativa fue percibido por ella como un reactor emítico de mi inmadurez. Seguidamente, la nula coincidencia de estas épocas estresivas de exámenes redujo las posibilidades de vernos al cero absoluto. Por último, fue necesario mi accidente para que reciba una última llamada definitoria. Le mentí que estaba bien luego de percibir su te llamo por cumplir. Y fue necesario soplarme el blog entero al que no tenía permiso acceder para intentar entenderla, por lo menos actualizarme sobre sus cavilaciones, dado que suele volar a velocidades que quizás nunca serán alcanzadas por alguien como yo. La gente que la conoce sabe a lo que me refiero. Aquellos que hayan descubierto de quién se trata -que deben ser pocos o ninguno- por favor mantengan el anonimato que estoy dispuesto a respetar. De hecho si lees esto, por favor no lo tomes a mal. Supongo que era necesario. Al menos estáte tú tranquila, que ya no te amo, y me he tomado un tiempo en advertirlo -por suerte no tanto como el que me demoré para saber que te amaba, o el que te esperé-, y por ende ya no sufro. Quizás me tome un tiempo sopesar los remanentes de la huella -porque podré decir que no te amo pero que todavía al verte se me obnubila la vista y solo tú apareces nítida, que todavía siento ese miedo-ansiedad que no aprendí a catalizarlo con la onicofagia, y tantas otras cursiladas que no deben ni tienen razón de decirse- con la tranquilidad y paz que, motivo de un nuevo intento, ahora siento. Hey, perdón, pero dicen que uno nunca termina de olvidar.
Dejando de hablar hipotética o realmente con ella -total, el messenger podría servir cuando la casualidad nos dé la licencia, si es que ella no me la quitó ya leyendo estas líneas-, vuelvo con ustedes, amigos, y discúlpenme la interrupción. Aunque admito que ya voy de salida, porque son más allá de las cinco de la mañana y mi condición no admite el privilegio de explayarme como en una de esas tantas madrugadas productivas. No habría mucho más qué decir, además de lo más importante: el sopesar las naturalezas distintas de los sentimientos que estas féminas me producen. La primera, mi ex -y ya se lo dije casi personalmente líneas arriba-, despierta en mí lo que calificaré como la tempestad: el miedo, la inseguridad, la duda, la ansiedad, el respirar entrecortado, ajetreado, los temblores de manos. La segunda, una amiga que conocí aproximadamente a la vez que a mi ex, es decir, comienzos del 2005, que siempre estuvo allí como esos planes b tardíos sino fueras tan terco -es probable que se entere en este momento-, lo contrario, absolutamente: calma, paz, alegría, sonrisa, levedad. A raíz del accidente, se ha disparado la expectativa. Reparo últimamente en el adorable brillar de sus ojos, sonriendo, acariciándola. Me ha devuelto la paz. Y en esa disyuntiva estoy ahora, sopesando tempestad versus calma. Evidentemente, no pretendo sacrificar a esta chica de dinamita de mis momificadas tribulaciones. No sería justo para ella; además no creo, confío ni practico la tan cínica y necia máxima "un clavo saca otro clavo".
Es desagradable encontrarte con información que no te concierne y peor aún, de la que no te han autorizado conocer, sobre todo si proviene de lo más hondo de estos tus conocidos. Es triste que estos no hayan experimentado la confianza suficiente como para develar estas partes de sus seres que con todo derecho pretenden mantener ocultas. Pero qué se puede decir si se dio la casualidad. Pero qué puedo decir de todas estas líneas, qué título sería apropiado a semejante disparate. Al final siempre queda uno nada cadente: "Entre la tempestad y la calma", en esta ocasión. Pf.

domingo, julio 23, 2006

Veintitrés

Me vino el recuerdo, de pronto y sin ilación alguna, mientras mis padres se divertían con algunos amigos, y yo seguía -y sigo- tolerando mi convalecencia. Me vino como una de esas evocaciones espontáneas, como uno de esos sueños inesperados, pueriles y cálidos que te arrancan una sonrisa nostálgica, cursi. Silencio, cavilación, uno que otro suspiro. Y palabras, palabras que vienen a la mente y que salen de los dedos.
El 23 de julio del 2003 formalizaría la única relación con fechas que haya tenido en la vida. La chica: una amiga que en ese tiempo conocía ya de uno año atrás, de mis improductivas y accesorias clases de inglés en el INIPUC de Camino Real. Acababa de regresar a casa después de haberme peleado con mis padres por casi un mes, y haber vivido el mismo en casas de amigos. El primer ciclo en la PUCP había terminado, y todavía me solía reunir con mis amigos del colegio. Pesaba entre 25 y 30 kilos menos, mi mochila era negra y tenía parches punkekes.
Comenzaba una relación con antecedentes de amistad cariñosa. Una amistad de un año que se convirtió en algo más de dos meses de continuas y estúpidas peleas; una amistad que se vino abajo de repente por una infructuosa e inmadura relación íntima. Para finales de ese año habíamos mantenido el contacto y hasta algunas licencias de afectividad pasada. Quién sabe qué sucedió al año siguiente que no nos llamamos ni para nuestros cumpleaños. La visité un par de veces, siempre de sorpresa y sin avisar, como era mi estilo. Pero ya no había comunicación.
Mucho tiempo después, apenas y comenzando el 2005, me la encontré en el messenger y tuvimos una conversación definitiva en la que no se definió nada y todo fue silencio hasta ahora. Me enteré de su nueva pareja, "un muchacho mayor, dependiente, dominante, celoso y acaparador". Hey, yo no soy celoso, esos calificativos venían de mis pajarillos confidentes, algunas de sus mejores amigas.
Le escribí un par de veces, ahora último, con el único objetivo de retomar algún vínculo, siquiera para sellar de buena manera aquellos vacíos, desvanecer fantasmas o lo que fuera. No me respondió. Me dio pena; no es que sienta algo por ella, aunque bueno, de hecho recuerdo más nuestra amistad que nuestra relación. Me dio pena no poder haber cerrado bien ese momento de mi historia, que comenzó curiosamente tan bien organizado: esas hojas del cuaderno mental de recuerdos con números al pie. Personalmente creo que es mejor la palabra al silencio.
El libro de tu vida pasa las páginas, sin detenerse. Si bien esta obra no puede ser reescrita o reformulada, espero que pueda releer algunas cosas que no quedaron del todo claras, en algún momento. Por lo demás, el veintitrés tardará lo que tarde en llegar el veinticuatro.

Grisácea e invernal monotonía

Quiero mi fotolog ya.
Y mi cámara.
Le falta color a mi vida.

sábado, julio 22, 2006

Pasando el sábado

Manos trémulas, sonrojadas. Corre el aire del mes patrio y los dolores del esguince me hacen recordar que el incidente de la cabeza no fue mi única torpeza del año. Tcht, duele, digo, y me pongo unos guantes que comprara el 2002 en mi última visita al cuzco, en el viaje de promoción, para contraarrestar los hincones. Los mitones desaparecieron, los usaba el 2003. En ese tiempo no usaba ni la mochila ni la chompa que también adquiriera en ese último viaje a la ciudad imperial, y que ahora, sin embargo, son de uso diario.
Paso por mi escritorio. Un enorme folio de papeles, hojas sueltas y copias hacen un gran bulto a la derecha. Demonios, tengo que arreglar este desastre, digo con resignación. Más al centro, pero siempre en desorden, algunos libros. Hurgo por si encuentro algo interesante: Puesta en Escena, de Enrique Planas, ya lo leí; Hermenéutica y Praxis del Indigenismo, está pendiente; El Kybalion del gran Hermes, a mitad de la lectura; el Código de Ética Profesional del Psicólogo Peruano y los Estatutos del Colegio de Psicólogos, una mueca, un carajo y se me revuelve el dolor de cabeza; los Cuentos Completos de Benedetti, que recién compré, y una sonrisa me reconforta; y finalmente, Ana Karenina, mi último vicio. Los primeros los pongo en el mueble de los libros, el último en mi mesa de noche. Ahí veo un libro intruso y siento un escalofrío. Ah, los mareos, reclamo, reparando en la oscilante indeterminación de mi fijación focal. Por más que ya había leído algunos de los procedimientos conductuales del buen Kazdin, esta semana fatídica me recordaba que no me sirvió de nada sacarlo -porque al final resigné los dos trabajos por la recaída-, y que más aún, tenía que devolverlo, y la cólera se convirtió en mayor dolor. Y debía devolverlo el jueves, maldición. Esto me llevó a pensar en que en uno de los trabajos que cancelé, que era grupal, había prestado mi cámara digital. Encima, recordé que me había peleado con el compañero este, y el maldito ya no se conecta al messenger o bien ha viajado. Y justo ahora tenía la idea de comenzar un fotolog a medida que me vaya recuperando. Cáspita.
Sentí frío y recordé que estaban lavando la chompa del viaje de promo, y que presté la otra -mi chompa favorita- a una amiga que me visitó en el claustro de mi habitación ya casi una semana atrás. Busqué el celular, que hacía días no veía -ni escuchaba-, a ver si podía ubicarla para que venga a verme y de paso me devuelva la favorita. "Usted tiene en su cuenta principal -y dejan pasar unos segundos de estúpida expectativa-... un céntimo. No dispone de crédito en la cuenta de su plan tarifario. Gracias." Genial.
Traté de hacer tiempo, un poco, y calorcito, porque los viejos guantes no me quitaban el dolorcillo en el pulgar por culpa del invierno. Me puse a leer hasta que me empezó a doler la cabeza, luego un poco de piano y finalmente me quité los guantes para tocar guitarra. Repetí un par de veces la secuencia hasta que la tarde y la noche pasaron, y vine finalmente aquí. Me conecté al siempre tan autómata messenger, puse unas canciones, apurando aquellas de rítmica y estilo pesados, dado que mi convaleciente condición me hace no tolerar el Metal y otras maravillas. Ahora escribo estas líneas, pensando en esa máxima que mi nuevo blogamigo Luis acotó en uno de mis posts anteriores, una sentencia del maestro Gabo: "Si puedes vivir sin escribir, no escribas". Yo no puedo vivir aburrido. Y ahora qué hago. Ya veremos.
Aliviaron el dolor:
Lighthouse Family - Postcard from Heaven
Cementerio Club - Ángel (Desenchufado)
José José - El Amor Acaba
Coldplay - Don't Panic
José Luis Rodríguez - Tengo Derecho a Ser Feliz
Jeanette - El Muchacho de los Ojos Tristes
Joaquín Sabina - Y Nos Dieron las Diez
The Lord of the Rings Soundtrack- Into the West
Fausto Papetti - Soleado
Yoshi's Island - Maps BGM
Roberto Carlos & Ana Belén - Amiga
Chayanne - Completamente Enamorados
Louis Armstrong - On The Sunny Side of the Street
Nota. Sí, sí, de velorio o de Enrique el Antiguo. Pero las otras tenía que correrlas por la cabeza. Además, últimamente, me gusta de todo -algunas irremediables cerrazones: reggaetón, alguna que otra salsa cantinera, trance, electrónica, entre otras horripilantes deformaciones aurales.-

viernes, julio 21, 2006

Vía Crucis

Eso fue. Un vía crucis. Luego de la semana en la clínica y la otra en cama, tuve que regresar a las obligaciones, merced al dolor. Me publicaron el lunes 17 las fechas de los exámenes para rezagados: el martes 18 dos y el miércoles 19 uno, además de tres trabajos que debía presentar sin falta para la tarde del mismo día. Qué lindos, me dije.
Considerando que pude empezar a estudiar el viernes, y eso que por pequeños intervalos, dado que el dolor implacable golpeaba severamente, y la sensación de descentro focal y de falta de equilibrio se agrababan, merced a los hincones, hormigueos y palpitaciones de mi sufrida cabeza, hubiera sido una empresa muy difícil incluso si hubiera estado bien. Por primera vez en mi vida tuve que elegir entre mi salud y mis notas, y creo que no me equivoqué. Resigné dos de esos trabajos para darle a mi cuerpo y a mi cabeza el descanso suficiente para afrontar esos días de estudio. Y eso que tuve que, decididamente, tomar mi taza de café favorita, mi Kirma, mi termo y sentarme a la computadora a parafrasear las diapositivas de los cursos las tres madrugadas del domingo, lunes y martes, respectivamente. En circunstancias normales no me hubiera quejado, estoy acostumbrado a ese desgaste. Es el precio que se paga por no estudiar en todo el ciclo. Pero esta vez sí complicó.
Los dos días de exámenes fueron terribles. Más allá del stress bárbaro producto del leer confuso y casi desmemoriado -encima que no podía leer bien tenía que hacerlo varias veces para que se me quede, porque esos son algunos de los efectos colaterales de los edemas-, el solo ir y venir de la universidad fue una lucha épica conmigo mismo. Sobre todo el regresar a casa. La vereda y el mundo daban vueltas, los zumbidos remanentes atosigaban mis sufridas sienes. La falta de equilibrio era alarmente, el miedo a caer a esas olas de cemento -así se veían, moviéndose-, atroz. Y a juzgar por las miradas de susto que me lanzaban los conocidos, no solo mi caminar estaba afectado, sino también mi rostro. Y ese regreso en micro me fastidió más que de costumbre, porque para colmo de males, leer me fastidia, todavía, y peor sería si es en movimiento. Y qué decir de los vehículos de transporte público peruano. Otra atrocidad -A pesar de eso, compré en la tienda de libros viejos los Cuentos Completos de Benedetti, para cuando esté mejor-.
Y eso no fue todo, porque tuve que terminar el ensayo que tenía pendiente, y comerme la impotencia de no poder tener tiempo para los dos trabajos de Modificación de Conducta que debía. Lo bueno es que elegí un tema para el primero de ellos que se dejaba escribir con facilidad. Llegué a las 5 páginas apenas y viendo lo que estaba escribiendo, confiando en mi mecanografía y ortografía -que gracias a la providencia mi madre ayudó a pulir desde pequeño-. Casi muerto, me mandé el trabajo a mi correo y enrrumbé a la universidad. Por suerte el chofer de mi padre estaba a la puerta. Me llevó. Imprimí el trabajo en la secretaría de la especialidad, gracias a una deferencia especial de las secretarias por mi condición de pseudovivo. No necesité hacerles puchero ni nada, en verdad tenía aspecto de convaleciente... Y para colmo de colmos, me olvidé de devolverle un disco al profesor al que le entregué el ensayo, y tuve que regresar a casa para traérselo. Con decir que me bajaron el asiento para que descanse los sendos trayectos de ida y vuelta, suficiente para entender que fue un verdadero vía crucis.
Y no esperé tres días para resucitar, pero creo que podría dormirlos.

domingo, julio 09, 2006

Convalecencia

Zumbidos.
Zumbidos en mi cabeza.
Y unas enormes ganas de escribir, leer y tocar guitarra.
Y otra vez el zumbido y el dolor. Mareos.
Y ahora el descanso.
Reposo.

Rutina interminable, y falta una semana más.
Ya me estoy hartando, ya me estoy cansando.
No lo soporto, pero primero es mi salud.
Me escapé un momento, pero debo regresar al lecho.

Y se me vienen a la mente los cuatro días de sábanas y batas blancas, recipientes y sueros.
Analgésicos, jeringas, puntos. Anestesias, doctores y algodones.
Y unos agradables seres humanos que comparten la doctrina Patch Adams: la sonrisa y el calor humano. Elizabeth, Ana Rocío y Rosa María, las mejores enfermeras del mundo.

Y sigue el punzante dolor, maldito.
Y vuelvo a la cama. Una semana más.

sábado, julio 01, 2006

La Raza y la Magia: Alemania y Francia

Rey y D10s. Completo, inteligente, perfecto. Zinedine Zidane, de lo mejor de la historia del fútbol. ¿Pelé?, ¿Maradona?, ¿Ronaldinho?, no... ¡Zizou!

Dos clasificaciones a Semifinales sorprendieron a muchos, a pesar de tratarse de dos campeones mundiales. El sentimiento sudamericano pudo más, seguramente, y nos encegueció; y qué bueno por eso, dado que como hermanos, era lógico que apoyemos a argentinos y brasileños. Sin embargo, la duda que algunos menos obnubilados por chauvinismos regionalistas teníamos con respecto a la clasificación de los gigantes no era por desconfianza a sus estilos, envidia u otras rencillas, sino por los rivales de turno que tuvieron en los cuartos de final: los argentinos que enfrentaron a los alemanes, y los brasileños que enfrentaron a los franceses, respectivamente. Los primeros enfrentaban nada menos que a los dueños de casa, pero más que eso... enfrentaban a la Alemania aguerrida, mítica, de la cerveza, Wotan y las guerras mundiales. Y los brasileños no enfrentaban a un rival fácil, por más de que Francia pasó a duras penas su grupo. Parece que se olvidaron de que Francia los supera en las justas mundialistas, por no decir que los tiene de hijos (1-1 y 4-3 por penales en los cuartos de final de México 86' y el 3-0 de la final de Francia 98').
Con todo, no nos sintamos tan mal por la eliminación de Sudamérica. Recordemos que el mundial se llevó a cabo en Europa, en un país de unos fríos mortales, que por algo permitieron que Ucrania llegue tan lejos, mientras que los africanos se quedaran en primera fase.
Con todo, creo que hay dos factores que debemos rescatar destos cuartos que se acabaron.

La Garra: Fútbol de raza
Alemania superó a Argentina. Duela a quien le duela y pese a quien le pese. Me sorprendió llegar a la cafetería de letras luego de una clase y encontrar el marcador 1-0 a favor de los albicelestes. Y me había sorprendido gratamente, pues yo tenía mis dudas. Se cumplían casi 70' minutos cuando entré y logré sentarme, y rápidamente me di cuenta que los argentinos habían regalado el dominio del balón a Alemania. A A-L-E-M-A-N-I-A.
Díganme si Alemania no es el equipo que revierte resultados en contra, que nunca falla en penales. Díganme que no, que Alemania no es el país que vence por raza, por mentalidad. Argentina pecó de confiada y regaló la pelota, apretando en su propia cancha, regalándole el gramado al combinado teutón. Y como siempre, Alemania no perdonó y consiguió el empate a los 81'. Los últimos diez minutos son fatales para cualquier rival de Alemania si es que deja de pisar el acelerador. Y sino que lo digan Paraguay, EEUU y Corea del Sur, equipos eliminados por los teutones en el 2002, siempre en los fatídicos 10 minutos finales, cuando nadie daba crédito por los germanos.
¿Y los penales? Corríjanme si me equivoco, pero no recuerdo vez alguna en la que Alemania haya perdido en definiciones por penales. Eliminó a México en los cuartos de final de 1986, en el mundial de los aztecas; eliminó a Inglaterra en la semifinal de 1990, y también en 1996, en la semifinal de la Eurocopa de los británicos. Es decir, se comió la presión de la localía de sus rivales para humillarlos frente a los disparos a doce pasos. ¿Cómo no le iba a resultar tranquilo resolver su serie en casa?. Y los argentinos, por más que han salido airosos frente a Yugoslavia e Italia en 1990 e Inglaterra en 1998 en justas de penales, habían perdido el encuentro frente a los teutones hacía rato, ya, al confiarse, al menospreciar la garra rival.
La magia: Les Bleus
Un hombre sorprendió al mundo en 1998. Hoy demostró, nuevamente, su condición de superhombre. Una actuación para 10 puntos antes de los 60' minutos corridos, el mejor partido de su vida al final de los 90' reglamentarios. Y nada menos que frente al Brasil que derrotó en aquella final con dos goles de cabeza. Zinedine Zidane, sencillamente, le pintó la cara a la selección brasilera, a los Ronaldos, Ronaldinhos, Kakás, Roberto Carlos, Parreiras y demás. Es cierto que lo acompañaron dos torres como Thuram y Vieira, quienes comandaban la defensa y el mediocampo galo, respectivamente, junto con Gallas, Makalele y compañía; pero fue la conducción, el temple, la emoción, ese todo tan difícil de explicar que trasmite el 10 bleu lo que hizo revivir a este equipo francés, que francamente, parecía quedarse en la fase de grupos a merced de los helvéticos y los coreanos.
Recibiendo pelotas difíciles, largas, complicadas, fáciles, todas de manera tan prolija, inteligente, distribuyéndolas con una precisión casi quirúrgica, y superando rivales con una plastilidad felina, conduciendo la pelota con una gracia y una destreza que hace pensar en el fútbol como un arte... sin palabras, sinceramente, describir a un Zidane enorme, fantástico, genial. Tanto así que los brasileros no querían ya marcarlo, para evitar así la vergüenza. Les faltó poco para tenderle una alfombra y decirle pasa, maestro. Si no me creen revisen sobre todo el segundo tiempo del partido.
Pero tampoco seamos mezquinos con el resto del equipo. Mencioné a Thuram y Vieira, unas torres que neutralizaron a los delanteros y mediocampistas verdeamarelhos. Un Ribery que peleó todas las jugadas de igual a igual, además de unos exigidos Malouda, Abidal, Gallas y Sagnol, y un Henry enchufadísimo, que a la postre dio la victoria a su equipo.
Nada qué reprocharle a una Francia que venció inteligentemente al pentacampeón del mundo, el más grande de todos. Y le ganó bien.

Y ahora
A estas instancias de la copa, no valen más caritas, candidatos, kábalas. Alemania y Francia han demostrado la calidad de los fútboles que les caracterizan, y han superado a sus rivales. Qué lástima, pues, que nuestros referentes sudamericanos sucumbieron ante ellos.
Pero tendrán a rivales no menos duros en estas semifinales: los teutones intentarán superar a una Italia que se jacta de superarlos a lo largo de la historia mundialista (4-3 en las semifinales de México 70', 3-1 en la final de España 82') y los franceses a un Portugal que viene de eliminar por penales a una Inglaterra que ya debería dejar de patearlos, dado que siempre pierde por esta vía.
Nuevamente, la garra y la magia se harán presentes. La primera invita a pensar que Alemania superará a los azurri, por su mayor peso en la historia reciente del fútbol -y por la superioridad de los teutones en los últimos partidos ante los mismos, además de la localidad, que es un factor a tomar en cuenta-. La segunda, a que un Zizou inspirado es todopoderoso y puede vencer al mundo. Y es que en el fútbol hay todo menos lógica, pero, sobre todo, magia y raza.

viernes, junio 30, 2006

Incontenible

You may say I'm a dreamer, but I'm not the only one.
John Lennon, Imagine.
Si quieres saber de mi vida, vete a mirar al Mar.
Martín Adán, Escrito a ciegas.

Sobre su pecho flores carmesí brotaban sin cesar.
Nino Bravo, Libre.
Asesinato, soledad y accidente.
Tres vidas. Un sentimiento.
Paz, sensibilidad y libertad.
Tres humanos. Una humanidad.


De Inspiración.
Mercedes Sosa - Sobreviviendo
John Lennon - Imagine
Nino Bravo - Libre

miércoles, junio 28, 2006

Cordales

Tan solo algunos días previos a la semana final del ciclo, al margen de la clásica levedad que resulta luego de darse cuenta de que no se hizo ni un quince de lo debido para obtener un promedio final que justifique el monto que religiosamente tus padres desembolzan en la universidad, me vino un malestar de esos que te sacuden y te hacen voltear a ver a todas partes, pero sobre todo a uno mismo.
Al principio era apenas perceptible, un ligero fastidiecillo en la parte posterior derecha de la mandíbula. No he tenido o padecido caries, o por lo menos, las curaciones a las que fui sometido no me produjeron jamás dolor alguno, y eso que no soy el mejor amigo del dentista. Así que estaba ante una experiencia un tanto distinta. Y traté de comer normal y mis ojos expulsaron esas lagrimillas propias del dolor. Estaba a punto de maldecirme el hecho de que me aparezcan caries justo cuando tengo problemas para comer por otros motivos -el esguince del pulgar derecho que me obliga a nutrirme con la siniestra-, pero llegando a casa, vi lo que era.
Recuerdo que hace varios años leí que mucha gente, últimamente, nace y crece sin Muelas del Juicio. Pero lástima, no fui uno de esos privilegiados. Mis padres tomaron la noticia con el jojolete clásico de los mayores, así como cuando me salió la primera cana, la primera arruga, y un largo etc. -ese tipo de cosas-. Me vaticinaron grandes dolores, casi ensalzándose en lo que, gracias a mi patológica hiper-paranoia, sería una evidente respuesta manifestada en mis ojos de "nooooooo... ".
Es interesante cómo uno deja ya de crecer -en lo que corresponde, claro está, a la envergadura física-, y sin embargo aparecen estas cosas que recuerdan tu inmadurez -ahí sí en general, y no solo fisiológica-. Como para ponerte en claro que falta mucho, muchísimo. Que "estás en nada, sobrino". Las muelas del juicio, según una frase presente en el Diccionario de la RAE, son la manifestación de la adultez. Por algo son del juicio, de la prudencia en las acciones, de la sensatez de los años. Vaya ironía, conociéndome y considerando la pusilanimidad manifiesta a lo largo de este último ciclo en la universidad, y qué no decir de los anteriores, en fin.
Pero bueno, algo de crédito tiene, seguramente. La verdad es que hace muy poco di un giro importante, eligiendo por fin el área de mi mención en Psicología, y con respecto a ese tema, a pesar de que todavía no está absolutamente claro mi futuro -ni lo estaría así estuviera decidido, soy partidario de la indeterminación-, ya se esbozan unas luces, se divisan algunos puertos, y por lo menos se volvió a la balsa, luego de haber nadado entre tiburones y media noche, además de haber tragado kilos de sal.
Digamos que más allá del misticismo de la aparición de las muelas del juicio, hay un hecho concreto e irreversible: el añejamiento. Peter pan debería morir, o por lo menos cambiarse el traje verde, dejar de depender de Campanita y salir de Nunca Jamás. Otros aires, otras gentes, otros temas. Y bueno, creo que en eso estoy. Y si no, ahí está el dolor como karma.
Ouch.

domingo, junio 25, 2006

Caído del cielo

Del cielo cayó. En el apagón, sacando libros, un retrato empujó un recuerdo de Andrea, y lo destruyó. Me apené mucho, decidí no tener nada más en el estante de los libros. Barrí los pingüinitos, tristemente, el único regalo que me quedaba de ella. Luego leí con velas y me sentí algo mejor. Finalmente, el cielo me regaló un momento hermoso. La posibilidad de atender a un pichón.

Habías caído del techo. Tiritabas víctima de la noche hostil, invierno cruel. Logré entonces ponerte a salvo del gordo y miserable gato de mi madre, que ya estaba pensando en engullirte. Tuve que gritarle su vida y ahuyentarlo para que no te haga nada.

Pasado el trauma y habiendo entrado bajo techo, te acurruqué sobre un pantalón, en la cama de arriba de mi camarote. Tus patitas pequeñas y tus plumas esponjosas revelaban tu reciente nacimiento. No pude dejarte solito a la intemperie. Te tomé entre mis manos, una bajo tus patitas, la otra sobre ti para darte calor. Acaricié tu cabecita, tu cuellito, tus alas hacia arriba en ondulantes y suaves movimientos que lograban que tus grises párpados se cerraran y dejaras por fin de tiritar. Frágil, débil, pequeño. Humedecí mis dedos y te dedí de beber. En una cajita coloqué un poco de aserrín, migajitas de pan y un potecito de agua. Sobre ella la luz de lectura...

Mañana veremos qué hacer. Te compraremos alpiste, te daremos de beber. Por mí quédate hasta que puedas volar, por suerte no estás herido. Hoy te quedarás. Confía en mí, haré lo que esté a mi alcancé. Pero recuerda, solo es momentáneo, habrás de irte. No mires atrás. Vive, crece, vuela. Sé libre. Te recordaré.

sábado, junio 24, 2006

Leyendo con velas

Diferente. Recordé o descubrí el placer de leer con los sentidos. Oler las páginas, aprovechar las luces, los contornos, las sombras. La fragilidad de la llamita acogedora. Una experiencia a todo dar, y solo es leer -nada menos-.


Apagón. Y se fue la luz, se acabó el messenger, el winamp, la estridencia. Mi mente asoció esto, primero, con la reciente elección de AGP y los apagones producto de bombazos y el terrorismo, el toque de queda y la hiperinflación. Una risa malévola corrió por mis labios, apristamente, y me acordé de las jodas de mis antiapristas compañeros de especialidad. Luego la paranoia me hizo creer que los humalistas quisieron meter miedo al Perú con el show mediático del ¿te acuerdas? -na, es una broma-. Pedí unas velas y me fui a leer a mi escritorio. Solo ahí, en ese interactuar distinto, en ese leer concentrado, limpio, tranquilo, en medio de un ámbar etéreo, una luz suave, íntima, reparé en la experiencia distinta del leer con velas.

Recordé de unos viajes de pequeño, a Iquitos, Tarapoto y otros lugares, que gustaba de leer siempre de noche, con velas a las afueras de los bungalows -sobre cemento, evidentemente-. Aunque esas experiencias fueron distintas, dado el follaje, los monos y los insectos, el sonido de la noche selvática, natural y salvaje, la sensibilidad salió a flote cuando me puse a oler el calorcito del fuego.

Hoy me dí cuenta que leer con velas es toda una experiencia. La intermitencia y fragilidad de la luz le dan un efecto singular a la lectura, una intimidad distinta, compleja. Las líneas ingresan más adentro en los pensamientos, mientras el calor del fuego despeja el frío de los dedos trémulos. Y pasaron unas pocas horas, y pasaron muchas páginas. Acabé un libro de Miguel Ildefonso y lo cambié por otro de Enrique Planas. Luego cambié de vela.

Y vino el electricista y puso la electricidad nuevamente. Maldita modernidad, maldita tecnología, maldito positivismo cientifista, objetivista y vacío, y seguí leyendo con la vela. Quise aferrarme al renacimiento, y recordé a Da Vinci, a Galileo y al Quijote. Ellos leían y/o era leídos de esta manera. Hubiese querido seguir así, pensé. Luego vinieron a preguntarme si todavía mi cuarto no tenía luz. No, es que así se lee mejor, sentencié, mas que peleado con mi realidad espacio-temporal, encomendándome a la sana y enriquecedora experiencia.

Y es verdad. Ahora quisiera leer siempre así. Concentración, emoción. Natural, tranquilo, conmutando con el espacio en derredor, siendo parte del silencio, solamente interrumpido por las ténues chispillas de la mecha, el pasar de las hojas y el acordarme que respiro. Un cafecito. El escritorio. El cuarto azul. Una sensibilidad a prueba de balas. Y, a partir de ahora, algunas velas que acompañen mis noches. Claro que para leer, porque para escribir sí necesito la modernidad -odio reconocerlo-: ¿Qué sería del blog? Hago un mutis sonrojado.

martes, junio 20, 2006

Silencio.

Alemania 3-0 Ecuador.

...


¿para qué entrar a cuestionar la inapelable y categórica victoria teutona?
Nada más qué decir. Solo seguir apoyando a nuestras latinas selecciones. -Ya estarán malsanamente felices los odiadores que vituperaban en contra de los sudamericanos-.
Sigamos a México y EEUU -por los latinos que conforman su seleccionado-, que todavía no aseguran su clasificación. EEUU necesita vencer a Ghana y esperar a que los azurri hagan lo propio con República Checa. México no debe perder frente a Portugal, y esperar a que Angola no venza a Irán por más de dos goles. Sigamos a Ecuador -que muy probablemente jugará contra Inglaterra-, no hay que lapidarla por el resultado, después de todo jugó con suplentes-; y en última instancia, a los siempre favoritos Brasil y Argentina. Con respecto a Paraguay y Costa Rica, qué lástima que no estén más en la copa. (De Trinidad y Tobago no hay mucho qué decir, no pertenece a la América Latina, sino a la Centroamérica negra caribeña, y, aunque no está eliminada, parece muy utópico que acceda a la siguiente fase).
¿Predicciones? Dicen que a los sudamericanos no les va tan bien en los mundiales europeos -es decir, no campeonan en ellos, salvo el Brasil de 1958 en Suecia-. Pero a mí me late que el título olerá a churrasco, sonará a tango y estará lleno de papelitos albicelestes.

lunes, junio 19, 2006

Forza, Ecuador

La sorpresa. Ecuador sí puede. Podría, incluso, clasificarse, tan solo con un empate, por encima de los teutones, evitar a Inglaterra y enfrentarse a Suecia en Octavos de Final.


No sé qué pensarán ustedes -y ahora sí me remito tan solo a los seguidores del deporte rey-, pero para mí es un motivo de orgullo enorme que nuestros hermanos ecuatorianos acaricien la gloria tan de cerca con una soñada y por todo lo alto merecida clasificación a la fase final de la Copa del Mundo.
Me parecía mentira que, el viernes 9 de Junio, en la cafetería de Letras de la PUCP, nuestros similares en masa apoyaran tanto a Alemania frente a Costa Rica y a Polonia frente a Ecuador. De hecho, algunos hasta se molestaban cuando éstos anotaban. Quizá pase lo de los amantes del buen fútbol que se rindan ante los buenos goles de este o cualquier equipo, pero de latinoamericanos apoyando a europeos contra los latinoamericanos me parece una cuestión muy seria. No solo por la envidia o la rivalidad pueril del tú puedes y yo te observo, sino por la alarmante desunión. En estas pequeñas cosas se ve claramente por qué Latinoamérica está dividida. El fútbol refleja cual termómetro las sociedades. Y mientras Irán regalaba a México un cuadro en lugar de la misia y común insignia del equipo y el golero iraní le obsequiaba a su par mexicano un ramo de rosas por la muerte de su padre, y la generosidad persa daba un ejemplo de cordialidad y respeto al mundo, en América los sudacas peruanos andaban molestos por el éxito del vecino Ecuador.


En ese inaugural viernes 9 de junio, Alemania decretaba su enorme potencia y superioridad sobre una aguerrida Costa Rica que no se rindió nunca y que le metió dos con su legendario artillero Wanchope. Inmediatamente después, Ecuador medía fuerzas con su similar de Polonia. Yo estuve ahí, en la cafeta, alentando a los sudamericanos desde el primer minuto, y hasta recibía miradas de desaprobación. Delante de mí un sujeto era más polaco que Karol Wojtila, y tal parecía que todos abogaban por una victoria de los europeos. Nadie daba un mango por Ecuador. Y sin embargo, pudo. Al minuto 24' Tenorio de cabeza sentó el 1-0. Se escucharon rechiflas aquí y allá, algunos pocos gritamos el gol como si se tratara de uno de Cubillas. Luego, Ecuador fue creciendo con el correr de los minutos, y al segundo tiempo, ya más gente gritó el 2-0. Terminado el cotejo, algunos se levantaron molestos.


La misma historia fue el segundo partido de los ecuatorianos. Esta vez derrotaron por un 3-0 claro e inapelable a Costa Rica, eliminándola del mundial. Nuevamente, media cafeta era tica. Desde un comienzo se alentaba y se alentaba a Costa Rica, lamentándose el que no convirtiera sobre la valla del joven portero Mora. Ecuador, sin embargo, volvió a encontrar el gol temprano, silenciando a los diz que ticos -antiecuatorianos-. Un 3-0 categórico bastó no solo para que me sintiera satisfecho y hasta feliz, sino que, presto, salté a comentar la victoria aquí y allá.


Superemos de una vez por todas nuestras añejas y obsoletas diferencias. El fútbol es para disfrutarlo en compañía y en amistad, no para reavivar arcaicas rencillas que no son nuestras. Aboguemos por la paz, la amistad y la integración. ¡Forza, Ecuador!

domingo, junio 18, 2006

Misticismo futbolero

Hace poco reí al escuchar a Martha Hildebrandt en un reportaje sobre los peruanos que odian el fútbol, repitiendo la frase de su padre: "El que juega fútbol patea su cerebro." De otro lado, ayer de casualidad reparé en un artículo de Hugo Neira, La República 17/06, en el que afirmaba haber asistido al estadio de muchacho con Basadre, y que este gustaba de correlacionar lo que acontecía en el gramado con la realidad nacional.
Pero no solo hay intelectuales que critican o aman al deporte rey, conozco varios de aquellos amigos que lejos de animarse o emocionarse por aquestas fechas, mas bien se deprimen, se ofuscan o se afectan. Mencionar a los otros, que corean el comercial de Coca Cola y hasta mueven el brazo izquierdo cuando lo pasan, no es necesario, dado el enorme peso social del fútbol en el orbe, que lo convierte en la cosa más importante de las cosas menos importantes. Centrémosnos en los primeros.
Lógicamente, si el fútbol consistiera en seguir de manera autómata la trayectoria de la pelota los noventa minutos de juego, sería el primero en desacreditarlo. Pero gracias a la providencia, es mucho más que eso. Es, a mi entender, básicamente, una expresión de fervor, de compañerismo, de entrega, de mística. Es una sinergia de múltiples factores que convergen, fluctúan y armonizan un producto complejo, que, aunque mueva miles de millones de dólares, y haya servido para legitimar a tiranos, es mucho más que el 'pan y circo' del capitalismo tardío.
No solo hay esquemas tácticos y análisis surtidos de rimbombantes excentricidades verbales de reporteros surferitos. Tampoco hay solo pichiruchis, borrachines y violines futbolistas que se tiran el sueldo en bataclanas lorchas y demasiado perfumadas. Hay pasión en el aire, en los cafetines, en los bares y en las casas, hay fervor en las caras de millones de seguidores que vociferan, gritan y lloran a pesar de estar a miles de kilómetros de sus once connacionales representantes. Allí los hombres y las mujeres -y eso es nuevo- conversan con desconocidos, se hacen bromas como si se trataran de amigos de antaño, respiran ese ambiente alegre que solo el fútbol puede conseguir. Después de todo, solo el fútbol ha logrado que EEUU e Irán practiquen el juego limpio en el Mundial de Francia en 1998. Después de todo, solo el fútbol ha logrado reunir a autoridades antagónicas, rivales y hasta enemigas en pos del futuro del deporte de sus naciones, como el gesto de las Coreas de unir sus selecciones a partir del 2007.
Todos somos libres, en efecto, de seguir o no a esta o aquella disciplina, de tener nuestras preferencias o divergencias. Lo que sí me parece por lo demás prudente es entrometerse en el llano hasta de lo que no nos gusta, tratar de empaparse un poco del significado, de su sustancia, con la finalidad de comprender. No se trata, pues, mis amigos antifutboleros, de negar toda aquella pasión de masas solo por el hecho de ser masiva. Esa actitud no lleva a nada, solo a esa malsana neuroticidad occidentalista de erigirse en torno a la negación. La definición de lo propio no debe partir de la negación de la otredad. Negar al mundo, a la masa, a la expresión natural de los sentimientos no es una buena salida. Que esa no sea una razón para deslegitimar al fútbol. La masividad no implica falta de cultura, sino simple y pura emotividad. Un despertar del hemisferio izquierdo, de esa subjetividad hermosa que como humanos no debemos negar.
La subjetividad no es mala. El fútbol tampoco.

sábado, junio 17, 2006

Et Lux in Tenebris Luxcet

ambidextro, tra o ambidiestro, tra.
(del lat. ambidexter)
1. adj. Que usa con la misma habilidad la mano izquierda y la derecha, o el pie izquierdo o el derecho.*
Despertar izquierdo. Sirvió, sin duda, y lo fundamentaré en esta breve crónica.


Sobre el accidente.
Hace 3 semanas sucedió. El lunes 28 de mayo, antes de comenzar la práctica de Psicología Experimental, Isabel me buscó y casi me obligó -miento, en realidad me animó; aunque no tuvo que hacer mucho para conseguirlo- a enrolarme entre los 6 únicos estudiantes de Humanidades que enfrentarían a Arquitectura en la primera fecha del torneo de Voley Masculino de las Interfacultades PUCP 2006.

Isabel y yo convencimos a mi jefe de práctica de permitirme salir a jugar, dado que podíamos perder el partido por walkover -como siempre sucede en Humanidades, campeón en wo-. No tenía mucho que perder, porque, a pesar de que tenía un control de lectura como todas las semanas, no había leído -como siempre sucede conmigo-. El profesor me dio el visto bueno, diciendo que me tomaría el control al final de la práctica. Sonrió al contacto visual con mis ojos, percibiendo que yo tenía intenciones de aplazar el examen.

Entonces, enrumbé hacia las canchas. Ubiqué la asignada, tomé una maloliente camiseta grana y calenté para el partido. Como era de esperarse, estuvimos al borde de perder por walkover. Apenas éramos 4 los que sabíamos jugar o que habíamos jugado alguna vez en la vida. Habían, además, dos valientes que se atrevieron a jugar, y dos ridículos que no aguantaron ni 5 minutos en la banca y desaparecieron apenas pudieron. Otro era el panorama para Arquitectura. Si bien tampoco tenía hinchada, los jugadores por lo menos tenían todos una misma camiseta, y no una estrafalaria y combiera fiesta de rojos sangre, camisetas de diario y de la selección de fútbol de Venezuela, además de un par de fieles seguidoras -seguramente enamoradas de los jugadores de Arquitectura-.

Ganamos el primer set sin gente. En el segundo set, que ganaron nuestros rivales, empezaron a llegar las chicas -más que para apoyarnos, para su partido, que venía a continuación-. En ese segundo set ocurrió la desgracia. Una bola larga hacia la derecha, alta, la intenté matar cruzada abajo, con tan mala suerte que le di con el pulgar derecho. Lo peor fue que la pelota pasó, que fue punto. Eso significa que fue fortísimo. Crac.

No había otra, me enderecé el dedo de nuevo -crac crac-, seguí sacando y aguanté hasta el final del partido: si salía perdíamos por wo. Perdimos el segundo set. El tercero casi lo perdimos, pero lo remontamos muy bien. Ganamos y todo era felicidad, abrazos, sonrisas. Pero sentí dolor. Pedí un poco de hielo y regresé a la práctica. No podía escribir. No podía mover el dedo.

Al día siguiente tenía una férula mal puesta y un mal diagnóstico cortesía del seguro contra accidentes PUCP. Soporté una semana y el siguiente martes visité la Clínica Vesalio. No me tomaron una sino 6 radiografías. Me diagnosticaron no luxación sino esguince de tercer grado. Me cambiaron de férula y me recomendaron sumergir el dedo en hielo cada 4 horas por 20 minutos, además de los antinflamatorios y cremas respectivas. Por último, el doctor indicó que la férula la tendría por dos semanas más -es decir, hasta este martes que viene-, y luego una terapia de rehabilitación que tranquilamente podría durar un par de meses.

El tema.
De ahí en adelante volví a usar la mano izquierda para escribir. Se podría decir que reactivé el hemisferio derecho, el anima junguiano, el almacén del arte, la subjetividad y la sensibilidad que hace meses olvidé.

Este jueves no fue la excepción. En plena clase de Seminario sobre Jung percibí una corazonada inobjetable. Era la claridad. Et lux in tenebris luxcet. Al fin decidí mi especialidad, Psicología Social Comunitaria. La luz que alumbra entre las tinieblas de la duda, de la desidia y la pusilanimidad.

Y todo lo demás fue felicidad, una sensación más que agradable, una emotividad que no me cabía en la cavidad toráxica. Terminó la clase y salí a abrazar al mundo de la incontinencia afectiva.

Y aunque el martes volveré a usar la mano derecha, el anima ya aportó más que suficiente, me hizo tomar una decisión que marcará la línea de mi vida los próximos 5-10 años. Abriré campo, Psicología de la Historia, de la Cultura. Identidad. Siento que se me han muerto fantasmas de miedo, de indecisión. Siento que puedo aplicarme, enderezarme, ordenarme. Retorna la armonía, y amo mi decisión.

Notas:
1. ambidextro o ambidiestro. * (cortesía Real Academia Española,
www.rae.es)
2. Con esto también explico el por qué de la tan larga ausencia en el Blog. Pero ya estoy de vuelta. : )

jueves, mayo 18, 2006

La entrevista perdida: Ollanta Humala en París

(Asumiendo que fuera cierto, después de todo, no está tan lejos de la verdad)

Esta es una supuesta entrevista que data de 2002, cuando el otrora tristemente célebre comandante Carlos asumió el cargo de agregado militar en París, recibiendo a partir de esa fecha un jugoso y nada austero sueldo de 8 mil dólares mensuales. Sus supuestas declaraciones causaron revuelo en el país galo, más aún en Serenella Nagore, estudiante de Ciencias Sociales de la Universidad de París, quien le hizo la entrevista.
Procederemos ahora a anexar la traducción de la misma:
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La Patrie ou la Mort: Les néo-gauchismes sud-américains

La foto. Imagen expuesta por la entrevistadora en el artículo original, estaba acompañada de la siguiente pastilla: Ollanta Humala, "El Tigre de los Andes", con Antauro, su hermano y compañero de sublevación.

El militar peruano Ollanta Humala conjuntamente con su hermano Antauro lideró una revolución armada contra el presidente de su país, Alberto Fujimori, en octubre del año 2000. Actualmente es Agregado Militar del Gobierno del Perú en Francia. El oficial rebelde, que nos pide llamarlo "El Tigre de los Andes", accedió de buena gana a revelarnos las singularidades de su proyecto político, haciendo uso de un lenguaje bastante peculiar.

SN: Comandante, cuéntenos usted acerca de su formación personal.
OH: Yo soy más un hombre de acción, no un tipo de esos especulativos, que se les pasea el alma mirando las musarañas. Como lo dije, yo actúo primero, la reflexión viene después. Y siempre, los otros al final dicen: "pasu machu". ¿Usted entiende eso? ¿El pasu machu?
SN: Sí, más o menos. Es andino, ¿no?
OH: Es la expresión del que se admira ante las proezas realizadas por el otro. Pasu machu, qué grande, qué fuerte, qué valiente, qué audaz. Lo que hay que hacer en el Perú es restaurar la cultura del pasu machu. Que se nos admire, que se nos respete. Por eso yo primero actúo, la reflexión es para los políticos y para la prensa, que maquillan los hechos de los grandes hombres, Bolívar, Cáceres, Velasco, y por último Fujimori en sus comienzos, que defenestró de manera ejemplar al zanganismo político, a los chupasangre, a los comechados.
SN: ¿Qué quiere decir comechado? ¿Podría explicárnoslo?
OH: Comechado es eso, el que come echado, así como un árabe, vive tirado panza arriba y todo lo hace echado. Por definición, el costeño es el comechado, todo sibarita y afeminado, que no sabe lo que es el hambre y el frío. Por eso lo que yo propugno es una renovación total del GEP (Glorioso Ejército Peruano). La instrucción tiene que regir el cuartel y se manifiesta en la disciplina, en el sacrificio. Nuestros soldados son valientes, pero lo que los malogra moralmente es el clima de la costa, es el pendejismo, la liviandad, los pastrulos, todas esas cosas. Con esos males hay que acabar de raíz.
SN: Pero no nos ha contado acerca de su formación...
OH: Mi formación es algo que no termina. Nadie forma sin ser formado él mismo. Yo lo que puedo decir es que todo se lo debo a mi padre, que fue mi único maestro, mi único modelo, la única autoridad que conozco y reconozco. Mi padre nos enseñó la disciplina, nos enseñó la dureza. Le prohibió a nuestra madre que nos acariñase de niños, para que aprendiéramos a ser bien machos, bien firmes, constantes. Él pensaba -ahora no, porque con la edad uno se suaviza- que si en las familias peruanas hubiera más disciplina, nos seríamos tan huevas tristes que nos dejamos pisar por los chilenos. Es la verdad, señorita, yo pienso que los peruanos necesitan una carajeada bien dada, meterlos a todos sin excepción al cuartel, militarizar la familia.
SN: Pero en el Perú la mayoría de las familias son semifamilias, piense usted en el porcentaje altísimo de madres solteras.
OH: Yo lo sé, pero por eso mismo, obligar a los hombres a reconocer a sus cachorros de inmediato, y a las mujeres, cinturón de castidad hasta el matrimonio. Es un escándalo que ninguna llegue pita al matrimonio, llegan con la mercadería estropeada o baboseada. Por eso es que el hombre se va. Mi madre les decía a mis hermanas: "los hombres con las mañosas se divierten, con las decentes se casan."
SN: Pero eso significaría un control mayor en áreas íntimas, personales, restricciones...
OH: Esa es la traba de la Constitución y la sensiblería politicosa. Las cosas hay que hacerlas bien claras. Como en Esparta, si el Perú quiere la hegemonía, si el Perú quiere dejar de pisar huevos y navegar en la miseria, hay que ajustar la correa. No me gusta ponerme como modelo, pero mire nomás a mi familia, a fuerza de disciplina y esfuerzo en el curso de una generación nos hemos levantado. Así es. Y es posible que de la misma manera el Perú se levante. Pero eso solo es posible mediante la primacía del GEP.
SN: ¿No es algo que nos lleva a repetir la experiencia de Mussolini?
OH: El error de Mussolini fue Alemania. Si no se hubiera metido con el loco de Hitler, Italia hoy sería potencia. Mussolini acabó con la mafia, acabó con la corrupción, con la locura parlamentaria y con el librepensamiento francmasón y cucufato. Mussolini inauguró una nueva época en la Historia de Italia, y hubiera sido un Segundo Imperio Romano si los nazzis no se lo llevan abajo, porque fue culpa de Hitler todo eso. De Hitler y los Estados Unidos, que le dieron con todo a la península itálica. Esa devastación debilitó a Italia. Y es que Estados Unidos no permite que nadie se levante con dignidad. Mire sino a Cuba, ahí nomás les quebró el espinazo. Son como cincuenta buitres acechando al cadáver. Y eso no es justo. Esa no fue la idea de Bolívar, que nos advirtió claramente, pero nosotros tenemos la culpa de ser las víctimas de la historia.
SN: Pero Bolívar se comportó de manera autoritaria en el Perú.
OH: ¿Y qué iba a hacer, señorita? Por un lado estaban los criollos que jodían y querían permanecer con sus privilegios; y, por otro lado, una masa ignorante y pobrísima. Con eso no se puede hacer nada, por eso él quiso ordenar las cosas, como un nuevo Pachacútec, él quiso ordenar los Andes, pero no se lo permitieron. Ya desde esa época los ingleses se compraron a los ricos del Perú para que expulsaran a Bolívar, al que les dio la libertad.
SN: ¿Quiere usted decir que los peruanos son ingratos?
OH: Sí, ahora que usted lo dice, sí. No se acuerdan de quien les dio la libertad, escupen en la mano de quien les da de comer. Si no, yo no me explicaría por qué hay tanto aprista en el Perú. ¿Será que son brutos? No, es que son rastreros, son comechados. Todo el norte del Perú, toda la costa norte, son unos apristas comechados sin seso. Es porque son costeños, gente muelle, vagos, pastrulos, indefinidos sexualmente.
SN: Usted se definiría, entonces, como antiaprista.
OH: No, yo no me defino así nomás, es difícil definirse. ¿Podría usted definirse? No, es difícil. Pero lo que sí le puedo decir es que el APRA por los crímenes cometidos contra el Ejército y contra la población durante la represión de Sendero Luminoso. Ahí nomás hay una comisión tratando de echarle tierrita al asunto, pero la verdad es que el APRA va a pagar muy caro. Todo sale a flote, nos decía mi padre, y esa verdad se me ha quedado grabada. Toda la suciedad del APRA saldrá a relucir.
SN: ¿y la de Fujimori?
OH: Mire, yo no soy fujimorista, nunca lo he sido, si mal no recuerdo. Yo solo tenía amor por mi tropa, y en esa época no me interesaba la política. Solo quería saber si mis clases y subordinados tenían su rancho, si les daban franco o propina era suficiente para sus necesidades inmediatas. Pero aún en medio de ese amor que me consumía por la tropa, yo me di cuenta de Fujimori: este hombre es un hombre. Y lo único que yo lamentaba era que Fujimori no fuera peruano, sino así como quien dice, un chino. Pero por lo demás, bien hecho, carajo. Enderezó la economía, puso en vereda a los leguleyos, defendió al país contra el enemigo. Yo por eso, no soy su partidario, pero como hombre, lo respeto. Y todos los peruanos deberían hacerlo, ¿o no se acuerdan de cómo quedó el Perú después del APRA? Una mierda, con el perdón de la palabra, no habían ni uniformes para el generalazgo, y eso no es posible, ni balas teníamos.
SN: Entonces, ¿usted es un antiaprista?
OH: No, señorita. Yo no me defino por odios o negaciones. Yo soy un peruanófilo, yo soy Bolognesi, yo soy Cáceres, yo soy Cuenta conmigo Perú, cuenta conmigo. Pero si tanto insiste, se lo digo, lo que hizo el gobierno de Alan, con sus ministros de saqueo y latrocinio, Vásquez Bazán al que le decíamos Ojitos Lindos, Salinas, toda esa gente, es razón suficiente para que les hagamos Consejo de Guerra y los fusilemos con familia y todo. Yo si llego al poder por vía democrática, será una de las primeras medidas que tome, como carácter simbólico: así terminan los rateros, carajo. Y para que la gente sepa que en mi gobierno yo no ando así a la hueva, gallina que come huevo, aunque le quemes el pico, así que de una vez, de frente al calabozo.
SN: Pero algo así se prestaría al abuso.
OH: No, porque allí estaré yo, vigilante.
SN: ¿Eso significaría la disolución del Poder Judicial?
OH: Disolución, disolución no. Lo que hay que hacer es poner las cosas en su sitio. Y eso a través del duro cuestionamiento de la institución. Fíjese usted, nomás, en lo efectivo que funciona un tribunal castrense, en un dos por tres un consejo de guerra, listo. Por gusto tenemos las cárceles llenas, los procesos demorando una eternidad. Para criminal de bala y cuchillo, por violador y secuestro: la pena de muerte. Eso soluciona el asunto en tres meses. Y ya no tenemos que tener a tanto zángano malnacido en las cárceles. Una solución intermedia, para los delitos medianos, es trabajos forzados.
SN: ¿Esa no sería una fomra subrepticia de introducir la Esclavización en el Perú?
OH: Usted dígame, ¿quién es libre? El trabajo os hará libres, ésa es mi divisa.
SN: Hay quienes afirman que usted quiere reinstalar el Imperio Incaico.
OH: ¿Y por qué no? Está probado que los peruanos nunca han sido tan felices como antes de la llegada de Pizarro. Hay que reinstaurar el imperio del agro, y la regla de nuestros antepasados: ama sua, ama yuya, ama qella. No seas ladrón, no seas mentiroso, no seas pajero. Y a quien atente contra estos principios, mano dura.
SN: En el caso en que estuviera en su poder decidirlo, ¿el español seguiría siendo el idioma oficial del Perú?
OH: De ninguna manera. El quechua, para confundir al enemigo, para desinformarlo. Yo no recurriré a un senado, sino a un consejo de antiguos, de Yayas, extraídos de la realidad comunera, para que me asesoren en las decisiones que competen al Perú profundo.
SN: ¿Con sueldo asignado del Estado?
OH: ¿Usted qué cree, señorita? Ustedes, los occidentales, me hacen acordar al afrancesado de Vargas Llosa, que todo lo ve dólar. ¿Usted piensa que ese Consejo de Yayas va a recibir un sueldazo en dólares? Manan, señorita. Ellos, con servir a la patria y sus hojitas de coca, contentos nomás. Así es, nispa.
SN: Pero eso sería el retroceso a una etapa pre-mercantilista, a una economía del trueque.
OH: Precisamente, ése es uno de mis grandes objetivos, señorita. El dinero lo ensucia todo. Eso lo supieron bien los españoles, que adrede contaminaron la pureza del Incario.
SN: Eso quiere decir que los grupos de poder económico tendrían los días contados.
OH: No. Se los expropiará, claro, para hacer justicia a los trabajadores y campesinos explotados durante siglos de siglos, en una especie de desagravio cultural, de revancha para apagar los resentimientos y rencores que tienen en vilo al Perú desde que es Perú. Pero su infraestructura productiva debe servirnos para aumentar el volumen de las exportaciones. Si el Perú quiere armarse, nadie le va a cambiar un portaaviones por diez toneladas de cobre ni de cocaína, tiene que ser un pago en dólares contantes y sonantes. En la primera etapa de mi gobierno es necesario consolidar el Ejército y la infraestructura bélica. instalación de radares, compra de aviones, modernización antiaérea total. Una vez que haya pasado esta etapa, que calculo entre cinco y diez años, viene lo que he decidido llamar la Reinstauración de los Cuatro Suyos. Por favor, no se confunda con la Marcha de los Cuatro Suyos, de la llama esa que hoy por hoy nos gobierna. La reinstauración de los cuatro suyos implica la recuperación del Collasuyo, que iba hasta Tucumán en Argentina y el río Maule en Chile, Bolivia incluida. Luego viene la reinstauración del Chinchaysuyo, que iba hasta el río Ancasmayo, en el sur de la actual Colombia.
SN: ¿Eso significa guerra con todos los países sudamericanos? Además, ¿cree usted que el Brasil permanecería neutral ante tantas atrocidades?
OH: Se ve que usted no conoce de historia, señorita. Vamos a hacer un tremendo pachacuti en América del Sur, lo que se dice tacu tacu. Un pacto de no agresión y un tratado de libre comercio suscrito entre el Reino Quecha del Perú y la Federaçâo do Brasil es un primer paso antes de la operación Collasuyo.
SN: ¿Y usted cree que algo así es factible?
OH: Bolivia saludará el ingreso del Ejército Liberador Quechua con beneplácito. Neutralizar Chile y Argentina es nuestro objetivo. Argentina ha demostrado ser inoperativa en los Andes. En lo que respecta a Chile, luego de una ola de atentados terroristas en Santiago y Valparaíso, el primer paso es recuperar el Apu Licáncabur para realizar las ofrendas adeudadas. Solo la toma de Chuquicamata significaría la semiparalización de todo Chile. Y además, liberaríamos al pueblo cautivo de los aymaras.
SN: Pero eso que usted nos describe se iguala a un Apocalipsis.
OH: En la cosmovisión andina, un apocalipsis precede a un nuevo renacer. Renacerá con brillo el imperio del Tahuantinsuyo, firme y feliz por la fe.
SN: ¿Y en el aspecto religioso?
OH: Fusilar a todos los curas, fusilar a Rafael Rey, a Dionisio Romero y a todos sus secuaces.
SN: ¿Se da usted cuenta de lo que está diciendo? Esto no es ya ideología, sino puro totalitarismo. No se puede decidir sobre la vida y la muerte de sus semejantes así nomás, eso atenta contra la dignidad humana.
OH: Señorita, perdone que le abra los ojos, pero así es la triste realidad. Los ricos atentan todo el tiempo contra la vida humana, y nadie se queja porque son ricos, tienen lobby, la derecha siempre tiene plata. ¿No se ha preguntado por qué?
SN: Pero la plata no compra electores, en materia democrática.
OH: A Dios gracias, aunque con Dios o sin él, la derecha en América Latina ha muerto, ya no tiene nada qué buscar. Ningún candidato de derecha stiene perspectiva, lo digo yo, sin equivocarme y sin hacer alarde de ello. Eso es lo que ha comprobado el actual presidente del Perú, mire semejante llama que nomás para despistar a los incautos se metió en política. Yo no creo que de acá a dos, tres años, Diez Canseco tenga posibilidad, ni mucho menos Castañeda o Lourdes Flores. ¿Usted se imaginaría el chongo que sería una mujer gobernando un país de hombres? Es imposible. Una mujer, a mi juicio, debe quedarse en casa, traer hijos al mundo y cuidar de la familia. Es por su bien.
SN: Algo así como la mujer de Alan García.
OH: Algo así, pero ella como madre es un fracaso. Lo que necesitamos es mujeres que paren soldados, sólo futuros soldados.

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Referencia:
[ NAGORE, Serenella (2002). La Patrie ou la Mort: Les néo-gauchismes sudaméricains. Univeristé Paris*. Estudiants Institut des Sciences Sociales du Travail. Paris: PUF. pp.32-36]

* Copyright © Université Paris 1 Panthéon Sorbonne 2002

martes, abril 25, 2006

Un poco de autobombo

El domingo salió publicado un artículo mío en la revista Quinto Poder, titulado Manejo Psicosocial de Sondeos Electorales. A ver si lo leen, pues. Salió a nombre de mi padre, aunque el me lo encomendó. La edición del artículo respetó casi al 100% al original. La revista cuesta s/. 7, y la pueden conseguir en cualquier puesto de periódicos-revistas.

Quizá me anima a transcribir el artículo, después -el original, por supuesto, que conservo en formato *.doc-. Espero que les guste.

lunes, abril 10, 2006

Elecciones 2006: Se espera final de película.

Era evidente que, ante unos datos tan apretados, la aproximación tradicional de la encuesta a boca de urna variaría considerablemente. Pero hay que tomar los datos con mucha cautela. El hermetismo de García ha sido sabio y prudencial. No así, empero, el júbilo desaforado de la candidata de la derecha, quien, pese a que la ONPE arrojaba el conteo rápido al apenas 30.43%, se proclamó la nueva presidenta del Perú.
Es evidente que, la ONPE, al tomar los resultados de donde van llegando, sean las provincias más alejadas y remotas del país las que lleguen al final, y las de la urbe al comienzo, por lo que, incluso al 52,6%, estas cifras no son definitorias, considerando que la diferencia entre Lourdes y García ha bajado considerablemente, de 1,2% al 30,43% a 0,6% al 52,6% de los resultados nacionales. Si la tendencia en alza que favorece a García y desfavorece a Ollanta y Lourdes se mantiene en el 47,4% que falta por escrutinar, Alan bien puede pasar a segunda vuelta. Por esto, criticamos severamente el adelanto de triunfo de la candidata de Unidad Nacional. Comprendemos su emoción al tentar a la historia peruana como la primera mujer que puede eventualmente situarse en segunda vuelta, y que, hasta el momento, la emoción del resultado parcial favorable le funcionó como una catarsis para liberar toda la ansiedad que su bajón en las preferencias supuso, pero no podemos dejar de resaltar que su celebración desatinada colinda con lo irresponsable.
Para nadie será difícil el corroborar que en el Perú profundo, la candidata de la derecha no es de la simpatía de las mayorías, algo que se ha manifestado en las encuestas a boca de urna en los diferentes departamentos del país. Esto es importante porque, al faltar todavía el escrutinio de los votos de casi 48% de las actas, la mayoría de sectores interurbanos y rurales, todos ellos alejados y/o bastante alejados del país, nada está dicho. No vaya a ser que Lourdes haya gastado en fuegos artificiales por gusto. Nos daría mucha pena que vuelva a llorar como en 2001 -arrebato de sinceridad-.
Y es que en la puerta del horno se suele quemar el pan.