jueves, diciembre 14, 2006

Metanálisis del pensamiento piagetano y su comparación con el constructo Creatividad

Jean Piaget. Neufchatel 1896, Ginebra, 1980.

(*). Trabajo de Investigación Final del Seminario sobre Piaget, de la especialidad de Psicología de la PUCP, semestre 2006-II. Presentado el 11/12/2006.


Resumen

Se plantea hacer un meta-análisis de la obra piagetana, y, en su conjunto, una comparación con la literatura existente sobre el tema Creatividad, es decir, abordar los alcances y las limitaciones de la teoría de Jean Piaget en relación al constructo creatividad, si es que está este constructo implícito en la teoría piagetana o no, y si es así, cómo; de qué manera podríamos encontrar similitudes y diferencias para con éste, o si, por el contrario, éste se dispara y sobrepasa las construcciones teóricas de la referida teoría. Para ello, se consultarán diversos artículos y estudios sobre Jean Piaget y sus aportaciones teóricas, además de algunos de sus escritos originales.


Introducción

La creatividad se utiliza todos los días, cada día, desde las cosas más elementales hasta los problemas más complejos que nos plantea el mundo contemporáneo: la publicidad, los medios de comunicación, las políticas públicas y privadas, etc.; todas ellas despiertan nuevos énfasis que potencian habilidades poco estimuladas en épocas previas, dada las diferencias de exposición a los medios de información tan desarrollados en nuestra época. Esto no quiere decir que en el pasado no hayan habido personas creativas, puesto que la creatividad ha estado presente desde que existe pensamiento humano, sino que, gracias al desarrollo y las posibilidades cada vez mayores de acceder a información y a conocimientos de distinta índole –el Internet, por citar un ejemplo-, la creatividad ya no es percibida como distintiva exclusivamente de estrafalarios visionarios adelantados a sus épocas, sino más bien como una característica de nuestros tiempos. Hemos entrado, pues, a una nueva época en la que, si bien el placer de la lectura y la imaginación parecen ser traslapados por la estimulación visual inmediatista, también parece haberse democratizado y secularizado más el conocimiento, más que en ninguna otra época anterior, por la poderosa Internet que comunica a todos y a cada uno, merced a fronteras, idiomas y culturas. Esta situación debe ser aprovechada por los educadores, de manera en que éstos potencien las ventajas que nuestra época nos da, así como minimicen sus desventajas.

Es evidente que en los últimos años la creatividad ha ido ganando mayor importancia, tanto para el ambiente científico como para la humanidad en general. La modernidad tecnológica ha ido valorando cada vez más la originalidad, y esta, por supuesto, ha ido desarrollándose en base a la misma, de manera que se trata de un círculo virtuoso de ideas innovadoras y capacidades para resolver problemas de maneras alternativas y eficientes, así como también de ambientes y escenarios demandantes, exigentes y dinámicos; es decir, maneras distintas de adaptación al medio, y un medio cambiante que contribuye a ese cambio.

Los científicos y teóricos de la psicología contemporánea más reciente no han sido ajenos a esta característica de los últimos años, y han investigado y teorizado sobre la creatividad de una manera progresiva y vasta.


1. Sobre la Creatividad

En primer lugar, empecemos por un estado del arte de la creatividad como constructo psicológico. Desde la investigación cognitivista, la creatividad ha sido asociada muchas veces al intelecto -entendido este como IQ-, al talento, a la personalidad, al conocimiento y a las habilidades intelectuales. Aquí podemos mencionar los estudios de Mönks (1988), Heller (1990), Millon (Davis, 1999) y Gardner (1987). El primero de ellos, menciona a la creatividad como una de las características esenciales de la persona talentosa. El segundo, la considera una variable importante relacionada al desempeño productivo individual. Del tercero, se encuentran ciertas características de los estilos de personalidad que son compatibilizables con la creatividad, como los estilos de apertura, la discrepancia y el control. Y el cuarto, refiere que la creatividad será la aliada de la inteligencia circunscrita al campo de mayor interés. Si bien es cierto el abordaje de cada uno de ellos es distinto, todos concuerdan en, al menos, lo siguiente: el desarrollo óptimo del talento, la personalidad y la inteligencia tienen como un factor importante y asociado a la creatividad, esta está presente en todas ellas, interrelacionándose con las mismas.

Según MacKinnon, 1970; y Money, 1963 (en Brown, 1989), la creatividad se divide en, al menos, cuatro componentes, los cuales son: (1) el proceso creativo, (2) el producto creativo, (3) la persona creativa y (4) la situación creativa. Para efectos de este trabajo, más adelante, nos centraremos en el primero de estos aspectos.

Desde la biología de la creatividad, podemos decir que esta no es exclusiva del hemisferio cerebral derecho, sino que más bien es producto de un compendio de fuerzas o energías interhemisféricas (Runco, 2004). La creatividad, por tanto, no está aislada en la abstracción, sino que converge, se interrelaciona y manifiesta en el desenvolvimiento cotidiano, desde la actividad electroencefalográfica registrada en sujetos experimentales sometidos a pruebas de este tipo por los científicos del comportamiento, hasta en las tácticas diversas en que estos y otros seres humanos sortean las dificultades de su mundo cognoscible, digamos, pues, que se trata de una maquinaria que le hace posible el desempeño creativo productivo que refería Heller (1990), por poner un ejemplo.

Un primer grupo de abordajes a considerar es el que entiende la creatividad como productividad. Desde el enfoque tradicional de estudios experimentales y análisis cuantitativos, Guilford fue el primero en estudiar la creatividad desde los productos creativos (Guilford, 1956-67, en Vivas, 2000; Guilford, 1950, en Glover, 1989), sentando la diferencia entre pensamiento convergente y divergente –siendo este último, por su naturaleza flexible, el que mejor representa la creatividad-. Guilford (1950, en Glover, 1989) entendía la creatividad como un patrón estable de características específicas de las personas creativas, de manera que éstas características –habilidades- son mayores y más desarrolladas en las personas “creativas”, pero también están presente en las “normales” –aunque en menor proporción-, por lo que podría estudiarse la creatividad en la población normal.

Otro enfoque a considerar es el estudio de casos, aplicado por Gruber & Barrett a la evolución conceptual de las ideas de Darwin; por Gardner, quien estudió la creatividad en la producción artística; Shepard, en la visualización en la creatividad científica; Wallace & Gruber, en la vida de las personas creativas de la actualidad, etc. (Vivas, 2000). En estos estudios de casos, enfocan los atributos cualitativos de los individuos considerados excepcionales por la sociedad, estudiando así sus talentos creativos que dan cuenta de una variedad de mecanismos involucrados en la creatividad (Vivas, 2000).

Un segundo grupo de abordajes de la creatividad es el que da énfasis a las técnicas creativas. El abordaje desde la inteligencia artificial describe las reglas y procedimientos del proceso creativo, la generación de novedad en la resolución de problemas. El resultado más destacable de este abordaje es que las personas, tanto como las computadoras, pueden aplicar reglas y heurísticos que, eventualmente, pueden mejorar su producción creativa. Otros abordajes, denominados pragmáticos, centran su tarea en el diseño, implementación y desarrollo de técnicas de entrenamiento de prácticas creativas. Estos enfoques pragmáticos han demostrado que es posible entrenar a la gente para pensar los problemas en una perspectiva más creativa (Vivas, 2000).
Por otro lado, Nabi (1979, en Dowd, 1989) llegó a la conclusión de que la persona creativa demuestra autonomía e independencia, mientras que MacKinnon (1964, en Dowd, 1989) arguyó que las personas creativas son independientes de pensamiento y de acción.


Finalmente, los estudios de los últimos años apuntan a generar los modelos explicativos que detallen las distintas estructuras y mecanismos básicos que se consideran fundamentales para la comprensión del pensamiento creativo. Entre estos estudios se pueden destacar las investigaciones sobre combinatoria conceptual, que alude al proceso mediante el cual los sujetos mezclan dos o más conceptos para generar una entidad nueva y diferente, que implica el procesamiento, selección y decisión sobre cuál relación hacer efectiva entre diversas alternativas posibles; los estudios sobre analogías y mapas mentales, en los que se busca comprender la forma y oportunidad en que se establecen relaciones analógicas entre conceptos pertenecientes a dos dominios distintos del conocimiento, siendo la analogía entendida como la transferencia o mapping de un conocimiento de un dominio a otro, o de un dominio fuente a un dominio objetivo; y los estudios sobre la expansión conceptual, la cual se define como el proceso por el cual los conceptos se construyen, extienden coordinan y redefinen para ajustarse y dar cuenta de situaciones novedosas, y comprende, también la resolución creativa de los problemas, que exige una variedad de hipótesis alternativas (Vivas, 2000).

Todos estos abordajes han contribuido a una mejor comprensión de la producción de novedad. El pensamiento es, por naturaleza y función, esencialmente generativo (Vivas, 2000). La creatividad es, entonces, esa fuerza expansiva, flexible y poderosa que se ubica, desde su dimensión adaptativa, en el centro de la razón de ser de la mente humana (Vivas, 2000). Por tanto, para poder explicar los procesos y estructuras conceptuales involucrados en ella supone no solo explicar su capacidad para generar dicha novedad, sino que también requiere la comprensión de los procesos cognitivos básicos de los cuales emerge (Ward, Smith & Vaid, 1997, en Vivas, 2000), y es ahí donde el marco conceptual piagetano puede proveer un aporte integrativo al estudio de la creatividad.


2. Sobre Piaget

Se dice que Piaget, un epistemólogo no se interesaba por las peculiaridades, sino que observaba la humanidad como conjunto, que no tuvo un interés especial por lo subjetivo, por lo particular, por lo individual del conocimiento humano. Esta parece una percepción un tanto limitada del grande esfuerzo piagetano. Si bien su aproximación al estudio del ser humano, por unas cuestiones netamente metodológicas, puntaba por lo nomotético y no tanto por lo ideográfico, nunca perdió el interés por esto último, sino que por el contrario trataba de incluirlo en sus análisis. Prueba de esto es su reconocido afán por extender los lazos con la teoría psicoanalítica en el estudio de lo afectivo. Además, consultando sus trabajos, sus ejemplificaciones y resultados eran evidentemente particulares, puesto que se trataban de aplicaciones.

Ciertamente, la creatividad tiene mucho, sino todo de subjetividad, particularidad e individualidad, en tanto que las personas creativas se diferencian del promedio, y la propia creatividad implica afrontamiento, soluciones y planteamientos puramente originales. Pero en dónde sino el ser humano demuestra mejor su creatividad que en lo más tangible de su experiencia vital, es decir, en el día a día, en el devenir, y cómo no, en su propio crecimiento cognitivo, afectivo, emocional.

Piaget, de manera continua, hace referencia, en lo que respecta al desarrollo humano, a lo largo de sus diferentes períodos, a las estructuras cognitivas que van modificándose, complejizándose, desarrollándose, a la par que sus contrapartes afectivas, sociales y biológicas. En ese sentido, podemos inferir que la propia creatividad va encontrando cimientos y herramientas cada vez mejores para manifestarse en los seres humanos, en la medida en que estos van encaramándose en su propio desarrollo cognitivo. Por tanto no es descabellado pensar que Piaget, quizá no de una manera directa, en efecto sí tocó el tema de la creatividad. De hecho, en sus últimos años fue saliendo a la luz el tema de los posibles. Y sin ir muy lejos, las propias asimilación y acomodación no escapan del todo del concepto de creatividad entendido como innovación, entendimiento y resolución alternativa y original de problemas. Es decir, la construcción, a través de la experiencia, de nuevas maneras de afrontar las dificultades del mundo; la aproximación a la realidad compleja que el niño y el adolescente hacen de su medio. Esta construcción, como bien se puede inferir del texto To Understand is to Invent es precisamente original, única, propia e individual. El que entiende, inventa. El que entiende es capaz de aplicar, de reproducir, de recrear. En ese sentido, uno da rienda suelta a su creatividad, entendiendo y aplicando sus conocimientos.
Y el niño hace esto, sin duda, mediante el juego. Así como un cachorro de félido juega practicando sus habilidades de cazador –los zarpazos, las mordidas, la velocidad-, lo mismo el niño juega practicando con su arma más poderosa, su inteligencia (Piaget, 1977). Y es estudiando el juego, sus evoluciones y complejidades, así como promoviendo actividades lúdicas en la escuela misma (Piaget, 1977; Piaget & Heller, 1968), la mejor manera de intentar comprender la evolución del pensamiento del niño, de su desarrollo psicológico, emocional, moral y social. Analizando, por un lado, la evolución y complejidad de los juegos, desde la heteronomía egocéntrica característica de los más pequeños, hasta los complejos juegos de reglas de los prepúberes (Piaget, 1932/1984), y promoviendo, por otro, cambios en la pedagogía clásica y la escuela tradicional, a favor de una escuela moderna que enfatice la autonomía a través de estrategias dinámicas que la potencien (Piaget, 1977), sea la materia que sea, Historia –que no tiene por qué ser memorística-, como las ciencias naturales y las matemáticas (Piaget, 1933/1999).

La teoría de Piaget sostiene que todo conocimiento es activamente construido por las acciones del sujeto. Así, el vínculo fundante de todo conocimiento se da entre los esquemas de acción y los objetos que se intentan asimilar. La asimilación psicológica, entonces, no es otra cosa que la transferencia de información producida por la abstracción de objetos y de conductas sobre objetos, que son asimilados a esquemas de conductas, siendo tales esquemas la urdimbre de acciones posibles susceptibles de repetirse activamente. La forma complementaria a este mecanismo, la acomodación, alude a las modificaciones en el ciclo asimilador. Estas modificaciones, producidas tanto por el mecanismo de la acomodación como por la asimilación recíproca entre esquemas o abstracción reflexiva, constituyen los mecanismos básicos generales que se presentan en la teoría como responsables de la generación de novedad cognitiva. Así pues, toda conducta o acto interiorizado expresa una adaptación o una readaptación. El sujeto acciona cuando experimenta una necesidad, un desequilibrio, cuando enfrenta una perturbación. Y si bien la adaptación provee los mecanismos que aseguren un equilibrio inmediato y limitado, es la inteligencia, con sus operaciones, la que prolonga y concluye el conjunto de los procesos adaptativos (Vivas, 2000).

Coexisten en la teoría piagetana dos aspectos solidarios e irreductibles: el aspecto funcional, que alude al proceso de construcción e involucra tanto a la invención como a la resolución de problemas y el aspecto estructural, que apunta al producto de las construcciones, conocidas como etapas para designar formas de organización o estructuras (Vivas, 2000). Los abordajes tradicionales de la teoría piagetana se han centrado en el aspecto estructural, mas Piaget, como epistemólogo, ¿no hubiera estado más interesado en el cómo pasar de un estado de menor u otro estado de mayor conocimiento? De hecho, lo estuvo.
El problema del aspecto generativo del funcionamiento cognitivo es una cuestión que atraviesa toda la obra piagetana, lo encontramos presente en los estudios de los aspectos funcionales de la teoría, emergentes del modelo de la equilibración, en los estudios sobre la abstracción reflexiva, desde la relación entre el inconsciente afectivo y cognitivo y la toma de consciencia y, fundamentalmente, en sus últimos trabajos sobre lo real, lo posible y lo necesario. La formación de los posibles, su multiplicidad, su evolución y su relación con los niveles operatorios fueron propuestos por un Piaget ya octogenario. Lo posible, o lo que se convierte en posible en el pensamiento de un sujeto psicológico, es producto, en su inicio, de un mecanismo esencial a la invención y a la creación, la analogía (Vivas, 2000).



3. Conclusiones

Podemos, en efecto, encontrar similitudes entre las nociones contemporáneas de la creatividad con el pensamiento piagetano y la teoría del desarrollo intelectual, a través de la diada de los constructos indisolubles de acomodación y acomodación, el proceso de equilibración. La creatividad, entonces, se manifiesta y se corresponde a esta diada, en la medida en que el sujeto aprehende del mundo cognoscible empleando, desarrollando e implementando sus estrategias originales y creativas de resolución frente a las particularidades, eventualidades y demandas de su medio.

Piaget, por otro lado, contribuyó de manera considerable en la evolución contemporánea de la pedagogía, de manera que se desestimaron las nociones, técnicas y didácticas clásicas y verticales tradicionales, estáticas y memorísticas, en pos de una escuela más dinámica que enfatice la autonomía de sus educandos, lo cual, por supuesto, favorece la iniciativa, la innovación y el desarrollo de la creatividad de los mismos.

El juego se muestra no solo como un espacio para el desarrollo del intelecto, sino también de la creatividad en el niño. Ambos se cuecen, se cocinan y construyen en los juegos, a través de la asimilación-acomodación. Y, mediante la implementación de técnicas y políticas educativas que empleen métodos afines al juego para lograr sus objetivos, como la nueva escuela impulsada por Piaget y otros constructivistas, tendrán mayor éxito que las normativas estáticas de la escuela tradicionalista.


Referencias bibliográficas.

- Brown, R. T. (1989). Creativity. En: Glover, J.; R. Ronning & C. Reynolds (1989). Handbook of Creativity. Nueva York: Plenum Press. Pp. 3-32.
- Davis, R. (1999). Millon: Essentials of his science, theory, classification, assessment and therapy. En: Journal of Personality assessment, Vol 72(3). Pp 330 - 352
- Doud, E. T. (1989). The Self and Creativity. En: Glover, J.; R. Ronning & C. Reynolds (1989). Handbook of Creativity. Nueva York: Plenum Press. Pp. 233-242.
- Gardner, H. (1987). Estructuras de la mente: la teoría de las múltiples inteligencias. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
- Heller, K.A. (1990). ‘The role of creativity in academic field with reference to faculties of education in germany’. Ponencia presentada en el seminario de El Cairo “La creatividad y el desarrollo de las facultades pedagógicas”. Instituto Goethe. 6 al 8 de mayo.
- Piaget, J. (1933). La Psicología del Niño y la enseñanza de la Historia. En: Piaget, J. (1999). De la Pedagogía. Buenos Aires: Paidós Educador
- Piaget, J. & J. Heller (1968). La Autonomía en la Escuela. Buenos Aires: Losada.
- Piaget, J. (1977). Psicología y Pedagogía. Barcelona: Ariel.
- Piaget, J. (1932/1984). El Criterio Moral en el Niño. Barcelona: Martínez-Roca.
- Runco, M. (2004). Creativity. Annu. Rev. Psychol. 2004, 55: 657-687.
- Vivas, J. R. (2000). El Marco Conceptual Piagetano ante el Problema de la Creatividad. Acta Psiquiát. Psicol.. Am. Lat. 2000, 46(2): 157-166.

lunes, diciembre 11, 2006

Simbolismo perennis

Te ca... En una personalísima y muy bien recibida decisión, Michele Bachelet declaró que NO HABRÁ DUELO NACIONAL por la muerte del infame y miserable genocida Pinochet. La presidenta, además, dijo que NO SE LE RENDIRÁN HONORES DE ESTADO.

Michele Bachelet, en una sabia decisión política, sancionó para siempre al infame ex dictador chileno, advirtiendo que no se le rendirán honores de estado al crápula ex dictador, fenecido el día de ayer, luego de una dulce agonía de una semana producto de un infarto al miocardio. Bachelet, así mismo, refirió que no se decretará duelo nacional, pues no se trata de un ilustre connacional, sino de todo lo contrario. Condena simbólica, que sin embargo perdurará para siempre, para la memoria y la historia del pueblo mapuche. Mas allá de la osadía del genocida de morirse justo el día de los DDHH, además del día en que se conmemoraban 8 años desde que se abrió proceso en su contra desde España, finalmente no se salió con la suya. Pese a que su muerte le eximió de la justicia, no le eximirá jamás del recuerdo vergonzante de su inmoralidad. Hasta nunca, asesino. Hasta nunca, Nerón y genocida. Hasta nunca, Pinochet.
Nota.

Se acabó

Hoy, por fin, rendí mi exposición final del curso de Metodología de la Investigación Psicológica. Estuvimos tensos, alborotados, estresados... Todos. Se notaba en las caras, en los gestos, en las ojeras y en las miradas de cansancio. Fue una de las primeras veces que me identificaba con el grupo, dado que como ya deben saber -los que me conocen, claro-, merced a la cantidad de material, de trabajo, de chamba, suelo distanciarme de la gente de mi especialidad por una cuestión de intereses, de inquietudes. Esta vez, sin embargo, pude sentirme dentro de un grupo abatido, cansado.
El martes pasado presenté tres trabajos, tuve tres exámenes y un control de lectura aplazado -en el que tuve 20, por cierto :D-. El jueves pasado tuve, por su parte, una de las evaluaciones más importantes del ciclo, para mí, puesto que había jalado el parcial y necesitaba una buena nota. Digamos que salí airoso, que tuve buena suerte, después de tiempo. Finalmente hoy me esperaba la última exposición y la presentación de mi ensayo para Seminario de Piaget. Y expuse, y aunque no me fue como esperaba -me olvidé ciertas cosas-, por fin se acabó. Y entregué mi trabajo incluso con un día de anticipación, puesto que ya quería zafarme, despejarme, relajarme.
Hoy, por fin, tengo tiempo para leer todo lo que acumulé en filas y filas de la varias veces reordenada pequeña biblioteca, para escribir algunas ideas que se me van presentando aquí y allá, para reformular ciertas cosas, plantear otras y evaluar otras más, para crear un fotolog y salir, pasear y respirar el aire estival. Hacía tiempo que no quería que se acabe el semestre con tanta ansia. Por algo será. Ahora tengo el tiempo suficiente. Bueno, todavía falta algo, pero es una minucia, tan solo revisar la ortografía y redacción de un informe final, del que ya tengo revisada la mitad.
Quizá viaje, quizá me quede en Lima. Lo que sí, de hecho, es que esta será una vacación verdaderamente útil. De reflexión, de elucubración, de contemplación. Una vacación interna alejada de todo y de todos, en la que me aproximaré a varios compañeros dejados de lado por la falta de tiempo, mis libros y mis ideas. Hoy descansaré, dormiré y leeré después de varios días. Sin prisa, sin tiempo, sin preocupaciones. Que tengo también vida y no solo obligaciones.

domingo, diciembre 10, 2006

Ni aunque mueras cien mil veces

Muertochet. Al fin.

Al fin te moriste, poooo...
Ojalá creyera en el infierno, ojalá exista, tan solo para que te vayas allí, viejo miserable. Ojalá cobraran vida los heraldos de la muerte, los miserables pueblos, los fantasmas de tanto hombre bueno asesinados por ti. Desciende ahora al más bajo de los círculos concéntricos del gran horno alighierino. Genocida, crápula, Nerón.
Ojalá murieras cien, diez mil veces, aunque ni tan siquiera cien mil muertes tuyas saldarían la cuenta de la sangre derramada. Ojalá nunca descanses en paz, Pinochet. Y de La Moneda se expulse a escupitajos tu cenagosa alma, tantas veces como quieras regresar.
Nota.

Desencanto politiquero

Conversando con una amiga hace un rato, reparé en lo que escribí en el transcurso de dicha conversación, y me pareció pertinente -más allá del autobombo- repetirlo y compartirlo con ustedes, puesto que no solo refleja lo que siento con respecto a estas últimas elecciones, sino también es una suerte de continuación de un par de posts que escribí hace poco.
Mi amiga ha decidido mantenerse en reserva, por lo que no puedo decir de quién se trata. Aquí les copio parte de la conversación.

©#£M@ ideando dice:
y qué dice el tío Salvador [me refiero a Salvador Heresi, reelecto alcalde de San Miguel]?
©#£M@ ideando dice:
pasó las elecciones sin despeinarse
XXX dice:
jajaja
XXX dice:
así es
XXX dice:
es buen tío
XXX dice:
pa ke
©#£M@ ideando dice:
San Miguel?
XXX dice:
sí
©#£M@ ideando dice:
a mí me sorprende que haya ganado el de UN en Pueblo Libre [siendo sincero, no recuerdo el nombre]
©#£M@ ideando dice:
aunque debo reconocer que la grandiosidad del saliente alcalde no me simpatizaba
XXX dice:
el distrito de Javier Diez Canseco!
©#£M@ ideando dice:
figúrate poner su caricatura como instructor vial [¿no vieron las señales? todavía están, creo, solo dénse un paseíto por Pueblo Libre]
©#£M@ ideando dice:
ese pata no es ni la caricatura de Antanas Mockus
XXX dice:
jajajaja
XXX dice:
no pues
XXX dice:
es un imbécil
XXX dice:
q se afeite el bigote
XXX dice:
atorraaaaaaaaaaannnnnnnnnnte
XXX dice:
se le ve bien cojudo con ese look
©#£M@ ideando dice:
pero sigo creyendo que la gente es lo suficientemente estúpida
XXX dice:
-en las cosas más banales me preocupo yo, jajaja-
©#£M@ ideando dice:
como para votar por arrastre
XXX dice:
el otro candidato era guapo
©#£M@ ideando dice:
sin conocer por quién votan
©#£M@ ideando dice:
claro, claro, por eso también ganó
XXX dice:
seeee
©#£M@ ideando dice:
la imbecilidad al poder
©#£M@ ideando dice:
Meier alcalde
XXX dice:
ya sabes, si tienes un hijo pintón, que postule a alcalde
XXX dice:
y si tienes un hijo famoso, que él haga la campaña por ti!
©#£M@ ideando dice:
47% de imbéciles en San Isidro [Ver: "Comprobado: la imbecilidad supera el 47% en San Isidro"]
©#£M@ ideando dice:
el mejor distrito de Sudamérica
©#£M@ ideando dice:
pero qué hacemos cuando la gente es bruta
XXX dice:
Ah no, no me parece que digas eso. Yo sé que muchos estaban descontentos con Salmón pero no veían otra opción. A Meier no lo conocían.
©#£M@ ideando dice:
la estupidez reina en todos los estratos
XXX dice:
Meier es fashion, ya?
XXX dice:
Aparte que gracias a él ya no habrá caca en el olivar, ok?
©#£M@ ideando dice:
creo que con eso terminé de desencantarme de la política
©#£M@ ideando dice:
para qué quemar fuerzas por tanto imbécil...
©#£M@ ideando dice:
no se lo merecen
©#£M@ ideando dice:
merecen la coprópolis [Ver: "Coprópolis o la ciudad de los simios llamados cobradores"] en que viven
XXX dice:
ajajajja
©#£M@ ideando dice:
merecen el estercolero, demencial y caótico ambiente en el que viven
©#£M@ ideando dice:
merecen los corruptos dirigentes que eligen basados en la cultura inmoral inmediatista y simiesca de Pepe el Vivo en la que se manejan
©#£M@ ideando dice:
merecen repúblicas bananeras, merecen jugar como nunca y perder como siempre, merecen las combis y los cobradores, la violencia medida en decibeles
©#£M@ ideando dice:
merecen que hasta Bolivia nos quite tierras

...

y ciertamente, merecen mil cosas más, pero no merecen que uno se haga más hígado por ellos.

miércoles, diciembre 06, 2006

Reflexiones sobre la filogenia del sueño, la zoogenia y la evolución de las especies

(*) Ensayo presentado como el trabajo final del curso de Sueño y Sueños, electivo de la especialidad de Psicología de la PUCP.

Que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Calderón de la Barca

Los estudios modernos en la ciencia biológica, y más concretamente en la zoología, confirman las teorías evolucionista darviniana y genética mendeliana, y de hecho son una síntesis de los modelos propuestos por los mismos, la teoría científica. Desde los hallazgos que llevarían a Richard Owen en 1841 a acuñar el término dinosaurio, pasando por los propios estudios del maestro Darwin, hasta la moderna zoología de los Reinos y Phyliums, y los estudios más recientes sobre filogenética, todos ellos se basan, primordialmente, en dicha teorías. La síntesis moderna de la evolución, o teoría científica, se basa en tres aspectos fundamentales: (1) la ascendencia común de todos los organismos de un único ancestro, (2) el origen de nuevos caracteres en un linaje evolutivo, y (3) los mecanismos por los que algunos caracteres persisten mientras que otros desaparecen (Wikipedia, 2006).
Consideramos importante repasar algunos aspectos, sobre todo de la zoología contemporánea. En primer lugar, resaltar la vastísima diversidad de los reinos de los seres vivos. Como sabemos, se trata de cinco: por un lado, los moneras o procariontes, organismos unicelulares sin núcleo definido, y por otro los protistas o eucariontes, organismos unicelulares nucleados, de los que derivan los tres reinos más importantes: Fungae, Plantae y Animalia. Obviamente, el reino más importante –en el que figuramos nosotros, como el producto más desarrollado del mismo- es el último.
La diversidad del reino Animalia es muy vasta, compendiando la mayor cantidad de phyliums, clases, órdenes, sub-órdenes, familas, géneros y especies, además de los más desarrollados de todos ellos. Dentro deste reino, existen más de un millón de especies animales, además de las muchas que se descubren diariamente, sobre todo en los lugares más inaccesibles, como las profundidades del océano, los bosques helados de Laponia y la -cada vez menos- virgen selva amazónica, los cuales son, en su mayoría, insectos, ácaros y otros artrópodos pequeños; y también de las muchas especies que, lastimosamente, se extinguen cada día con los excesos de la codicia humana, de los cuales, muchos de ellos son vertebrados, y más específicamente, mamíferos.
Los vertebrados, los animales más desarrollados del mundo, constituyen tan solo el 5% del reino animal; no obstante, y por supuesto, son los más conocidos por nosotros. Como tales, ni siquiera constituyen un Phylium -jerarquía categórica inmediatamente inferior al reino-, sino un subfilum que agrupa a todos los vertebrados, creado especialmente para no confundir a la gran masa, poco entendida en el tema, que sencillamente no concibe las clasificaciones zoológicas respectivas. Existen 10 Phyliums: los protozoarios (Phylium Protozoa), los celentéreos (Phylium Coelenterata), los anélidos (Phylium Annelida), los moluscos (Phylium Mollusca), los equinodermos (Phylium Echinodermata), los artrópodos (Phylium Arthropoda), los briozoos (Phylium Ectoprota), los quetognatos o gusanos flecha (Phylium Chaetognatha), los banaloglossus o gusanos bellota, hemicordados, (Phylium Hemichordata) y, finalmente, los cordados (Phylium Chordata).
El Phylium Chordata o Cordata, incorpora a todos los cordados, animales protovertebrados y vertebrados. Son el grupo reducido de animales que poseen una espina dorsal, ya sea parcial (los protovertebrados), una notocorda o conducto nervioso hueco en la región dorsal, o completa (vertebrados). Otra de las características de este grupo de animales es que presentan hendiduras faríngeas o branquiales, además de protosistemas o sistemas especializados, según sea el caso de evolución de las especies comprendidas en este grupo, que se encargan de las diferentes funciones vitales, como la respiración y la digestión. Estas diferencias son cualitativamente importantes en relación a los otros filums.
Los protovertebrados conforman dos subfilums, los tunicados y los leptocardios. Los leptocardios poseen una notocorda y una cuerda dorsal –que hace las veces de médula-, además de un extremo cefalomorfo, constituyendo estos los parientes más próximos de los organismos primitivos a partir de los cuales evolucionaron los vertebrados; mientras que los tunicados solo poseen las características de los cordados en su periodo larvario –sus larvas son similares a renacuajos, y solo en esta fase desarrollan una suerte de cabeza, una notocorda y una médula, las cuales pierden en la metamorfosis última, al aferrarse a la superficie hasta el final de su vida-.
Pero, entonces, ¿cuál es la semejanza de éstos con sus ascendientes segmentados, infinitamente más complejos y superiores? Un análisis detallado de la estructura de estos animales nos permite encontrar características que, aún en un estado temprano, nos permiten entender la evolución de las ramas más desarrolladas del Phylium.
Tomemos a los artrópodos, sin duda el Phylium más difundido y numeroso del mundo. Algunos deterministas dirán que se trata de los más efectivos y mejor adaptados seres que existen sobre la faz de la tierra. Puede que tengan razón en ello, pero esto no implica que estos animales sean verdaderamente exitosos, alusión última a la que evidentemente quieren llegar. Depende, en realidad, de cómo se mire este relativo éxito.
Es cierto que los artrópodos son los animales que más han poblado la Tierra, además de ser los más resistentes a los cambios, y los que con seguridad han asegurado su progenie, al menos hasta que la tierra sea habitable. Sin embargo, su desarrollo en términos de complejidad y especialización es bastante pobre en relación con cordados superiores –entiéndanse los vertebrados-. Los primeros se forman de afuera hacia dentro: tienen un caparazón fuerte, antenas, tenazas, en síntesis, una literal armadura orgánica. Son verdaderas máquinas de la reproducción, pues cada uno puede engendrar cientos de vástagos, los cuales se desarrollan a una rapidez verdaderamente increíble –hay insectos que viven apenas un día, en el cual, obviamente, desarrollan todas sus capacidades y actividades vitales-. Es en el interior de su organismo, en términos evolutivos, donde aparecen las limitaciones. Poseen apenas tres segmentos corporales en los que se distribuyen sus funciones vitales. Su información genética es muy simple, su vida muy corta, lo mismo que su tamaño.
Algunos paleontólogos teorizan sobre el enfrentamiento, en el lecho marino arcaico, entre los dos ancestros líderes de la evolución: los protoartrópodos y los protovertebrados. El tamaño fue una renuncia conveniente para los artrópodos, en la medida en que estos se especializaron precozmente, adelantándose a los cordados, y logrando así, la supremacía, la hegemonía y el dominio de esos tiempos primitivos. Los últimos, empero, felizmente sobrevivieron -ya veremos, más adelante, por qué hacemos esta afirmación-, puesto que los artrópodos poblaron rápidamente la tierra, y se desarrollaron en ella, dejando a los últimos desarrollarse a placer, en las aguas marinas, todavía.
La diferencia entrambos está en el inmediatismo de los primeros. La ventaja de los cordados solo ha podido ser evidente luego de varios millones de años de evolución, en los que estos desarrollaron funciones específicas, complejizaron sus organismos y ampliaron su tamaño y esperanza de vida. Esto fue posible dado a una especialización interna de sus funciones, algo que es nítido incluso en la estructura anatobiomórfica de los cordados inferiores con respecto a los artrópodos. Los tunicados renunciaron a su forma de lanza –semejante a los balanoglossus-, a su cola y a su vida activa y se aferraron a la superficie, desarrollando dos orificios, una boca bifuncional por la que absorben el agua, la que pasa por una suerte de filtro faríngeo que atrapa microorganismos y sustancias que se succionan con ella, y un ano por donde el agua se devuelve al exterior, estructura que también les permiten respirar. Los leptocardios, por su parte, parecen ser las larvas evolucionadas de los tunicados, sin que hayan abandonado la vida activa y errante a través de la corriente marina. Estos animales mantienen su extremo cefálico, además de la notocorda y la médula a lo largo de su vida. También tienen cirros orales de aspecto tentacular, a través de los cuales respiran. Parecen ser el eslabón perdido entre los peces y los Phyliums anteriores –hay un orden jerárquico evolutivo de los 10 Phyliums referidos, que se ha respetado-.
Queda pendiente el tercer subfilum de los cordados -que como ya dijimos, es informal, es decir, una mera agrupación arbitraria de clases-, el cual contiene a las ocho clases animales más conocidas por nosotros: los peces, que en realidad son tres clases (Clase Agnatha, peces sin mandíbula, entre los que se incluyen lampreas y mixínidos; Clase Chondrichthyes, peces cartilaginosos entre los que se incluyen las rayas, las anguilas, los peces espada y los tiburones; y la Clase Osteichthyes, peces óseos, los peces más desarrollados), además de los anfibios (Clase Amphibia), los reptiles (Clase Reptilia), las aves (Clase Aves) y los mamíferos (Clase Mammalia). La diferencia fundamental entre estos y todos los demás animales es que poseen cerebro, además de una espina dorsal que comunica neuralmente a todo el organismo. Es importante esta acotación en lo que sigue.
Hasta el momento, podemos, inspirados en los trabajos teóricos y prácticos darvinianos y mendelianos, esbozar una detallada representación evolutiva de los seres vivos de manera general. Por ejemplo, los mixínidos y lampreas se diferencian, apenas perceptiblemente de los leptocardios, en que poseen ya un cerebro temprano, además de un disco dentario que rae la piel de los peces a los que se adhieren y parasitan. Así mismo, las diferencias entre las tres clases de peces son evidencias de la teoría científica contemporánea de raíces darviniana y mendeliana. Mientras los tiburones, las rayas y las anguilas llegaron a su pico en función a las características que sus estructuras corpóreas poseen –cartílagos-, y se mantienen alrededor de 300 millones de años prácticamente de la misma manera, los peces óseos fueron, en primer término, los predecesores de los anfibios. De ellos es que evolucionan primero los reptiles, y luego las aves y los mamíferos, aunque precisar el orden dellos es sumamente complicado, por la complejidad de los mismos y de sus mutaciones. Los ejemplos son muy diversos, como especies hay en el mundo; es cuestión de afinar el ojo y comparar.
Volvamos a los cordados, a aquellas notocorda y cuerda dorsal de los tunicados y leptocardios, que evolucionarían a la espina dorsal y médula de los cordados superiores, respectivamente. Las últimas, vasos comunicantes entre el cerebro o encéfalo –en el caso de los organismos que lo desarrollan- y el resto del cuerpo, conforman junto a los anteriores el sistema nervioso, característica fundamental de los vertebrados. Solo son estos organismos, los que poseen un sistema nervioso en el que es notorio un cerebro y una médula comunicante con el resto del cuerpo, los que duermen. Así, pues, decimos que el sueño es monopolio de los vertebrados. Con esto, queda claro que todos los mamíferos duermen. Y esto es, presumiblemente, por una compensación por la energía gastada durante la vigilia. Pero además porque su cerebro, conforme la evolución, no solo va siendo el giroscopio que regula la actividad corporal, sino el depositario de toda la experiencia vital, con la que estos animales aprehenden el mundo. Si bien los organismos de las especies del Phylium Arthropoda y de otros Phyliums reposan, éstos no duermen, puesto que su material genético es simple y no requiere de procesos de aprendizaje de carácter ulterior o superior. Sin embargo, si se les priva del reposo –ojo, no sueño- al que están acostumbrados, una vez dejados en libertad, recuperan ese reposo perdido. Los animales que sí duermen tienen una serie de artilugios con los cuales son capaces de compensar el sueño si hay eventualidades que se lo impiden, o si es su propio estilo de vida la que así lo determina. Ya veremos, en lo que sigue, estas particularidades.
Filogenéticamente, el sueño tiene un correlato evolutivo que se hace notorio sobre todo en los mamíferos. La distribución filogenética del sueño paradójico indica que responde a un proceso evolutivo relativamente reciente, de tal manera que el sueño REM no se ha observado en peces y anfibios, y está pobremente desarrollado en reptiles, aves y mamíferos inferiores, aunque no hay consenso entre los investigadores del tema (Ruiz, 2005).
Por ello, las diferencias filogenéticas del sueño entre los perros y los primates es tan clara como las diferencias evolutivas, de manera que la complejidad del sueño está correlacionada positivamente con el grado evolutivo de las especies. De esta manera, encontraremos mayor frecuencia de los husos del sueño y de los complejos K en los mamíferos más evolucionados con respecto a los menos. Así mismo, encontramos una mayor presencia de sueño REM proporcional a la cantidad de sueño NREM en los animales más evolucionados. También, encontraremos una mayor especificidad del sueño profundo en lo que respecta a los niveles del sueño NREM, de manera que en los humanos éste es exclusivo de los estadios III y IV del sueño profundo, mientras que en el resto de mamíferos se da en toda la fase NREM.
Podemos observar, claramente, desde la ontogenia, la evolución de los procesos oníricos a lo largo de la vida de un individuo de una determinada especie. En todas las especies, el sueño paradójico tiene mayor expresión en las etapas iniciales de la vida, y éste se inicia incluso desde la etapa fetal, en la que los mamíferos alcanzan hasta el 80% de las ondas detectadas bajo el EEG, disminuyendo al 50% en los recién nacidos. Por tanto, en los animales jóvenes, la mayor parte del tiempo de sueño se emplea en el sueño REM, y este tiempo se va reduciendo con la edad. Es en los humanos, sin embargo, en los que el análisis ontogenético del sueño es particularmente rico, dado el grado de complejidad que han alcanzado los primates superiores como el ser humano. En el hombre adulto, la suma de periodos de sueño REM representa entre un 20 y un 25% del sueño total, mientras que en los mamíferos domésticos adultos oscila entre un 3 y un 30% (Ruiz, 2005).
El tiempo total dormido, por su parte, (TTD o TTS) responde a otras características que hay que tener en cuenta a la hora de estudiar el sueño a través de la filogenia. Estas características responden más al factor ambiental en el que las diferentes especies se desarrollan, que a su grado evolutivo. Por ejemplo, las zarigüeyas –y los marsupiales, en general-, son animales que requieren un descanso de hasta 18 horas, y no por ello son más evolucionadas que los primates, ni su sueño es más complejo que el de los mismos. Por tanto, las condiciones del escenario específico en el que el organismo se desarrolle, tendrán injerencia en el tiempo total dormido del mismo.
Así, los depredadores, normalmente, tendrán un sueño muy distinto al de los depredados, durmiendo mucho más que ellos, porque los segundos deben tener centinelas por turnos para protegerse, además de casi no tener sueño REM por la factibilidad a ser depredados en ese momento; los animales que pueden dormir en los árboles o que tienen acceso a otros lugares aparentemente seguros, como cavernas, madrigueras, etc., tendrán un sueño muy distinto a aquellos que duermen a la intemperie; y aquellos animales acuáticos, tendrán un sueño muy distinto a los terrestres.
La mayoría de animales adoptan una postura específica típica de sueño para el REM y el NREM, encontrándose que las posturas NREM son más rígidas, dado el decremento de su actividad muscular durante este periodo. Las aves, que cuentan con una gran sensibilidad óptica, duermen escondiendo la cabeza bajo las alas, en percha. Los mamíferos, en su mayoría, se acomodan en la postura llamada decúbito lateral. El caso del caballo es interesante, pues puede dormir estando de pie, aunque su sueño solo podrá ser NREM a menos que se extienda sobre el suelo. La postura también tiene relación con la temperatura ambiente, de manera que cuando hace calor, el animal tiende a extender sus miembros sobre la superficie, mientras que cuando hace frío, este tiende, más bien, a acurrucarse sobre sí mismo (Ruiz, 2005).
Por otro lado, los animales domésticos tendrán un sueño muy distinto a los salvajes, algo que se comprueba diariamente con la poca adaptación que presentan éstos a la vida en cautiverio, en la que reducen su capacidad reproductiva, su resistencia a enfermedades y su índice estimado de longevidad de acuerdo a su especie. Aquí, por cierto, entran a tallar los ritmos circadianos y el reloj biológico de cada especie, los cuales se adaptarán a estos determinantes ambientales a través de la evolución. Es comprensible, por ello, que los animales sometidos al antinatural cautiverio no se adapten a la vida en claustro, dado que están, por decirlo así, programados para un sueño polifásico y se ven obligados a un ritmo de vida de sueño monofásico. En general, los animales de sueño monofásico son los mamíferos adultos, sobre todo los primates y los animales domésticos, y las aves. El sueño polifásico se observa más en los animales salvajes y en los domésticos jóvenes (Ruiz, 2005).
El elemento comportamental es otro factor a tener en cuenta en el análisis filogenético del sueño. Hay dormidores solitarios y otros que duermen acompañados. Frecuentemente, los dormidores comunitarios tienen mayores particularidades que los que duermen solitarios, dado que dependen de su grupo, es decir, tienen funciones extra bajo las cuales se tejen lazos de soporte para con el grupo al que pertenecen. Algunos dormidores cumplen, a lo largo del tiempo total dormido del grupo, una función de centinela, por turnos, que es el soporte de la seguridad del referido grupo. En este ejemplo se pueden mencionar a las gacelas, las cebras y otros animales que duermen a la intemperie, puesto que su exposición a los depredadores los pone en una situación desventajosa. Un estudio hecho con patos mallard comprobó esta particularidad de manera experimental. El experimento consistía en hacer dormir a los patos en hileras, de manera que hubiera dos patos a los extremos de las mismas. Se encontró que los patos que dormitaban a los extremos de las hileras, lo hacían con el ojo más pegado al extremo abierto, y presentaban, a su vez, un sueño unihemisférico contralateral al ojo abierto. Por su parte, los patos que durmieron al centro de la hilera, presentaron un sueño bihemisférico, sueño que además fue más reparador que el sueño unihemisférico de los patos de los extremos, lo que indica que estos animales se ajustan a la particularidad del ambiente a fin de proteger y protegerse, aún a costa de la disminución de su propio sueño.
Otros animales que presentan sueño unihemisférico son los cetáceos, puesto que mantienen su nado aún incluso a la hora de dormir, nado que es dirigido por el hemisferio que se mantiene en vigilia. Ahora bien, para evitar el desgaste, esos animales presentan, además, cambios de hemisferio vigilante-soñador durante el sueño. En el caso de los cetáceos, a diferencia del experimento con los patos mallard que es contextual, el sueño unihemisférico de los primeros responde puramente a su evolución. Cómo será de necesario el sueño, entonces, que éstos se adaptan de una manera tan compleja para mantenerlo.
Se han propuesto varias teorías que intentan explicar la funcionalidad del sueño REM: (1) que podría suponer una fuente endógena de estímulos para promover conductas motoras codificadas genéticamente sin que se produzca acción motora alguna; (2) que podría promover la consolidación de sucesos recientemente aprendidos; (3) que puede ser esencial para el mantenimiento de la estabilidad emocional y (4) que además es necesario para el mantenimiento de los sistemas neurotransmisores dopaminérgicos y noradrenérgicos (Ruiz, 2005).
Por otro lado, investigaciones recientes han señalado que la oscilación circadiana de la temperatura corporal rige en cierta forma el ciclo sueño-vigilia, de manera que el sueño aparece en el momento en que la temperatura corporal desciende, y el despertar coincide con la subida de la temperatura corporal. Esto podría reflejar una cierta función restauradora del sueño, una necesidad de recuperación proporcional a los sistemas metabólicos asociados a la elevada temperatura corporal (Ruiz, 2005).
Varias experiencias, nos dice Ruiz (2005), abogan a favor de que el sueño se debe a procesos neurales activos y no a la menor activación cortical, tesis sostenida por algunas teorías neurológicas, que indican que el sueño se produce como consecuencia de la simple extinción de la vigilia, a través de un bajo nivel de actividad del SARA. Para Ruiz, diversas estructuras nerviosas son hipnógenas, porque su activación induce al sueño, rebatiendo esa idea de que el sueño es simplemente la extinción de la vigilia.
La evolución, como vemos visto, está presente no solo en la complejidad de los organismos más evolucionados con respecto a los menos, sino también en sus funciones; una de ellas, de las más importantes, por supuesto, es el sueño. Una función que es tan importante para los animales –los que son capaces de dormir, o más concretamente, los que necesitan dormir-, que éstos se adaptan a su medio de la mejor manera en que puedan conservarlo. Una función tan importante que, muchos de ellos, sometidos a condiciones a las que no están preparados para afrontar, terminan pereciendo, como es el caso de los animales salvajes en cautiverio, sobre todo aquellos animales que son mantenidos en pequeñas jaulas, cuando naturalmente están acostumbrados a vivir a las expensas de la inmensidad, viendo con ello afectados su reloj biológico y sus ritmos circadianos.
El sueño es una necesidad, pero también es un privilegio, exclusividad de los organismos más desarrollados: los vertebrados, los mamíferos, los grandes primates, el ser humano. Hemos visto que el sueño se va complejizando a medida que el organismo sea más desarrollado, esto porque, por supuesto, a mayor desarrollo mayor sensibilidad y mayor aprehensión, atención e interiorización sobre las cosas del mundo. Ante esto, el sueño que permite el aprendizaje se hace más necesario e importante. Hasta llegar al hombre, el ser más evolucionado y el ser cuyo sueño es el más complejo, tanto ontogenética como filogenéticamente hablando. La única especie que puede pensar el sueño, reflexionar sobre él, apreciarlo y valorarlo por lo que supone y significa para sí mismo.
Volviendo, finalmente, a las teorizaciones sobre el enfrentamiento de los protoartrópodos y los protovertebrados, podemos decir que la batalla final por la supervivencia quizá la terminen ganando los artrópodos, y más concretamente los insectos, por sus innegables cualidades inmediatistas de adaptación y proliferación. Sin embargo, en lo que respecta a una completud teleológica jungiana, fin último de la vida, los vertebrados ya han vencido, desde que el ser humano abrió los ojos al mundo, y luego los cerró para aprehenderlo a través del sueño.
Glosario de Términos.
Animalia. Quinto y último reino de la clasificación filogenética tradicional de los seres vivos. En él se incluyen 10 Phyliums, entre los que rescatan los Artrópodos y los Cordados.
Amphibia. Clase que agrupa las tres órdenes de anfibios: urodela (tritones y salamandras), apoda (cecílidos), y anura (ranas y sapos).
Artrópodos. Phylium Arthropoda. Orden jerárquico que contiene diferentes clases muy difundidas de animales, como los insectos, los arácnidos y los crustáceos.
Aves. Clase que agrupa las múltiples órdenes y sub-órdenes de aves. Las aves son los animales de sangre caliente mejor adaptados del mundo, puesto que suman, en total, miles de especies más que los mamíferos.
cefalomorfo. Similar a una cabeza.
clase. Orden jerárquico inmediatamente inferior al sub-phylium o sub-filum en la clasificación filogenética tradicional de los seres vivos, en los casos en que se hayan especificado tales nomenclaturas. En la mayor parte de los casos, se pasa del phylium a la clase.
Clasificación Filogenética Clásica de los seres vivos. Clasififación tradicional que incluye cinco reinos de los seres vivos: monera, protista, fungae, plantae y animalia.
Cordados. Último Phylium del reino animal, que incluye a los protovertebrados y vertebrados, además de las tres clases de peces, los anfibios, los reptiles, las aves y los mamíferos.
especie. Un animal específico, por ejemplo: homo sapiens sapiens, el ser humano.
Eucariontes. Organismos unicelulares nucleados que componen el segundo reino de los seres vivos, llamado Protista. Antecesores de los tres reinos superiores bajo la clasificación filogenética clásica. También se denominan protistas.
familia. Orden jerárquico inmediatamente inferior al sub-orden en la clasificación filogenética tradicional de los seres vivos.
Filogenética. Relativo a la filogenia.
Filogenia. Del griego Phylos, que significa tribu o raza, y genetikos, relativo al nacimiento. Es la disciplina que estudia las relaciones evolutivas entre las distintas especies, reconstruyendo la historia de su diversificación (Wikipedia, 2006).
Filogenética del sueño. Filogenia aplicada al estudio de los sueños en las diferentes especies de seres vivos.
Filum. Ver Phylium.
Fungae o Fungus. Tercer reino de los seres vivos, que compendia a todos los hongos.
género. Nomenclatura que refiere la jerarquía inmediatamente inferior a familia y superior a la especie.
Mammalia. Clase que engloba a la amplia gama de órdenes y subórdenes de mamíferos.
Monera. Primer reino de los seres vivos según la clasificación genética tradicional de los 5 reinos. Lo componen todos aquellos organismos unicelulares sin núcleo.
Moneras. Ver procariontes.
notocorda. Conducto nervioso dorsal que conecta el cerebro de los cordados inferiores con el resto de su organismo. Equivalente a la espina dorsal en los vertebrados.
Ontogenética. Relativo a la ontogenia.
Ontogenia. Historia del cambio estructural de una unidad sin que ésta pierda su organización. Este continuo cambio estructural se da en la unidad, en cada momento, o como un cambio desencadenado por interacciones provenientes del medio donde se encuentre o como resultado de su dinámica interna. La ontogenia describe el desarrollo de un organismo, desde el óvulo fertilizado hasta su forma adulta.
Ontogenia del Sueño. Evolución del sueño y de los patrones del mismo a lo largo de la vida de un organismo o de su especie.
Phylium(s) o Filum(s). Orden jerárquico inmediatamente inferior al Reino en la clasificación filogenética de las especies de los seres vivos. Existen 10 :los protozoarios (Phylium Protozoa), los celentéreos (Phylium Coelenterata), los anélidos (Phylium Annelida), los moluscos (Phylium Mollusca), los equinodermos (Phylium Echinodermata), los artrópodos (Phylium Arthropoda), los briozoos (Phylium Ectoprota), los quetognatos o gusanos flecha (Phylium Chaetognatha), los banaloglossus o gusanos bellota (Phylium Hemichordata) y los cordados (Phylium Chordata).
Plantae. Cuarto reino de los seres vivos. Todas las plantas se encuentran en este grupo.
Procariontes. Se refiere a los organismos unicelulares del reino monera.
Protista. Segundo reino de los seres vivos. Lo componen los organismos unicelulares nucleados.
Protistas. Ver eucariontes.
Protoartrópodos. Se refiere a los antepasados de los artrópodos modernos.
Protovertebrados. Hay dos acepciones. Por un lado, hago con este término referencia a los antepasados de los vertebrados que coexistieron con los protoartrópodos, en el periodo Arcaico.
Reino. La teoría clásica refiere la existencia de 5 reinos de los seres vivos. Se entiende que el término reino se refiere aquí al orden jerárquico más alto de la clasificación filogenética de los seres vivos. Bajo esta teoría existen 5 reinos: monera, protista, fungae, plantae y animalia.
Reptilia. Clase que agrupa a la órdenes de reptiles: crocodilia (cocodrilos), quelonios (tortugas terrestres, marinas y galápagos); y también a las subórdenes: lacertilia (lagartos) y serpentes (serpientes).
sub-orden. Nomenclatura inmediata inferior al orden y mayor a la familia.
sueño monofásico. Sueño de una sola fase diaria, que por lo general concuerda con los ritmos circadianos -nocturno-.
sueño paradójico. Sueño de ondas EEG rápidas, también llamado REM.
sueño polifásico. Sueño dividido en varias fases a lo largo del día. Los recién nacidos y los ancianos, en el ser humano, tienen sueño polifásico.
Sueño NREM. Sueño de ondas EEG lentas. También llamado sueño profundo. En el ser humano se da en los niveles III y IV, mientras que en el resto de mamíferos en los cuatro estados que lo componen. De función reparadora.
Sueño REM. Sueño paradójico. Actividad onírica cuya función, aparentemente, tiene que ver con el aprendizaje. Debe su nombre a sus siglas en inglés: Rapid Eye Movement, que en español sería Movimiento Ocular Rápido, MOR.
sueño unihemisférico. Sueño parcial, en el que el individuo duerme con un hemisferio del cerebro, mientras el otro se encuentra en vigilia.
sueño unihemisférico contralateral al ojo abierto. Sueño unihemisférico en el que se observa al individuo con un ojo abierto durmiendo con el hemisferio opuesto al ojo abierto. Esto es, como sabemos, por el hecho de que los hemisferios del cerebro son cruzados en lo que respecta a funciones.
Teoría evolucionista darwiniana o darviniana. Teoría de la selección natural biológica propuesta por Charles Darwin, en 1859.
Teoría genética mendeliana. Teoría de la genética, propuesta por Gregor Mendel, que consta de tres leyes: la ley de la uniformidad, la ley de la segregación independiente y la ley de la combinación de genes.
vigilia. Actividad EEG normal. Cuando no se está dormido, se está en estado de vigilia, a menos que se trate de una emergencia, en cuyo caso se pasa al estado de alerta o hiperactivación.
Zoogenia. El término no ha sido acuñado, mas se puede entender por etimología. Se refiere al origen zoológico de las especies animales. Se complementa con la evolución de las especies.
Zoología. Disciplina que estudia los seres vivos.
Bibliografía consultada.
1. Ruiz Ayuso, F. [Traductor] (1992). Enciclopedia del Reino Animal. Madrid: Susaeta.
2. Terán Pérez, G.; Arana Lechuga, Y.; & Velásquez Moctezuma, J. (2004). El Sueño y sus Alteraciones. 2004, 12 (2). pp. 88-95.

Material del curso consultado [En revisión].
3. Libro I. El Sueño Normal. Cáp.1. Aspectos Históricos. pp. 9-12.
4. Libro I. El Sueño Normal. Cáp.3. Ontogenia del Sueño. pp. 39-46.
5. Libro I. El Sueño Normal. Cáp.4. Filogenia del Sueño. pp. 47-51.
6. Libro III. Los Ritmos Circadianos. Cáp.1. Los Ritmos Circadianos y el Sueño. pp. 9-22.

Fuentes Electrónicas.
(1) http://www.wikipedia.org
(2) http://anaqueljosema.blogspot.com/2005/10/actualizaciones-quimricas.html
(3) Ruiz, S. (2005). El Sueño en los animales. Información Veterinaria. Abril de 2005. pp. 34-37. Formato *.pdf (Recuperado el 03/12/2006).

viernes, diciembre 01, 2006

Horizonte

(Del lat. horĭzon, -ontis, y este del gr. óρíζων, -οντος).

1. m. Límite visual de la superficie terrestre, donde parecen juntarse el cielo y la tierra.
3. m. Lugar, paisaje. U. m. en pl. Horizontes lejanos.
4. m. Límite, frontera. Los horizontes del imperio.
5. m. Término temporal previsto para un estudio, una actuación, etc. Un horizonte de cinco años.
6. m. Conjunto de posibilidades o perspectivas que se ofrecen en un asunto, situación o materia. Su horizonte cotidiano. Un horizonte a medio plazo. (1).


No es gratuito que el término horizonte tenga tan vastas y distintas acepciones. Es pura subjetividad, misterio, profundidad. Alude a nuestro presente, a nuestra esencia, a nuestro sentido de la vida, nuestra completud y teleología. Es un término que no tiene término, siempre se puede avanzar al horizonte, y este seguirá siendo el mismo. Es referencial a uno mismo, puesto que el percibir al horizonte difiere de cada uno, lo que consolida aquella acepción teleológica y personalísima, individual, única. Las metas, las razones, los motivos. Lo esperado, lo deseado, lo anhelado. No es extraño, pues, que tengamos presentes en la cabeza ciertos horizontes en imágenes que nos hagan pensar más allá de sus propias denotaciones, horizontes que enriquecemos con nuestras propias y diferentes connotaciones, personales, íntimas.
Hoy conversaba con un amigo de la universidad, y así de la nada, reparé en la imagen que colgaba en su display. La patagonia argentina, callada, se habría al horizonte por medio de la carretera. La comunión de la artificialidad del ser humano con la naturaleza, la pedregosa y mística tierra y el camino de los hombres. La imagen se aprestaba a la proyección, la apertura, la meditación.
Pensé entonces en mis años mozos en Huanchaco, caminando descalzo por las veredillas descuidadas, por la pista y la arena seca caliente, y la refrescante arenita húmeda de la pleamar. Recordé aquellas noches de despedida, siempre frías, en las que enrumbaba en taxi hacia la estación de bus de regreso a Lima. Cuando me detenía a observar, a través de la ventana y con los ojos humedecidos por las prístinas lágrimas de la inocente puerilidad, las estrellas para aceptar el término de las aventuras, del clima plácido y bonachón del verano, de mí mismo y mi alegría simbiótica, sinergética con el balneario de toda mi vida.
Pensé en aquellos viajes con mi padre al interior del país, a Trujillo mismo, incluso, desde Lima. Siempre en carretera, siempre mirando hacia adelante, el aire golpeándome la cara. Me gustaba viajar por la carretera con mi padre, me gustaba el aire despeinando mis cabellos, me gustaba observar allá donde todo termina o comienza, donde se difumina el mismo mundo. Esa imagen de la carretera me fue recurrente, del horizonte aperturándose a la periferia, invitándome a avanzar, quizá por el vertiginoso avecinar del futuro. Me imaginaba manejando a velocidad, cruzando, terminando, disfrutando del aire que refrescaba mis poros.
Y pienso en la imagen de mí mismo que ahora construyo sobre la imagen del horizonte. Ya no más velocidad. Ahora me detengo en el silencio, camino paso a paso, tratando de disfrutar de esa quietud, de la belleza del paisaje, del dulce recuerdo de cuando confundía el espejismo del agua. Ahora voy a pie, con libros en el morral, con experiencia para acompasar, con historias para contar.
Nota.
(1) Algunas de las acepciones consignadas por el DRAE para 'Horizonte'. Cortesía de la RAE: http://www.rae.es

domingo, noviembre 26, 2006

Nubecita negra

Mala suerte. No soy supersticioso ni mucho menos. Es más, creo que los supersticiosos tienen severos problemas, pero hay días en los que es inevitable preguntarse... ¿acaso tengo mala suerte?

Ayer salí luego de tres meses. Libé ron, Bacardi para ser preciso -no quería destruirme el hígado-, luego de tres meses, y también algo de pisco con ginger ale. Me desperté a las dos de la tarde, y obviamente, la familia ya se había ido a almorzar fuera, y me vi en la imperiosa necesidad de calentarme la lasagne que sobró -con lo mucho que me gusta calentarme comidas pasadas, y sobre todo, weaj, las lasagnes de la casa, que nunca han sido de mi preferencia-. Saqué una copa y me acompañé la merienda con un Poblete blanco semi-seco, además de bastante parmesano. Entonces, reflexioné sobre la semana que pasó, sobre los miles de trabajos que tengo pendientes, sobre mi mala suerte del día, sobre mis actitudes, mis comportamientos, sobre mí en la praxis vivendi, en la olvidada faceta del salir de noche a reuniones.

Era el cumpleaños de una amiga. No estaba animado para ir, la verdad, y nunca lo estuve; digamos que asistí por inercia, que me convencieron, sí, pero que pesó más un ya pues, a ver. Quedé, para ello, con otra amiga en común, para encontrarnos a una hora determinada en la puerta de la universidad, a fin de ir a su casa. Cuando me estaba bañando, un amigo que también quería ir me llamó, y al ir a contestarle, me resbalé, caí y golpeé el brazo. Suerte que no fue nada de consideración, sin embargo me hice la idea de que ese día no sería provechoso. No me equivocaría. Luego de hablar con el amigo que me telefoneó y regresar a la ducha, busqué el único jean que me quedaba -los otros ya no me quedan-, que tenía tan solo una puesta de uso desde la última vez que lo lavó la chica, y no estaba. Quién sabe dónde estaba el puto jean, yo que nunca me los pongo. Al final tuve que desistir y vestir uno de esos pantalones de buzo elásticos, salvación de los gordos como yo. Luego de alistarme, bajé y busqué un taxi. ¿Alguien sabe por qué siempre que necesitas uno no pasan por nada del mundo, y más bien, cuando quieres caminar, se te ponen en frente a joder como moscas? Cuando por fin encontré un taxi, me quiso cobrar una exorbitante cantidad, a lo que le dije estás loco, no. El energúmeno entró en razón, y me cobró un sol más de lo usual, y por la premura acepté. En fin, ¿qué podía ser peor? Como siempre que me hago esa pregunta, la respuesta me apareció casi al momento. Me tocaron todos los semáforos rojos del mundo, y estaba con la hora por haber buscado el maldito jean y el maldito taxi, y arg. Suerte que llegué apenas unos minutos después de lo acordado, y que mi amiga fuera comprensiva, ya que, como no contaba ni con celular, ni reloj, ni el número ni la dirección de la chica, me hubiera sido muy difícil llegar a la reunión. Nos tomamos una combi para ir a la casa de la cumpleañera, y en eso subieron dos demoníacos cantores, que se sentaron a mi costado a agredirme auralmente con ramplones alaridos que más parecían de borrachines tabernarios y no de simples mocosos de la calle. Y no es que no me guste Muchacho Provinciano -es más, es una de mis favoritas, y lo digo sin falta modestia-, sino que los mocosos ¿qué carajo estaban haciendo en una combi? Y peor aún, a mi costado, reventándome los tímpanos. Estaba pensando en darles unos cinco soles sólo para que se callen. En fin, no estaba muy lejos la casa de la amiga, así que abrí la ventana y respiré. A la hora de bajar, por si fuera poco, casi me caigo hacia adelante con el pitufesco asiento. Llegamos, pero eso no sería todo.
Igual habíamos llegado muy temprano, no había gente, salvo esa tipa que viene con su enamorado y cuando se maquilla queda aún peor, que además es atorrante, tiene una voz gritona y te cae como un pedo porque te recuerda los trabajos de la universidad que encima no hace, pero que saludas con una sonrisa para que no te diga ¿qué te pasa, por qué tan hostil? Mi amiga me dijo, entonces, para ir a hacer tiempo con ellos hasta que se arme la fiesta. No tuve fuerza para decir no, carajo. Fuimos, entonces, a una sanguchería de mala muerte, nos demoramos ochenta horas, compré luego el Bacardi, unos bocadillos y una gaseosa, y regresamos en ese momento de las reuniones en el que solo puedes acomodarte a un lugar, relegado quizá, alejado, porque la fiesta ya comenzó hace bastante rato y los grupos ya se formaron.
No sé si fue mi falta de fogueo social, si mi propia pusilanimidad, pero no estuve a gusto ni conmigo, ni con los demás, ni con la fiesta, pese a que no estuvo mal, pese a que encontré algunos amigos, a que me gustó la música ochentera. Es difícil explicarlo. Saber que hay algo mal en medio que no te deja reír, bailar, conversar libremente, sin tapujos, sin ataduras, sin complejos. Que una chica que te parece interesante esté ahí, mirándote cada cierto rato, acercándose a conversar contigo, pero que no encuentres el tema. Es como una suerte de impotencia. Y no es que no quiera conversarle, sino que no sé por qué, simplemente, las palabras no me salen, no fluyen, y los temas tampoco.
Será que necesito salir, despejarme, tratarme, auscultarme, medicarme. Será que la autorreclusión que me produje me está pasando factura. Que aún no se me quita el olor de cerrado, del cuartel de invierno en el que se refugió mi eremítico corazón. Qué se yo, muchachos. Eso sí, no me pidan que cambie el fondo del blog a negro, que ya tengo una nubecilla bruna que me acompaña a todas partes.

miércoles, noviembre 22, 2006

El paiche tetudo en su estofado*

¿Lágrimas de cocodrilo panzón? El presidente García, aparentemente apenado, declaró a la prensa desde Chiclayo que la derrota del Partido Aprista Peruano (PAP) en las pasadas Elecciones Municipales en Trujillo lo hizo llorar, y que, a fin de retomar el bastión sagrado e histórico aprista de la ciudad cuna y tumba de Haya de la Torre, no dudaría en postularse a la alcaldía de dicha ciudad. ¿Será que en verdad está apenado o que estos resultados le dan el pérfido, narcicista y psicopático placer de sentirse el único que hace y deshace al interior del PAP? ¿Será que con esta derrota electoral el presidente asuma la autocrítica y la responsabilidad de restructurar su partido o se dejará, más bien, obnubilar por pensamientos delíricos de grandeza recidivantes? Hagan sus apuestas...

* [Conversando en una oportunidad con Miss Jones (http://frecuenciajones.blogspot.com) en el messenger, ella se refirió al actual presidente de la república -en ese momento candidato- como el Paiche Tetudo, una ingeniosa y original manera de graficarlo. Lo de tetudo, bueno, Bayly ya habló e ironizó bastante del tema, y lo de paiche, quién sabe si fue por lo de las escamas -en la amazonía se hacen collares y otras artesanías con escamas de paiche-, habría que preguntarle, además de excusarme por utilizar una frase de su autoría.]

El presidente García declaró, desde Chiclayo, sobre las pasadas Elecciones Municipales en Trujillo, y lo hizo visiblemente afectado. Bueno, aparentemente; todos sabemos que con AGP nunca se sabe, es una persona de notables habilidades camaleónicas, sobre todo frente a la prensa, ante la cual se suele desenvolver muy suelto de huesos. Pero lejos de tener motivos para sentirse triste, puesto que el PAP perdió la emblemática plaza que fuera siempre aprista desde que Belaúnde en su primer período tuviera la idea de convocar a elecciones democráticas para las alcaldías de los diferentes distritos y provincias del Perú -salvando, por supuesto, los años de la dictadura velasco-moralesbermudecista-, Alan tiene motivos para sentirse aún más alto y respingado. Ya lo dijo Carlos Bruce en declaraciones a Canal N, además de César Hildebrandt: "El APRA no es nada sin AGP."

Ante una aseveración tan categórica, solo queda esbozar, con pinzas, claro, una respuesta, un aludido, un culpable: Mauricio Mulder, quien, por supuesto, fue puesto a dedo por Mr. President. ¿Será que AGP, macquiavélicamente puso a Mulder en la secretaría general del PAP, a sabiendas de su notable incapacidad de gestión y dirigencia, para luego vanagloriarse cual pavo real de su innegable y único liderato al interior del partido? Es una posibilidad que no podemos echar a un lado, dados los antecedentes de megalomanía del reelecto mandatario.

La realidad del PAP se avecina dura, difícil y harto complicada. Las malas gestiones de los presidentes regionales le han pasado factura al partido de Haya de la Torre, qué duda cabe, pero además, podrían estar inflando el ego del jefe de estado, que es su punto débil. A menos que el líder del partido aprista asuma él mismo la derrota destas elecciones y se deje, criollamente, de huevadas, volando las cabezas que haya que volar -Mulder, Mulder y Mulder, además de Mulder, Mulder y otros múlderes-, el panorama político de los próximos años, y concretamente, los procesos de regionalización, descentralización, Sierra Exportadora, TLC hacia dentro y otras cuasipanaceas, se verán afectados, por no decir inviables.

La cosa es seria, señor García Pérez. Lejos de vanagloriarse y obnubilarse en delirios grandiosos megalomaníacos de que sin usted el PAP no es nada, preocúpese por devolverle la fuerza al partido de Haya de la Torre, del que usted se ha autodenominado hijo. Cualquier imbécil se daría cuenta de que sin un partido no se puede gobernar un país, de que sin partidos políticos no hay auténtica democracia. No caiga usted, pues, en la debilidad cuasipsicopatológica de la que ya tiene data -y vasta, por cierto-, sino más bien reafirme su liderazgo consolidando la fuerza de su partido.

El pueblo ha sido claro el 19 de noviembre. Está cansado de la ineficiencia, inoperancia, ineficacia y mil palabras con prefijos in-, a- y afines que denotan el fracaso de los partidos políticos y su alicaída raigambre y cobertura nacional. Es peligroso que existan tantas y tan fuertes fuerzas independientes y microregionales, puesto que responden a necesidades inmediatas, específicas y no concertadas que podrían frustrar la integración y los planes nacionales de desarrollo económico-social. No se puede llorar ya sobre la leche derramada, como lo ha hecho usted y confesado desde Chiclayo, sino poner las manos a la obra y tomar las medidas que sean necesarias para recobrar la fuerza de los partidos políticos -no solo del APRA, evidentemente-, piedras angulares de la democracia en cualquier país.

Esperemos, pues, que el paiche tetudo no esté feliz en su estofado megalomaníaco y figuretista, sino que, por el contrario, se rasgue las vestiduras -o se saque los ruleros, aunque sin bailar el teteo, por favor- en pos de una verdadera restructuración partidaria basada en una autocrítica de humildes golpes de pecho y asumires de responsabilidades. El PAP lo necesita. La democracia lo necesita. El Perú lo necesita.

Referencias de las imágenes:
(1).
http://www.myfreecolouringpages.com/coloring_pages/crocodile.gif
(2). http://www.monkey-studio.com/alan_garcia.jpg

domingo, noviembre 19, 2006

Comprobado: la imbecilidad supera el 47% en San Isidro

La semana pasada los muchachos disforzados (1) Jaime Bayly y Christian Meier utilizaron de manera desleal, amoral, el espacio del primero para atacar al alcalde de San Isidro, Jorge Salmón. Un manifiesto firmado por intelectuales de la talla de Fernando de Szyszlo sentó la protesta y la indignación de la comunidad, que obviamente no fue recogida por la estúpida prensa -cuándo no- capitalina.
Como nunca en la vida vi a un anciano que apelaba a su hijo de la manera más patética y ridícula para obtener la alcaldía de mi distrito. Y aunque se diga que este es el mejor distrito del Perú, por supuesto, aquí también hay gente imbécil que vota no por propuestas, sino por el color de ojos del candidato, por el hijo que es actor, por el apellido que no parece del Perú. Así como hay lugares en que se vota por un polo, por una bolsa de arroz, aquí se vota por otras nimiedades afines. La falta de criterio, de cultura, de inteligencia, no es monopolio de las zonas pobres, en San Isidro también hay gente con estas carencias, señores, claro que sí -naturalmente que, al tener las posibilidades materiales de desasnarse, esta gente no tiene excusa-. Por algo Toño Meier, ex candidato del fujimorismo, alcanzó casi el 50% de intención de voto. Por algo, Salmón, el alcalde del considerado el mejor distrito de América del Sur, perdió las elecciones. Por algo la gente no protesta por esta absurda y desleal manera de competir, por algo no se ofenden con ello.
La cuestión es la siguiente, mis amigos: podemos pasar esa risible y hasta pueril fórmula de ayuda del disforzado Bayly, pero no podemos tolerar la campaña de guerra sucia hecha por el "señor" Meier, quien apeló a infames planfetos repartidos dos días y un día antes de las elecciones en las residencias de los vecinos sanisidrinos, de la manera más desleal e inmoral. En éstos, se decían sandeces tales como el agua de caca y banalidades afines -por cierto, panfletos llenos de errores ortográficos-. La única caca es el papel en el que imprimió estas propagandas, señor Meier. Los coliformes fecales se sienten en su conducta. La única caca aquí, es usted. Usted ha apelado a su esposa ex miss universo, a su hijo actor. Usted no merece ser alcalde. Usted no merece nada.
Yo voté en Miraflores, dado que no acredité mi cambio de domicilio a tiempo, a pesar de haberme mudado a finales de abril -se cerró el plazo en junio, para evitar a los votantes golondrinos-. Pero si hubiera podido votar en San Isidro, sin duda hubiera votado por Salmón, aunque sea por la reactancia que me produjo la conducta lumpenesca del papá del galán, a quien parece no importarle que la única caracerística saltante a los ojos de la comunidad, sea justamente, ser el papi de Christian Meier, en desmedro de sus aparentemente nulas cualidades -de las que no hace gala-. Así es, pues, mis amigos. En San Isidro ha vencido la farándula sobre la política, la nimiedad sobre la trascendencia, la estupidez sobre la razón.
Nota:
(1). "muchachos disforzados": Así se refirió Jorge Salmón en La Hora N, programa que conduce Jaime de Althaus, a Jaime Bayly y Christian Meier, respectivamente, en respuesta al programa del primero de ellos, quien hizo uso de su espacio televisivo para hacer campaña abierta por el papá del segundo, candidato a la alcaldía de San Isidro en las Elecciones Municipales últimas, algo que si bien no está penado por ley, sí lo está por la moral, el tino y las buenas costumbres.

Esas cosas que nos pasan en Ley Seca

Gracias, tío Lucho.
Toda mi familia se reunió esta noche, espontáneamente. Padre, sonriente, nos dijo para salir. Yo ya había cenado, y aunque me dolía la cabeza -una jaqueca soberbia, de ésas que para qué les cuento-, di el visto bueno y enrumbé presuroso con hermano y madre. Hermano y madre querían cenar, el viejo pasear, y a mí no me incomodaba salir a tomar un poco de aire. Hasta ahí todo iba bien, una noche en familia. No nos imaginábamos lo que sucedería.
Fuimos a pasear por la Lima Nocturna, como hiciéramos en enero 19 -día de Lima-, a contemplar orgullosos los progresos de la Ciudad de los Reyes, hoy convertida, de noche, por lo menos, en El Centro de las Luces; nos subimos al segundo piso del Club Unión para admirar la Plaza de Armas -que por supuesto, no tiene nada qué envidiarle a ninguna plaza de armas de Sudamérica-, al segundo piso del Hotel Bolívar, para observar la tan simpática Plaza San Martín, y al Country Club Hotel a pasear un momento por sus instalaciones. Luego, ante los reclamos de mi joven hermano, paramos en el Haití a comer algo. Se me ocurrió pedir un Irish Coffee, y mi papá dijo que cómo, si me dolía la cabeza. Nos habíamos olvidado de la ley seca. Fue muy chistoso cuando el mozo insistió que no podía servirnos, hasta que reparamos en que, en efecto, era por el respeto a las elecciones. Carcajadas. A la salida, hermano quiso pasear por la esquina del ajedrez y padre saludó a uno que otro viejo conocido. Luego, paseamos por Miraflores y Barranco, como siempre, la clásica paseada de noche por las calles, respirando los marinos aires del Parque Grau, el Faro y Malecón de la Reserva, la Costa Verde, Chorrillos. Lo divertido vendría después.
Luego de habernos distraído, padre se dispone a dejarnos, cuando en eso madre abre bien los ojos, cambia su sonrisa por una mueca y se petrifica frente a la puerta. No abre, se alarmó. Intentó una, dos veces. Nada, musitó estupefacta. Padre bajó del carro a ver qué pasaba. Hermano y yo fantaseábamos telepáticamente con una escena divertida en la que perderíamos las elecciones por un disparatado y ridículo descuido, teniendo que dormir en un hotel ante la indisponibilidad de entrar al domicilio. Pasamos de las miradas a las risas, por supuesto. Mi padre, impaciente como él solo, empezó a perder el control. La pierna derecha se le empezó a agitar, mientras que cortaba el aire con movimientos de brazos o se agarraba los cenizos y escasos cabellos. Mi madre prendió un cigarrillo.
En eso vino el serenazgo alertado por los vecinos. Una camioneta gris, sospechosa, estaba estacionada en la puerta de una casa. Mi padre puso el grito en el cielo cuando se supuso que él era el sospechoso, ya que, por supuesto, la camioneta gris estacionada era la de él. Será por tu cara de siciliano, dije animado. Mi mamá no aguantó la gracia y estalló en risotadas compartidas con mi hermano. Los serenos, divertidos aunque atentos, nos facilitaron el teléfono de cerrajeros 24 horas. Al acto fuimos a la cerrajería a traerlos para que nos solucionen el percance.
Eran dos sujetos. Uno subió en la hilera de asientos de atrás, entre mi hermano y yo. El otro, subió a la tolva con los instrumentos. Si pensaban que eso era todo, se equivocan. Llegamos de nuevo a la casa, y a la hora de bajar, el sujeto que estaba en la tolva casi se mata, mientras que el del asiento de atrás nadó hasta la puerta. Estaban en una bomba increíble, y no nos habíamos dado cuenta. El viejo intentó tranquilizarse conversando con los serenos, puesto que mis risas no contribuían a su calma. Intenté ser un buen hijo y me acerqué a masajear sus endurecidos hombros. Como vas a reirte en una situación así, hijo, me reclamaba. Viejito, tómalo a la deportiva, ¿qué es mejor? ¿el estrés o la risa?, le aconsejé. Volteó, por supuesto, la mirada, callando, aunque no pudo evitar una sonrisa casi imperceptible, que también vieron, para su desgracia, los serenos, y compartieron en el acto. Uno de ellos se atrevió a decir: "Esos cerrajeros están más zampados...". Animado, exclamé: "Esto tiene que ser contado". Con las risas de los serenos de fondo, fui a ver a madre y le comenté lo último, nos reímos con hermano. Los serenos se despidieron y padre caminó hacia la esquina, meditabundo. Lo alcancé, mimándolo, y conseguí que volviera. Sí, es para reírse, dijo.
Por fin, los alcoholizados cerrajeros se habían hecho maña para vencer las vetustas trampas de la chapa. Me despedí de los hombres, mientras que mi padre los fue a dejar. Ni bien entramos, hermano subió a dormir como lapa, y mi madre y yo nos arrastramos de risa por un rato, hasta que padre llamó a decir que los hombres le habían invitado a seguir chupando en su local, con lo cual seguimos riendo varios minutos más. Concluí que mi despistaje usual no era una simple cuestión mía, sino que había una suerte de correlato genético, lo que por supuesto me divirtió aún más.
Luego, nos acordamos que fue un 18 de noviembre de 2001 que partió el risueño tío Lucho a la eternidad, y que seguramente esta anécdota era un regalo para que nos acordemos de él, o una venganza del mismo por nuestro olvido. El hecho es que se debe estar matando de la risa de lo que nos pasó, esté donde esté. Y nosotros también, por supuesto.
Mejoras el ambiente previo a las elecciones, bastante agrio ya con estos candidatos.
Gracias, tío Lucho.

viernes, noviembre 17, 2006

Dos amigas

Mi sombra sí fuma.
Se escabulle en las terrazas, los balcones y los cafés mirando la luna.
Pasea por los jardines del Malecón de la Reserva,
se avienta por el acantilado, de cabeza, zambulléndose entre los aires grises;
camina sobre las aguas negras de Makaha y se sube a la Rosa Náutica.
Mira la cruz de luces, con nostalgia, mientras huele las maderas salinas.

Mi alma no lee.
Se transporta a la China, la Tierra Media y el medioevo.
Fue un cimarrón rebelde, un elfo noble y un samurai temible.
Anduvo en las calles de París, Chicago y Buenos Aires,
y entre los padros mujiks y los verdes sajones, escribía versos al andar.
Sosegada y calma, aunque melancólica, me comparte sus memorias al anochecer.

Ambas parten y regresan.
Envidio sus aventuras, sus escapadas; el tiempo parece no ser hostil con ellas.

Les invito un café cada noche, y comparten sonriendo,
se cocinan silencios comunicativos, instantes significativos,

en cálidos espacios sin tiempo, eternidades fugaces a luz de vela.
Y ahí van de nuevo, mis amigas, cada una a lo suyo, y yo, a esperarlas me quedo.

"Comenzal' mal", o la mala suerte de un chifero comensal

Cuando entramos a la universidad nuestra vida cambia, solemos apartarnos cada día más de casa, entre libros y conferencias, clases y coloquios, prácticas y tertulias. Hasta dormimos fuera, con relativa frecuencia, por un trabajo, un examen o una exposición. Obviamente, también almorzamos fuera. Es así que frecuentamos los restaurantes y cafeterías de nuestras universidades, aunque también, cómo no, de vez en cuando, acudimos a una sebichería, a un miguelón o a un buen chifita. No reparamos, empero, en que bueno, uno se expone a ciertas peculiaridades. Es cierto que no podemos exigir mucho de establecimientos baratos y humildes, pero creo que un mínimo de consideración para con nosotros, los usuarios, clientes, y en definitiva, personas, nos merecemos.
Como buen peruano, soy buen comensal, fiel, cumplidor y hasta algo ingenuo. Frente a mi universidad hay dos chifas. Uno de ellos lo descarté una vez que me sirvieron una mosca en medio de mi arroz chaufa. No hubo problema, es decir, más allá del asco, repudio y el jamás volver a pisar aquel establecimiento; entonces elegí un chifa que quedaba dos cuadras más lejos, pero que, en comparación, valía la pena sudar caminando bajo el sol pandino hasta allí. El ambiente ciertamente es distinto, el lugar es más acogedor, más agradable a la vista, más espacioso, hay más mozos, mayor variedad de platos y la verdad que, en general, parece mejor cuidado y limpio. Ciertamente, es algo más caro que el otro, pero vale la pena. O mejor dicho, valía.
Quedó demostrado que hoy no era mi día. Me encontré con un amigo con el que suelo ir a comer cada cierto tiempo, y decidimos ir a este chifa que les digo. Como siempre, queriendo ahorrar aunque sea las energías que el caminar de más le produciría, mi buen aunque roñoso amigo protestó y quiso acudir al primero de ellos, que como sabemos, no solo es algo más barato, sino que queda más cerca de la universidad, al frente casi, apenas cruzando la avenida Universitaria. No, le dije, ya te he dicho que este otro es mejor. Me miró con cara de ya vas a ver, sobrino, pero no dijo nada y enrumbamos. Y llegamos, nos sentamos, escogimos nuestros menús, le comenté que mi padre me había dado cierto dinero para un ciclo de seminarios sobre la cultura China, y que me había sobrado algo de plata y podía pedir una fuente para pasar un buen rato entre amigos, accedió y pedimos una porción de chi-hau-kai y una incacolita de litro y medio. Todo iba bien, como siempre, bromeándonos sarcástica aunque deportivamente, hasta que aconteció aquello.
Primero, apareció un indigente con un niño en brazos, respetando poco el lugar en el que nos encontrábamos y pidiendo dinero. Mientras mi compañero comensal ni siquiera se inmutó -ni lo miraba, por cierto-, yo sentí, naturalmente, pena por la criatura y hasta culpa y vergüenza, y le entregué algo para que se fuera, no sin antes decirle que respete este tipo de espacios, que utilice la calle para estas actividades. Mi amigo se burló en seguida por mi sentimentalismo, calificándolo de absurda debilidad, y diciendo que el infortunado sujeto que nos importunó quería, adrede, apelar a la compasión de nosotros, queriendo con ello, justamente, comprometernos, para a continuación, proceder a bajarnos las defensas y obtener algunas monedas.
Pero bueno fuera que hubiese acontecido aquello, solamente. No, desgraciadamente no. Entonces vi mi plato. Nadaba algo en mi sopa wantán, y no era nada agradable. Se trataba de una larva, ni más ni menos. No sé de qué, y no pienso averiguarlo, y menos quiero hacerlo, y ni mis zoológicos intereses me sirvieron para ello en esta ocasión. Solo vi al achicharrado embrión, nadando póstumo sobre las aguas de mi alimento. Sus ojos, para colmo, negros y repugnantes, apuntaban a mi cara, y se notaban las incipientes patitas dentro de la crisálida amarilla. Me sentí muy mal; dejé inmediatamente la cuchara y aparté de mí el plato hondo y hediondo. Mi amigo me preguntó qué pasaba, y le enseñé el plato. Inmediatamente me dijo que pida que me lo cambien. Tienes razón, argüí, y levanté el brazo. Sin demasiado aspaviento, pretendía informarle al mozo lo sucedido, pero justo atendió mi llamado una chinita cuyo nombre conozco, a la que, por cierto, le guardo cierta simpatía, ya que soy cliente de relativa frecuencia en el local. Se excusó sorprendida y me dijo que me traerían otro plato.
Sin embargo, este día estaba marcado para mí. Encontré otro regalito no menos monstruoso en el segundo plato de sopa; esta vez lo detecté más rápidamente, pero ya no tenía fuerzas ni para indignarme, ni para levantar el brazo. Mi amigo, por supuesto, me sugirió la idea de protestar para no pagar nada, pero sentencié, con ninguna solemnidad y sí bastante desconcierto: no voy a venir más. El mozo trajo, con una cara de pocos amigos, la fuente y los platos de segundo. Mi compañero le devolvió esos ojos, mientras yo preferí evitarlos. Ya no podía disfrutar más la comida. De hecho, cada bocado fue lento, pausado y auscultado científica y neuróticamente. Qué paz podía haber en mí, si pensaba, no sin razón, que los arroces podían moverse o hasta volar. Mi amigo se divirtió mucho con la escena, y de hecho se rió todavía más, cuando, consultando su billetera, adujo que no iba a poder compartir a medias la cuenta, porque no le alcanzaba. Bromeando, le dije: bueno, está bien, después de todo al que le tocaron los premios fue a mí.
Regresando a la universidad, conversamos sobre qué era peor, si encontrar en la sopa una mosca o una larva de mosca. Mi compañero dijo que seguramente la larva estaba menos contaminada, y yo respondí: pero la larva implica familia... caldo de cultivo. Mi amigo suspiró: bueno, al menos yo no tomé sopa. Sus burlas fueron por mí tomadas en serio: no regresaré, por más que tenga toda la simpatía del mundo por la chinita aquella, nunca más a aqueste establecimiento.