jueves, junio 07, 2007

Petete y los marcianos


Petete, Petete. Pingüino sabihondo creado por el cineasta español radicado en Argentina García Ferré, autor que ha sido considerado el Walt Disney gaucho. Petete hace su aparición en el mundo infantil en 1975 con la película Trapito y Petete, y regresa en 1980 con la serie televisiva El Libro Gordo de Petete, en la que se muestra a un Petete simpático, entusiasta y deseoso de transmitir conocimiento a los niños. Posteriormente, se publicó una enciclopedia didáctica infantil del mismo nombre. Este es petete, ¿qué les parece?

Los Juegos Interfacultades son siempre una muestra de la idiosincrasia pucp, de sus diferencias, de sus tangencialidades y convergencias, de la dinámica interna de la interacción intergrupal de sus muy diversos mundos culturales. Es así que cada una de las facultades -incluyendo EEGGLL y EEGGCC- tienen su barra, su color -que es también el uniforme- y su mascota. Estos componentes, entremezclados, connotan la identidad y la representatividad de cada una de las diferentes facultades, así como de sus estudiantes (p.e. el color rojo de Sociales; los disfraces del Virreynato de Humanidades). Así, también, cada barra tiene un repertorio de cánticos alusivos a sí mismos y a sus rivales de turno. Por supuesto, los cánticos con contenidos anti- son infinitamente más chistosos, y los hay de diferentes formas, tonalidades y complejidades. Por ejemplo, están las barrabasadas coprolálicas y cargadas de contenido sexual, características de las barras de Estudios Generales Ciencias e Ingeniería, las mismas que suelen ser las más numerosas y ruidosas, las de mayor cantidad de hombres y menor cantidad de mujeres, respectivamente; y las más ofensivas. En contraposición, las demás facultades tienen su respuesta, no menos divertida aunque contundente, siempre marcada de un contenido despectivo en términos societales. Aparecen, así, alusiones a la marcianidad, entendida como la condición del típico estudiante sumergido en libros de ciencia, con su calculadora en mano, lentes gruesos, tirantes, cartas magic en el bolsillo, mil granos en la cara y una actitud ansiogénica frente a seres del sexo opuesto, y por tanto cohibición y falta de experticia en el tema relacional. Otro de los más conocidos grupos de cánticos anti- es el que se le aplica a Derecho, señalando la propensidad al tinterillismo, la venta del alma por el billete, la primacía de la corrupción por sobre la ética, etc. Depende, por su puesto, de la iniciativa y de la calidad de las arengas de cada barra para obtener puntos y así ser considerada la mejor. Obviamente, se califican negativamente aquellas arengas con contenidos denigrantes y/o ofensivos a los rivales.
Con el objeto de inmiscuirme un poco más en la experiencia cuasiorgíastica colectiva de las barras, decidí empaparme en sudor dentro del disfraz más complicado que jamás me puse: Petete, el impopular y casi totalmente desconocido Pingüino bebé del saber, mascota de Humanidades, la Facultad de Letras y Ciencias Humanas. La versión Petetiana 2007 incluyó una risible sesión de perreo chacalonero con la participación de la mascota de Estudios Generales Letras. Así, se formó una alianza barral entre Letras y Humanidades frente a los populares y siempre numerosos marcianitos. Aunque cabe destacar que la participación de las chicas de la barra y sus tan peculiares y poco ortodoxos cánticos se llevaron las miradas y risas de la noche. Dirigidas por un par de psicolocas con un inconfundible vozarrón y una inobjetable histrionicidad, las chicas H gesticularon ridículos cánticos que hicieron reír incluso a los propios jugadores de LLYCCHH, como por ejemplo Araña, araña, araña, ciencias no se baña. Sin embargo, también utilizaron, gracias al apoyo de un grupúsculo de aliados de EEGGLL, unas plantillas barrales contundentes frente a las continuas provocaciones de los cientifistas cuatrojos de al frente, como
Ayayay, qué risa que me dan...
Ayayay, qué risa que me dan....
Ayayaaay, qué risa que me daaannn...
ya tiene veinte años y no pueden debutar.
En líneas generales, las tendencias se mantuvieron y se mantienen, como siempre. Mientras Ciencias e Ingeniería son las facultades con mayores niveles de participación tanto en barras como en jugadores -puesto que de por sí son grupos más numerosos y homogéneos-, y por tanto en resultados finales y acumulados; Humanidades es el grupo que más se resiste a participar de cualquier actividad extracurricular, pues sus miembros en general tienden a ser más academicistas y serios; por tanto, generalmente obtienen los últimos lugares de la competición por pérdidas de tipo walk over, falta de gente para completar equipos, o cero preparación (p.e. meten a cualquier persona para completar el equipo). La especialidad de Psicología, que tiene su propio edificio y que prácticamente funciona como departamento autónomo, y sin embargo pertenece a la Facultad de LLYCCHH, concentró toda la vida y esta vez también el 95% tanto de la barra como de la presencia y participación en los juegos. Así, generalmente nos es difícil armas los equipos, o en todo caso nuestras piezas de recambio son insuficientes o poco variadas; no hay muchas opciones, concretamente, y sin embargo no obtenemos tan malos resultados como nuestro primitivo nivel de organización lo merecería.
Con todo, este año Humanidades, a pesar de contar con Petete -o quizá por tenerlo, quién sabe-, perdió la seminifinal de vóley frente a Ingeniería, lo cual la imposibilitará de pelear por retener su corona tan bien lograda el año anterior. Parece que Petete no contribuyó sino con un granillo de mala suerte y mucho sudor. No saben lo muerto de calor que me sentí ahí dentro, era un horno. Por supuesto que estaba sin ropa, salvo un bóxer que terminó chorreando líquido sudoríparo. Por supuesto, tuve que tomar cada cierto rato agua para no deshidratarme y seguir animando a la barra y haciendo el show, como toda mascota pucp: un poco de señales obcenas aprendidas vicariamente por los programas de lucha libre de atv, otro poco de perreo, otro de expresión corporal en diferentes situaciones que ya dependen del disfrazado. Lo chistoso fue que el cierre maldito del disfraz se me paraba abriendo, y diz que algunas personas observaron o registraron el color de mis boxers, mientras que otras rehusaban ayudarme a cubrir mis vergüenzas por no mojarse de sudor. Lo reincidente, que perdí mi correa con tanto trajín de sacarme la ropa y ponerme el disfraz.... Ayayay, en fin, queda como una experiencia más. Nunca supe que sería Petete. Pero al menos me fue mejor que en el año pasado, en el que me esguincé el pulgar de la mano derecha.
Fuentes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Era un pingüino?!?!?!?!?

Pensar que yo juraba que era un pato.

PLOP!!

Chema dijo...

Justamente, el vídeo de Youtube es ilustrativo a este respecto.