miércoles, marzo 14, 2012

Los psicólogos: ¿Son sólo para los locos?

En el Perú mucha gente cree que ir al psicólogo es "para los locos". Muchos padres de familia, adolescentes, empresarios, futbolistas, entre otros,  comparten este prejuicio absurdo, y lo que es peor es que no encuentran o no tienen a la mano formas adecuadas de rebatirlo. Pensemos ahora en las posibles consecuencias catastróficas que traen consigo esta absurda creencia: imagínese la cantidad de denuncias, crímenes, violaciones, asesinatos, internamientos por consumo de drogas, en otras tantas conductas de riesgo y delictivas que se podrían prevenir si uno contemplara como posibilidad real ir al psicólogo a tiempo. Para ponerlo en esos mismos términos: se podría decir que muchos "están locos" porque no van al psicólogo.

Para muestra, dos botones: Claudio Pizarro y Paolo Guerrero, "grandes" futbolistas peruanos, que sin embargo, acaban de protagonizar actos de indisciplina deportiva y violencia. El primero de ellos no tiene la costumbre, pero acaba de ocurrirle. El segundo tiene todo un historial. Recuerdo hace varios años que hicieron un reportaje al Alianza Lima sobre la posibilidad de contratar psicólogos para mejorar el rendimiento del club, ante lo cual Jayo Legario dijo No estamos locos, no necesitamos psicólogos. En esa época ya los clubes de tercera división de España (todavía no era la selección campeona del mundo de Fútbol), tenían un equipo de psicólogos como parte del comando técnico.

Los psicólogos suelen muchas veces la última rueda del coche de las instituciones educativas y de salud. Los hospitales y colegios públicos creen que les hacen un favor a los practicantes de psicología por admitirlos en sus sedes, sin pagarles el sueldo que les corresponde, ni darles ni siquiera las movilidades del caso. Es más, muchas veces hasta les piden a sus universidades que les manden materiales  y equipos tecnológicos (computadoras, multimedios, etc.) supuestamente para brindarles un acompañamiento a los practicantes, y todos estos equipos terminan en las oficinas de los directivos, y los alumnos jamás los ven. Los alumnos de psicología muchas veces tienen que pagar sus propias prácticas profesionales, y nadie dice nada al respecto.  Los profesionales, por otro lado, muchas veces tienen que mendigar consultas a precios indecorosos porque la gente no está acostumbrada a pagar por la "habladita".

Nadie se queja de estas situaciones. Pienso que, en parte, seguimos todos nosotros, el Estado y hasta nosotros mismos como profesionales, afectados por esta creencia absurda, que hace recordar a esa frase conocida sobre los bomberos, que dicho sea de paso, también es producto de la ignorancia, y de la cultura de la pendejada y la criollada que tanto afecta a nuestra sociedad. Sí pues, nosotros elegimos una profesión de servicio, y si bien no sacrificamos nuestra vida como lo hacen los bomberos, hemos como ellos priorizado aspectos de servicio social frente a las comodidades que podrían darnos profesiones con mayor margen de ganancias como el derecho, la arquitectura o la ingeniería.

Es cierto que los psicólogos somos parte del problema por dos razones principales: primero porque no solemos informar, en un lenguaje amigable y de manera consistente, periódica y marketera nuestras competencias, los alcances de nuestra profesión, y las diferentes ofertas de servicios que podemos brindar; y en segundo lugar, porque lamentablemente tenemos muchos profesionales que caen en facilismos dogmáticos (las corrientes psicodinámicas, por ejemplo) que en muchas ocasiones se traducen en intervenciones de largo aliento y baja eficicacia en sus resultados percibidos, lo que a su vez  trae como consecuencia una escasa legitimidad percibida (en sencillo: no confían en nosotros), o en problemas de aplicación: ¿por qué se siguen usando pruebas proyectivas como El Hombre Bajo la Lluvia en los procesos de selección de personal? ¿Acaso los limeños usamos paraguas? ¿Acaso llueve en Lima, más allá de la garúa que no moja a nadie?

Como colectivo, los psicólogos estamos llamados a cambiar de una buena vez y para siempre esta creencia absurda. Debemos comprometernos a informar a la comunidad acerca de nuestras ofertas de servicio, de nuestras competencias, de todo el trabajo que podemos hacer para mejorar las condiciones de vida de nuestra gente, de la prevención como una cultura de vida, y lo que puede traer al beneficio de todos. Paolo Guerrero, Claudio Pizarro, Jayo Legario y toda la gente que piensa que los psicólogos son "solo para los locos", no tienen la culpa de ese razonamiento: en todo caso nosotros debemos actuar para cambiar esta creencia, y a su vez las actitudes y consecuencias que trae consigo en la sociedad como tal.

jueves, febrero 09, 2012

Contar para vivirla

Hace poco consideré pertinente algunas de las ideas de Iván Thays en el artículo que respondía a sus detractores por sus comentarios aparentemente descalificatorios de la comida peruana. La verdad es que tiene razón cuando dice que nos estamos centrando en cosas poco importantes para definir no solo nuestra identidad nacional, sino que también nos estamos centrando en cosas poco importantes para medir qué tan bien estamos. Comparto con él y con otros muchos peruanos el sentimiento de sinsabor por el bajísimo nivel de Comprensión Lectora de nuestros niños -apenas superamos a Haití, vano consuelo-; el índice elevado de corrupción frente al mundo; el alto nivel de la exclusión social que se expresa principalmente en la inequidad de ingreso y en la falta de oportunidades (ver página 6 del informe de IOH; Banco Mundial, 2010); las condiciones atroces de informalidad, delincuencia y violencia; y un larguísimo etcétera.

Hace unos días murieron 10 compatriotas en una carretera de las afueras de la metrópoli de Ontario, en la lejana Canadá. Y murieron porque el conductor, peruano como nosotros, tuvo a bien cruzar la avenida cuando el semáforo se encontraba en rojo. Para colmo, el tipo no tenía licencia de conducir. El Sheriff canadiense, más tarde, en la conferencia de prensa, no tuvo palabras para definir la tragedia en la profunda estupidez de ese acto temerario -e inconsciente-, que enlutó a varias otras familias.

Hace un par de horas, acababa de almorzar con una representante de Oxfam, natural de Canadá, y en nuestra conversación tocamos varios temas relacionados a nuestra realidad social: la discriminación recurrente, particularmente frente a las trabajadoras del hogar; la debilidad de los partidos políticos; la corrupción; la informalidad, etc. Le contaba con ironía y hasta con cierta desesperanza que, a diferencia de otros países, aquí cuando hay luz roja uno tiene que cuidarse más porque los conductores, particularmente los de las combis, en lugar de frenar, aceleran para ganarle a sus "rivales", en una fiesta grotesca de informalidad, inmediatismo e ineficacia aprendida. Por eso es que se dio, le dije, el accidente de hace unos días, por esa manía estúpida de ganarle al cambio de luz y de no pensar ni en el otro, ni en uno mismo.

A solo unas cuadras más, luego de despedirnos, yo caminaba tranquilamente por la Avenida República de Panamá para regresar a mi trabajo. Dio rojo en el semáforo, esperé unos 10 segundos, y crucé por Roca y Boloña, una vez que una combi había ya frenado, pero cuando avancé otra se pasó de largo y casi me vuela la nariz. Estuve a un segundo de no contarla. Una señora gritó asustada, y me dijo que casi me mato. Lamentablemente, aquí en el Perú es el único lugar del mundo en el que la luz roja significa que hay que tener más cuidado si eres peatón; hay que contar (por lo menos más de 10 segundos luego del cambio de luz) para vivirla, porque sino te matan. Realmente inaceptable.

Ante todas estas cosas, qué voy a sentirme bien de que las cosas vayan "avanzando". Pamplinas. La única forma de avanzar aquí es sumándose a una cruzada para cambiarlo todo: hábitos, paradigmas, fanatismos, chips mentales. Felizmente uno hace algo por cambiar, desde lo suyo en la chamba (soy psicólogo social); exigiendo boletas en cualquier interacción económica, a pesar de las malas caras de los vendedores -como si uno quisiera joder por joder, cuando es una obligación dar boletas-; respetando las normas de tránsito como peatón, aunque a veces uno tenga que arriesgar la vida por culpa de quienes más bien no las respetan... Porque no solo ofendiéndose por lo que diga Iván Thays se hace patria, sino más bien trabajando por el desarrollo del país, involucrándose en una serie de cambios; gritándole cochino al que orina en la calle; increpándole al flojo que teniendo o no cerca un bote de basura tira sus desperdicios en la vereda, en la pista o en la arena. Me encanta la comida peruana, también, pero no temo en reconocer que no es saludable; varias cosas en el país no son saludables, sobre todo la intolerancia; la discriminación (sea racial, étnica, socio-económica, política-ideológica, o sexual); la desesperanza aprendida del "que robe pero que haga obra", que no es otra cosa que tranzar con la corrupción; la falta de oportunidades; y el que la gente no se compre pleitos realmente importantes como la situación de la educación, la política, la economía o la empleabilidad, sino en el chisme, en el morbo y en la nimiedad.

miércoles, enero 18, 2012

Libertad y cinefilia

Soy cinéfilo. Voy muy de vez en cuando al cine, entre una y dos veces por semana. Solo ahí consumo pop corn por evidente monería, vencido por el potencial adictivo de la sal y el automatismo de la relación mano-boca. Por un tema de salud ya no consumo este producto, pero tampoco es que existan otras opciones saludables en ninguno de los cines nacionales. Si uno no pide pop corn, las otras opciones son nachos, churros, embutidos con papitas al hilo y chocolates. ¿Y las bebidas? Tampoco hay mucho que escoger, seguramente porque los gigantes Coca Cola y Pepsi no lo permiten. Recién hace un par de años se está vendiendo chicha morada, pero cualquiera se da cuenta que es la Chicha Selva o Gloria, es decir, no hay verdadero interés en la calidad del producto, en la salud del consumidor, sino por supuesto, en cómo vendo y me ahorro más.


Los que queremos ir al cine y seguir con nuestra dieta o cuidados no tenemos muchas opciones. Estamos obligados a pasar en bolsas negras nuestros pinkberrys y esperar hasta que los vendedores de segunda línea, que Cineplanet envía antes de comenzar la película, se hayan retirado por fin. Como consumidor estoy cansado de tener que andar escondiendo cancha serrana, pinkberrys, jugos y otras opciones más saludables y caseras.


¿Es que no es posible que las empresas de cine diversifiquen un poco mejor sus ofertas de consumo dando alternativas más saludables? ¿No es posible que en la era de las grandes corporaciones y las redes se les ocurra hacer convenios con Pinkberry para comer algo saludable y no pop corn con vasos de gaseosa con 17 cucharadas de azúcar por cada medio litro? ¿Es que tengo que hacerme mi propio cine para comer canchita serrana con chifles, o seguir pasando con bolsas oscuras como si fuera a robar? ¡No me joroben con la libertad de empresa, cuando están atentando contra mi libertad de consumo (de buen consumo).

lunes, diciembre 26, 2011

Nunca más en Plaza Vea



Alentado por la promoción de Plaza Vea de una oferta de 15% de descuento en computadoras durante la madrugada del 24 de diciembre, me dispuse a ir a las 12 en punto al establecimiento comercial de esa cadena ubicado en Av. Angamos, “Plaza Vea Primavera”, ya que las ofertas para computadoras eran entre las 12 y las 2 am.  Quería comprarme una HP Pavilion g4 1160-la desde hacía tiempo, y me animé. Formé mi cola para adquirir el producto, aunque sorpresivamente, noté no solo que había mucha gente, sino que había también una segunda cola para proformas, cosa de por sí ineficiente. Le pregunté a uno de los encargados y me dijo que no era necesario formar la cola de proformas si ya sabía cuál producto quería y sabía el número de serie y el precio. Mi compañera hizo la misma pregunta a otro encargado, pero este le indicó que era necesario tener la proforma primero. De modo que mi compañera fue a formar la cola de las proformas mientras que yo me instalé en la cola de compra, con el fin de ganar tiempo.  Nos llamó la atención que los trabajadores tenían dos versiones diferentes, pero seguimos en nuestra empresa de adquirir mi nueva laptop.

A pesar de haber llegado a tiempo, veíamos con preocupación que la cola demoraba mucho. Surgieron algunos comentarios y rumores, así que me acerqué al mostrador para ver qué ocurría. Mi sorpresa fue enorme al percatarme de que solo había una cajera, lo cual demostraba que la planificación, en buena cuenta, nunca existió. Le pregunté a uno de los colaboradores por qué es que solo tenían una cajera y su respuesta fue desconcertante: No pensamos que vendría tanta gente. Muy cerca de las 2 de la mañana, me vi con la sorpresa de que seguían dándose proformas de cómputo a diestra y siniestra, a pesar de que era matemáticamente imposible que estas personas llegaran a adquirir su computadora en la hora de la promoción. 


Funcionario de Plaza Vea cancelando la entrega de proformas de computadoras ¡¡¡a las 2:56am!!!
Llegué al mostrador a las 2am en punto, es decir muy cerca de que me atiendan, aunque había unas 5 personas antes de mí en turno. La cola seguía mucho después de mí (cuando menos unas 20 personas más, entre los que querían computadoras y televisores), y el encargado de dar proformas seguía operando, como si no fuera consciente de que debía corroborar el stock existente. Tres personas antes de mí tenían un sticker pegado al cuerpo, que daba cuenta de un número entre el 1 y el 40, que otro colaborador, con una versión diferente a las dos que ya manejábamos, les había pegado diciéndoles que solo a los que tengan ese sticker se les iba a atender.

Vista del caos que significó el tener una sola cajera.
Faltando atender a dos personas antes de mí, alrededor de las 2:15am llegó un colaborador que dijo que no se iba a atender más a órdenes de cómputo, sino solo a los clientes que querían televisores, habilitando una segunda cola a otro lado de la cajera. El reclamo fue generalizado, porque el encargado de proformas seguía dando órdenes de cómputo. Solo en ese momento reparó en su error, o le hicieron ver esta situación, y recién en ese momento dejó de dar proformas de cómputo. Y por casi dos horas más, la cajera y sus colaboradores hicieron caso omiso de nuestro justo reclamo: la ineficiencia era culpa de la falta de planificación, no de los compradores que habían hecho su cola y habían estado esperando su turno.

Muchos de los clientes se retiraron, pero otras 6 familias se mantuvieron con nosotros hasta las 3:45am en que llegó el gerente de tienda, cuando yo ya había formulado mi queja en el Libro de Reclamaciones, quien anunció que nos iban a atender y dar solución: se iba a mantener la promoción para todos los que estaban en tienda. Dejó indicado entonces que nos atendieran en la caja uno. Las 7 familias que quedábamos de la oferta de cómputo fuimos con la esperanza de que nos atendieran por fin, sin embargo estuvimos esperando más de una hora en la cola. Lo peor fue que cuando llegamos, la cajera no manejaba la información dada por el gerente: nos quería cobrar el precio completo sin la promoción. Al cabo de media hora más, llegó una de las supervisoras quien por fin dio luz verde. A mí me atendieron a las 5:10am. Calculando, el descuento de la promoción que felizmente respetaron como una suerte de compensación por tanto esperar, al final me queda chico con las 05 horas perdidas que me pudieran haber significado económicamente por mi producción laboral.

Nunca más volveré a comprar en Plaza Vea. Nunca más me dejaré seducir por sus promociones comerciales, por más convenientes que puedan ser, porque recordaré que en el Perú las empresas suelen pensar solo en ganar dinero y no en coordinar con INDECI para monitorear sus políticas de seguridad, se zurran en las normas de seguridad mínimas, no piensan en la logística mínima necesaria para atender a las cándidas personas que creen en sus promociones, ni en sistemas de atención acordes con la cantidad de demanda que generan con la enorme publicidad que contratan (a pesar de que existen ya sistemas eficientes, p. e. Hiraoka). Recordaré que los trabajadores no están capacitados para tratar convenientemente con los consumidores, que seguramente están hiperestresados porque los han obligado a trabajar en la víspera de navidad sin pago adicional alguno.

Me quedaré pensando: ¿hasta cuándo le permitiremos a empresas portarse así con los consumidores?  ¿Es realmente necesario que haya un terremoto para que la gente se mate en esas colas larguísimas mientras los ejecutivos imbécilmente no articulan sus promociones con sus capacidades logísticas, ni tampoco preparan o capacitan a los trabajadores para encontrar soluciones viables de manera rápida y efectiva? ¿Por qué algunas grandes empresas son los principales deudores a la SUNAT y no pagan hace años, mientras si una empresa propia o pequeña se equivoca en un dato, habiendo pagado incluso sus obligaciones, desaparece automáticamente de la lista de buenos contribuyentes como si no hubiera pagado dichas obligaciones?

La falta de planificación de esta empresa ha resultado terrible: 
1. Muchos consumidores quedaron insatisfechos porque llegaron a la hora y tuvieron que esperar demasiado tiempo para ser atendidos; mientras otros quedaron insatisfechos porque, a pesar de que llegaron a la hora y sacaron a tiempo su proforma de compra, no fueron atendidos porque se pasó el tiempo de la oferta, pero no por su culpa si no por la falta de organización de la compañía.
2. Muchos consumidores quedaron insatisfechos porque Plaza Vea ordenó cerrar la puerta de ingreso durante las ofertas de refrigeradoras y ya no pudieron ingresar al establecimiento.
3. Hubo un caos dentro del local porque a los muy inteligentes se les ocurrió atender con las mismas capacidades logísticas de siempre, no previendo las necesarias medidas para campañas de este tipo.
4. Hubo un caos fuera del local porque se cerró la puerta de ingreso y porque no se contaba con personal de seguridad y policía para ordenar el tránsito de vehículos.
5. Muchos consumidores no pagaron varios de los productos, inclusive se registraron desmanes en varias de las tiendas. Y esto tiene que ver, principalmente, con la falta de personal de seguridad...

Podría seguir, pero creo que el punto es claro. Por lo pronto, felizmente, escribo estas líneas desde mi nueva laptop, sin embargo ese no es el punto. Aliento desde aquí a todos los afectados a que manifiesten su queja a través de INDECOPI y ASPEC, quienes ya se han manifestado sobre el particular. 

Sobre el incidente se recogen varios artículos:


Aquí un par de vídeos que logré subir a mi cuenta de Youtube:

lunes, octubre 31, 2011

Apuntes diferenciales entre Eva Ayllón y Susana Baca

El último sábado 29 de octubre Eva Ayllón ofreció un bochornoso espectáculo en el Auditorio del Círculo Militar de Jesús María. A pesar de haber llegado más de dos horas tarde, la ufanada y perfumada morena dijo estar "enferma", que se retrasó en el check-in de su hotel, y que por último, que si no quieren esperar más "pueden irse, que a una cuadra hay varias combis". Este comentario humillante y francamente estúpido ocasionó que más del 30% de asistentes se fueran del espectáculo, la mayoría de ellos personas de la tercera edad que no podían regresar a sus casas pasadas las doce de la noche. Otros tantos, pocos en verdad, se fueron simplemente porque su dignidad pesó más. Pero la mayoría aguantó esta poco menos que mentada de madre de la artista.

Debo incidir en que yo no estuve en este concierto, pero sé de mi primera fuente esta información. Adicionalmente, ustedes pueden corroborar esta información en La PrimeraNetjovenRevista AQPsoluciones y RPP.

En cualquier parte del mundo, uno hubiera podido reclamar el reembolso de su inversión. Se haya o no se haya quedado al concierto, porque se supone que uno va a divertirse a este tipo de eventos, y no a pasar un mal rato, a ser maltratado de esta manera tan infame y absurda. Estoy seguro que todos los que se quedaron de todas maneras se quedaron con un sinsabor, y su inversión (la entrada) no colmó sus expectativas. 

Esta señora debería recordar su ascendencia humilde; es impresionante que sea tan alienada para actuar de esta manera desmedida. La plata blanquea, dicen. Falso: eso pasa cuando no hay valores (y ahí su padre puede dar fe de ello), porque gente igual de famosa, que incluso ocupan cargos importantes, siguen conservando la humildad de siempre. Susana Baca, por ejemplo. Susana Baca tiene el doble de fama que Eva Ayllón, el doble de premios, el doble de plata y sobre todo, el doble de humildad que la señora Ayllón.

Pero también es impresionante que tan poco público asistente haya tenido la dignidad de marcharse ante tal bochornoso espectáculo. Yo felizmente no fui al concierto, porque si hubiera ido, hubiera hecho todo lo posible por arengar a la gente a reclamar sus derechos, su dinero concretamente, y sobre todo, su dignidad. Y seguramente hubiera recibido la falangista represalia de los vips. En el Perú todavía parece ser que encajamos todo, como esos periodistas que en lugar de enfrentar al hermano de Bieto Quimper por sus insultos y mentadas de madre, optaron simplemente por reír simiescamente, como si su dignidad fuera lo último que les importara con tal de vender. Esa es, pues, una de las razones por las que estamos como estamos.

Desde aquí expreso mi repudio y rechazo más rotundo a Eva Ayllón. Solo por ello espero que le revienten el timbre de pedidos de golosinas, a pesar de que no simpatice yo con el Halloween. Y porque la señora Ayllón es reincidente en este tipo de exabruptos inaceptables, invito a la gente que gusta de la buena música de esta señora, coteje también que un artista debe ser completo, y parte de esa completud es el respeto al público, al que se supone se deben todos los artistas. Si una artista como Eva Ayllón no trata bien a su público, no merece tener público. Muy poca gente tuvo la dignidad de irse, seguramente porque en el Perú lo primero que falta es dignidad, porque estamos acostumbrados a que los políticos nos roben y nos roben y ya ni siquiera reclamamos, y por el contrario, votamos pensando en "que robe pero que haga obra". Porque estamos acostumbrados a agachar la cabeza y encajar: por eso es que esta mujer, bendecida por la providencia de tener una voz privilegiada -para cantar, no para hablar, porque dice cada disparate-, ofende, humilla y maltrata a placer a su público, en lugar de pedir disculpas por haber llegado tarde a su obligación.

No, señores. No más nos pisen el poncho. Ya está bueno. Recuperemos la dignidad, manifestémosla siempre, antes nieguen sus luces el sol.

miércoles, octubre 26, 2011

Universitario: Descender con decencia

Soy un fanático de Universitario de Deportes, el equipo de fútbol peruano con más garra, pasión y coraje al enfrentar los partidos. Un equipo que no se caracteriza por el juego bonito y el dribleo y gambeteo cabriolezco de otros, sino por el empuje, por el pundonor y el esfuerzo de sus jugadores, que son capaces de revertir situaciones imposibles, en los últimos minutos, capaces de dar la cara internacionalmente en hazañas como la del último jueves frente a Godoy Cruz por la Copa Sudamericana. Y esos gladiadores tienen cinco meses sin recibir un sol por su trabajo. Peor aún, hoy Ruiz de Somocurcio, periodista deportivo, habló de la posibilidad real de que Universitario descienda a segunda división. Esta hipótesis se sustenta en el hecho de que Universitario va a perder todos los puntos que quedan, y si los últimos puestos de la tabla -CNI y Alianza Atlético concretamente- se ponen las pilas, matemáticamente pueden superar a U.

Yo que, trabajando en una ONG por el desarrollo social de mi país recibo un sueldo bastante pobre por decir lo menos -porque en el Perú el dedicarse a otros es la última rueda del coche-, que además vivo independientemente y que sé lo que cuesta un taxi y prefiero caminar o tomar dos combis para ahorrar alguito, compadezco a las personas detrás de esa dura realidad que es estar impago (desde el punto de vista económico, pero también desde el anímico y emocional). Mal que bien, yo siempre recibo mi sueldo puntualmente, tanto en la Universidad en la que soy jefe de práctica como en la ONG donde trabajo.

Por ello me siento en la obligación de respaldar a los jugadores de mi equipo en su decisión de no firmar ellos mismos sus planillas, porque no es admisible que una tira de improvisados funjan de dirigentes. Ellos, que sí reciben su sueldo puntualmente, que embarran cada fecha los 3 puntos que el equipo consigue en la cancha, les reclaman a sus impagos jugadores que firmen sus propias planillas. Con qué cara, me pregunto. Quiero pensar bien, quiero creer que su ineficiencia es producto de su colosal estupidez, que es por ansias de poder que han llegado a tomar las riendas del club, y no por recibir comisiones de la reventa de entradas regaladas a la Trinchera Norte. Quiero pensar que simplemente son un grupo de imbéciles que no saben manejar presupuestos, que no saben planificar, que todo lo que hacen lo hacen a la prepo, sin analizar, sin planificar, sin asumir su responsabilidad. Que contrataron a un montón de figuras sin tener claro cómo es que iban a pagarles. Quiero creer que son tan idiotas que ni siquiera pueden mantener las cuentas en azul bajo el principio de no gastar más de lo que se recibe.

Quiero pensar que comparten esa costumbre tan peruana de zafarse de la responsabilidad, cosa que hicieron, por ejemplo, en el caso Oyarce. Sin embargo, esa y otras actitudes similares en condiciones diferentes son sintomáticas de problemas de fondo: improvisación, falta de profesionalismo, falta de visión, falta de experiencia, falta de tino, pendejada. La falta de una proyección clara de qué se quiere hacer, de cómo se quiere hacer, de cómo se va a evaluar, de cómo se va a financiar, y un largo etcétera.

Ojalá mi querido Universitario descienda -puede hacerlo, si sigue perdiendo puntos en mesa por la estupidez de sus dirigentes-. Ojalá descienda para que los socios tomen por fin consciencia de que se necesita un giro de timón, que es necesario ver las cosas pragmática pero a la vez moralmente: se necesita formalizar las cosas, convertirse en sociedad anónima y establecer metas a largo plazo, pensar las cosas, delimitar responsabilidades y rendiciones de cuentas, pagar los impuestos, planificar el crecimiento y el respeto a los miembros de la institución (¿qué significa no pagarle a la gente, entonces?), definir misión, visión y valores institucionales, sancionar la corrupción.

Ojalá Universitario descienda, para que todos estos incompetentes de la dirigencia se larguen de una puta vez, porque en el colmo de su mediocridad, de seguro que abandonan en los momentos difíciles, así como fácilmente se acoplan a la foto cuando hay éxitos. Ojalá descendamos para atravesar un éxodo de deliberación, donde solo los que amamos a la U de verdad participemos, para planificar con fuerza e inteligencia nuestro destino: seguir siendo el mejor equipo de fútbol del Perú, y uno de los grandes de Sudamérica.

domingo, octubre 23, 2011

Guía de Planificación Estratégica y Emprendimiento para Taxistas


Si eres taxista, este es tu día de suerte, porque en este artículo encontrarás una serie de consejos y procedimientos para generar en ti un pensamiento estratégico a corto, mediano y largo plazo que te permita acceder a crédito, ahorrar  y planificar tu vida a futuro.

Si actualmente alquilas un carro
Si alquilas el carro debes ser especialmente precavido al momento de conducir, pues obviamente cada desperfecto del carro deberás asumirlo, así como también las papeletas o multas que recibas. Adicionalmente, debes planificar no solo para pagar la cuenta del alquiler semanal, sino también para ahorrar diariamente[1].
Esto es fundamental, porque a medida que vayas ahorrando, podrás acumular capital para lo que gustes. Yo te recomendaría que ahorres para comprarte un carro, que es un capital en sí mismo. Convendría comprar un carro de segunda para que no sea muy caro y no te demores demasiado en adquirir el capital para conseguirlo.  Por otro lado, con el carro comprado eliminas el gasto de alquiler, por lo que además puedes aumentar no solo tu nivel de ingresos, sino también tu capacidad de ahorro.
¿Cuánto tiempo demoras para adquirir un carro de esta forma? Calculémoslo. Digamos que la ganancia promedio de un carro al día es 50 soles, si deducimos lo que te cuesta alquilarlo (que debe estar en 50 o 60 soles, más o menos). Digamos que ahorras 5 soles al día, por 7 días a la semana serían 35 soles, al mes 140, y al año 1680 soles. Si todo sale bien, y si vas aumentando de a pocos tu nivel y capacidad de ahorro, cada dos años podrías comprarte un carro de segunda, y con esta lógica podrías aumentar tus márgenes de ganancia y a la vez aumentar tu nivel de ahorro de una manera más fuerte y consistente.

Si actualmente tienes un carro propio o ya adquiriste uno luego de seguir mis consejos
Ahorrar un porcentaje pequeño de tus ganancias diarias y/o aumentar tu capacidad de ahorro solo te puede beneficiar, y podrías adquirir un segundo vehículo de segunda mano para alquilarlo y tener dos tipos de ingreso distintos, y aumentar así tus ganancias. Por supuesto que sería importante que tengas ambos carros a gas, porque así es como conviene alquilarlos en estos tiempos, y tendrías más éxito a la hora de rentarlos. A partir de ahora, ya has entendido la lógica, así que podrías ir aumentando la cantidad de carros a 3 o 4 a medida que vaya pasando el tiempo.

Inversión en tarjetas de presentación.
Es importante que saques tarjetas de presentación[2] con tus datos esenciales (nombre completo, teléfono celular, RPM, RPC o Nextel, número fijo si deseas, y de preferencia correo electrónico, porque te da versatilidad, algo que en nuestros tiempos es muy bien valorado). Las tarjetas de presentación aumentan tu formalidad frente al cliente, son sinónimo de confianza y fidelización[3]. Debes sacar algunos miles de tarjetas de presentación y dárselos a cada uno de tus clientes, y no debes escatimar en el número, porque si tratas bien a tus clientes y das más de una tarjeta, ellos te recomendarán. Si te recomiendan, de seguro te llamarán, porque todo el mundo necesita movilizarse todo el tiempo, y cada vez es más importante y mejor valorado el buen servicio. Sobre este punto, un gran consejo sería dejar varios fajos de tarjetas en edificios de empresas grandes, como bancos, empresas de seguros o afines, porque asumiendo que en cada uno de estos edificios trabajen 200 personas, si dejas unas 20 tarjetas, ya tendrías por lo menos unos 10 clientes.

Beneficios de la Planificación de agenda y horario de trabajo
Como es recomendable para todo trabajo, debes tener una agenda a la mano, y un horario detallado que podrías ir configurándolo en función a los clientes que te vayan llamando -sobre todo si ya dejaste las tarjetas de presentación en los edificios que mencioné-. De esta manera, ahorrarás también en el costo del combustible y del tiempo que te demoras en encontrar clientes, y de paso, aliviarás el tráfico para todos.
Además, debes tener en cuenta que si te llaman, puedes cobrar más por cada carrera, porque obviamente estás mejorando el servicio y destinando más tiempo individualmente a cada cliente. Finalmente, debes entender que si tienes un horario con diferentes personas a las que te acostumbres a llevar, no solo generarás en ellas confianza, sino que tendrás trabajo garantizado, horario definido, rutas automatizadas y rutinas, y por lo tanto podrías tranquilamente reducir tus niveles de estrés, administrar tu tiempo con mayor independencia y tomarte descansos con más facilidad.

Capacitación y turismo
Ahora debes buscar capacitación para poder mejorar todavía más tu servicio de taxi. Una buena idea es estudiar inglés. Hay varios centros de capacitación y estudios de idiomas baratos o gratuitos[4]. Si puedes hablar inglés, lo suficiente para poder movilizar a turistas, ya es bastante. Imagínate que a cada uno de esos turistas, luego de hacerle un buen servicio y sin cobrarle de más, le des 10 o 15 de tus tarjetas de presentación, así tendrás muchos más clientes a la larga, y de esta manera podrás aumentar también, potencialmente, el trabajo de todos los peruanos, en lugar de cobrarle un montón en una sola carrera al turista, y que después él desconfíe de los peruanos en general y deje de recomendar el país porque la gente es viva.

Persona natural con negocio
El siguiente paso es sacar tu RUC como persona natural con negocio. Este proceso es gratuito en la SUNAT, y con un RUC ya no solo podrás llevar a clientes de esas empresas a las que llevaste tus tarjetas de presentación, sino incluso negociar con algunos de ellos de tú a tú. Podrás hacer servicios de remises, facturar, y a la postre también convertirte en un sujeto de crédito y sacar préstamos bancarios para financiar cosas mayores, como el segundo piso de tu casa, el capital inicial para un negocio propio, o si tienes más suerte, un nuevo carrito, la inicial de un departamento o cualquier cosa que desees.

Asociatividad empresarial
Si ya has hecho todo esto, te felicito. Pero no es todo, puedes hacer mucho más todavía. Te recomiendo asociarte y formar una empresa con otras personas. Busca a dos, tres o cuatro personas que se dediquen a lo mismo que tú, que hagan taxi, con las que tengas suficiente confianza. Si todo lo hasta aquí logrado por ti mismo es bueno y beneficioso, con mayor razón la asociatividad te convendrá bajo ciertos términos éticos. Debes asesorarte legalmente para definir los principios, los procedimientos y los estatutos, pero siempre será conveniente asociarse, porque es parte de la filosofía de este nuevo milenio, la filosofía gana-gana, el trabajo en red.

Finalmente
Si has seguido hasta aquí todos mis consejos, lo más probable es que ya no solo estés ganando más dinero, sino que hayas mejorado consistentemente el nivel y la calidad de vida tuya y de toda tu familia. Ahora que ya te beneficiaste tú, es tiempo de beneficiar a los demás y de pasar estos conocimientos a otros que los puedan necesitar, de manera gratuita, como yo te los he hecho llegar.
Todo conocimiento que generes, pásalo. Compártelo gratuitamente. ¿Por qué? Si eres capaz de pensar en el bien de los demás, serás indefectiblemente  feliz. Ten en cuenta que si todos compartimos conocimiento, consejos y experiencias, la vida será necesariamente mejor para todos. Si todos pagamos impuestos, el país tendrá más dinero para financiar más programas sociales, para mejorar los servicios básicos de salud, educación, vivienda y saneamiento. Si todos colaboramos, podremos hacer muchas cosas por nosotros, y en consecuencia sacaremos a nuestro país adelante.


[1] Así sea un sol diario, ahorrar es bueno para ti. El ahorro tiene que ver con el control de impulsos, con una cultura de ser precavido y con el ir programándose objetivos y planificar el futuro. Te conviene ser ahorrativo.
[2] A precio del día, según www.MercadoLibre.com.pe,  1000 tarjetas de presentación cuestan alrededor de 5 soles.
[3] La fidelización es un concepto que hace referencia a la capacidad de recordación y selectividad de una marca por parte de sus usuarios. En el caso del taxi, serían los clientes que usan el servicio.
[4] EIGER, programas municipales (Casas de la juventud), parroquias, centros comunales son buenos ejemplos de institutos de idiomas con un bajo costo mensual, bimensual o hasta semestral.