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lunes, febrero 28, 2022

A propósito del conflicto actual: Carl Sagan, el pacificador

Los inviernos en Lima son muy fríos pese a que en esta ciudad no llueve ni nieva. En estas temporadas siempre me da por comprar muchos libros y devorar los que puedo en el cobijo del hogar. Así pues, en un invierno de la prepandemia, hace varios años, en una de las muchas visitas mientras buscaba compulsivamente libros que leer en la Librería El Virrey, tropecé con una joya poco conocida de Carl Sagan, un trabajo conjunto con Paul Ehrlich, Donald Kennedy, Walter Orr Roberts, y a la postre, con la colaboración de una veintena de destacados científicos estadounidenses y rusos. El libro se llama El frío y las Tinieblas: El mundo después de una guerra nuclear (1984) (en inglés: The Cold and the Dark: The world after a nuclear war). 

El libro en mención de Paul Ehrlich, Carl Sagan, Donald Kennedy y Walter Orr Roberts. Versión en español de Alianza Editorial.

¿Por qué este libro es importante? Porque resume el segundo gran esfuerzo de Carl Sagan por explicar su teoría del Invierno Nuclear, que ya había desarrollado previamente a través de un informe junto con Turco, Ton, Ackerman y Pollack, y que juntos llamaron la hipótesis TTAPS (las siglas de sus apellidos). Porque este libro supone la capacidad de convencimiento y de compromiso de un hombre de lograr la colaboración de la comunidad científica internacional, pese a vivir en un mundo bipolar, en plena Guerra Fría, respecto a las consecuencias catastróficas que tendría para toda la existencia el desenlace de una ofensiva nuclear entre las grandes potencias de la época. Porque este libro creó o ayudó a crear una conciencia global del problema de las armas nucleares como nunca había existido. Porque este libro sirvió de pretexto perfecto para que Carl Sagan, luego de exitosas visitas al Congreso de los Estados Unidos para explicar el problema, viajara a la Unión Soviética con el mismo objetivo.

Meses antes, el matrimonio Sagan Druyan observó estupefacto el plan del presidente Ronald Reagan de la Iniciativa de Defensa Estratégica, conocida también como "La Guerra de las Galaxias", que implicaba militarizar el espacio y crear un escudo antimisiles que defienda a EEUU de cualquier ataque nuclear. Sagan y Druyan ya sabía en 1983 que tal empresa era imposible, y si bien esto no se demostró hasta 1987, el matrimonio creyó por conveniente tomar cartas en el asunto de la ofensiva nuclear. Para ello, Sagan puso toda su experiencia de especialista en ciencias planetarias, su tesis en astronomía y astrofísica sobre la contaminación biológica de la Luna y de la atmósfera de Venus, sus artículos publicados y sus estudios como aquel realizado junto con Golitsyn acerca de las tormentas de polvo en Marte y que bien podrían asemejarse a la idea de un invierno nuclear producido por la explosión de bombas nucleares a gran escala en nuestro planeta. Tal actividad produciría una acumulación de polvo, humo y hollín tal, que sumiría a todo el mundo en oscuridad y un subsecuente invierno (frío) de proporciones apocalípticas. Es decir, la idea de que no habría ganadores, se la debemos, en parte a Carl Sagan.

Carl Sagan visitando a su colegio en Brooklyn, New York.

Carl Sagan es mundialmente conocido por llevar la ciencia a los hogares, por ser un divulgador científico, el más famoso y exitoso de todos los tiempos, por ser el entusiasta científico que inspiró a generaciones de niños y adolescentes, jóvenes y estudiantes a perseguir sus sueños de ser científicos, pero es poco conocido por ser un pacificador social, que utilizó su sapiencia, experiencia, conocimientos, carisma, contactos y capacidad de convencimiento para evitar un colapso mundial que podría haber acabado con la humanidad como la conocemos. Incluso pudo juntar a la comunidad científica de las dos superpotencias enemigas para explicarle al mundo lo que pasaría si ambos cedieran a sus presiones y apretaran los botones rojos.

Es importante recordar esta faceta de Carl Sagan, justamente en estos días en los que los tambores de guerra vuelven a soplar en Europa del Este, en que los miedos de un apocalipsis nuclear se hacen presentes. Ahora que el mundo puede estar al borde del abismo, ¿quién podrá salvarnos ahora que no tenemos más a Carl?


Fuentes:

1. XacataCiencia: Así fue como Carl Sagan consiguió frenar lo que todo el mundo creía un inevitable holocausto nuclear: https://www.xataka.com/espacio/asi-fue-como-carl-sagan-salvo-mundo-holocausto-nuclear-1#:~:text=El%20%22invierno%20nuclear%22%20se%20demostr%C3%B3,habr%C3%ADa%20ganadores%20bajo%20ninguna%20circunstancia.

2. Sagan regresa a su escuela: https://www.youtube.com/watch?v=QA9_jCLJV24&t=3s&ab_channel=Sh3rby


sábado, abril 14, 2018

Un punto azul silbando en el viento

El 13 de octubre de 2016 la Academia Sueca resolvió entregarle el Premio Nobel de Literatura al músico estadounidense Robert Allen Zimmermann, conocido internacionalmente como Bob Dylan, por  "haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción estadounidense"(1). Así, se desató la polémica sobre si la literatura incluye las canciones, sobre si los músicos son literatos o no. Una cuestión absurda. La lírica, la música y el teatro son expresiones de literatura. No solo a través de los libros puede hacerse literatura. Máxime cuando el contenido de la misma implica una reflexión filosófica y ética fundamental, como son varias de las canciones de Bob Dylan. 

La influencia de este músico es notable. Rolling Stone ha sido considerada la mejor canción de todos los tiempos por la revista del mismo nombre, y la segunda mejor en la historia según Billboard. Otra de sus canciones más conocidas, quizás la más conocida en el tercer mundo, acostumbrado a los embates de "democracia" de los Estados Unidos, es por supuesto Blowin' in the Wind, un himno a la paz, pese a que ha sido considerada siempre como una canción de protesta, que plantea preguntas filosóficas profundas acerca de la libertad y la guerra.  Esta canción, compuesta en 1963, se convirtió rápidamente en la canción preferida por los activistas contra la política internacional armamentista estadounidense durante la Guerra Fría, y aún hoy en día suena mucho y suena bien. Y es pertinente escucharla, analizarla y reflexionar en torno a ella. 




Un joven Bob Dylan canta Blowin' in the wind en 1963 (2).

Comparto la letra traducida al castellano:



Cuántos caminos debe recorrer un hombre,

antes de que le llames "hombre"

Cuántos mares debe surcar una blanca paloma,
antes de dormir en la arena.
Cuántas veces deben volar las balas de cañón,
antes de ser prohibidas para siempre.

La respuesta, amigo mío, está flotando (silbando) en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.

Cuántos años puede existir una montaña,
antes de que sea lavada (arrasada) por el mar.
Cuántos años pueden vivir algunos,
antes de que se les permita ser libres.
Cuántas veces puede un hombre girar la cabeza,
y fingir que simplemente no lo ha visto.

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

Cuántas veces debe un hombre levantar la vista,
antes de poder ver el cielo.
Cuántas orejas debe tener un hombre,
antes de poder oír a la gente llorar.
Cuántas muertes serán necesarias, 
antes de que él se de cuenta,
de que ha muerto demasiada gente.

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

Bob Dylan - Blowing in the wind - Flotando en el viento (3).

Hoy también es pertinente tomar en cuenta otra reflexión. El 14 de febrero de 1990, la nave espacial no tripulada Voyager 1, a petición del astrofísico Carl Sagan, uno de los directores de los proyectos Voyager, giró la cámara para tomar una fotografía al planeta Tierra. A tal distancia, por supuesto, el planeta lució, por primera vez, como un pequeño y pálido punto azul en la inmensa lobreguez cósmica. En 1994, Carl Sagan publicó un libro a partir de la reflexión fundamental que hizo desde esta fotografía. Lo llamó "Un pálido punto azul" (4). En este libro, Carl Sagan discute por un lado la estupidez humana expresada en el dinero que se invierte en cabezas nucleares en comparación con otras aplicaciones más prácticas, pacifistas y ecoeficientes, así como del futuro de nuestra especie, del la ciencia y del planeta. En esta obra, la referencia concreta a la fotografía tomada por el Voyager 1 llama mucho la atención, pues es una reflexión profunda acerca de nuestro paradójico papel en el universo. Es un jalón de orejas a nuestra pretendida falsa importancia. 




En 2014, Neil de Grasse Tyson, discípulo de Carl Sagan, recordó estas líneas en Cosmos, una odisea espaciotemporal, el remake de la serie de divulgación científica más famosa de todos los tiempos. (5).

Comparto con ustedes el extracto completo en castellano publicado por el Proyecto SETI, de autoría de Carl Sagan también, en su oficina de México: 
"Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. Ahí ha vivido todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que han existido. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y cada padre, cada inventor y explorador, cada maestro moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y cada pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina del píxel. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una solitaria mancha en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido." (6).


Qué vigentes son hoy, a propósito de Siria y sus muertos, las reflexiones de estos dos estadounidenses, uno músico y el otro astrofísico, pero tan afines en términos de sapiencia, de visión, de proyecto de humanidad. Y qué terrible que otro estadounidense, con mucho más poder que los dos primeros, pero con mucha menos inteligencia, siembre la desgracia de la guerra nuevamente, para acaso convertirse o detentar el poder momentáneo de una fracción de un pequeño y pálido píxel. Los misiles siguen cayendo, la indolente indiferencia de millones sigue persistiendo, y la respuesta a todo ello sigue silbando en el viento.


Fuentes:
(1). Academia Sueca: Premio Nobel de Literatura 2016: https://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/2016/
(2). Bob Dylan cantando Blowin' in the wind en vivo: https://www.youtube.com/watch?v=vWwgrjjIMXA
(3). Traducción de la letra de Blowin' in the wind de Bob Dylan: http://www.letraseningles.es/letrascanciones/traduccionesAC/BobDylan-Blowinginthewind.html
(4). C. Sagan (1994). A pale blue dot. Disponible para descargar en castellano desde: https://lasteologias.files.wordpress.com/2008/06/sagan-carl-un-punto-azul-palido-una-vision-del-futuro-humano-en-el-espacio.pdf
(5). N. DeGrasse (2014). Extracto de Cosmos: Una odisea espaciotemporal sobre Un punto azul pálido: https://www.youtube.com/watch?v=R4HTkCAD-k0
(6). Traducción de extracto de Un punto azul pálido: http://www.setimexico.com/noticias/index.php