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martes, mayo 05, 2026

Cuando la igualdad borra la desigualdad: legislar desde una falsa simetría

Polémica. Milagros Jáuregui, congresista y pastora evangélica.


En los últimos días, dos proyectos de ley impulsados por la congresista y hoy senadora electa Milagros Jáuregui han reactivado un debate que el Perú no puede eludir: ¿qué ocurre cuando se pretende legislar en nombre de la igualdad ignorando las desigualdades reales?

El primero propone eliminar la figura de feminicidio del Código Penal y reemplazarla por una categoría neutral: “asesinato de la pareja”. El segundo plantea que, ante una denuncia por violencia que no prospere, la persona denunciada pueda accionar inmediatamente contra quien denunció. A simple vista, ambas iniciativas podrían parecer razonables bajo una lógica de equidad. Sin embargo, comparten un mismo problema de fondo: parten de una falsa simetría.

Pero hay un elemento adicional que no puede pasarse por alto: estas propuestas provienen de la presidencia de la Comisión de la Mujer y Familia del Congreso, actualmente liderada por la propia Jáuregui. Es decir, desde el órgano que debería fortalecer la protección de las mujeres, no debilitarla.

La igualdad mal entendida

Es cierto que los hombres también pueden ser víctimas de violencia de pareja. Nadie lo discute. Pero el derecho no se construye sobre casos aislados, sino sobre patrones consistentes.

Los datos internacionales son contundentes: alrededor del 60% de las mujeres asesinadas en el mundo mueren a manos de sus parejas o familiares, mientras que solo cerca del 11% de los homicidios de hombres ocurre en ese mismo contexto. Peor aún, en Latinoamérica y el Perú estas cifras son aún más extremas. Esto revela una diferencia estructural: mientras los hombres son asesinados mayoritariamente en espacios públicos y en dinámicas delictivas, las mujeres enfrentan su mayor riesgo en el ámbito privado, en relaciones íntimas atravesadas por control, violencia previa y desigualdad de poder.

Por eso el feminicidio no es un privilegio penal, sino una categoría que permite nombrar una forma específica de violencia. Eliminarla en nombre de la igualdad formal no corrige una injusticia. La invisibiliza.

La violencia no es un evento, es un proceso

El feminicidio rara vez es un hecho aislado. Es, en la mayoría de casos, la culminación de un proceso de violencia: control, celos, agresiones previas, aislamiento, dependencia emocional o económica.

No se trata de “conflictos entre iguales”, sino de dinámicas sostenidas de poder.

Además, en muchos casos, las mujeres asesinadas habían denunciado previamente a sus agresores, sin que sus denuncias fueran atendidas de manera oportuna o efectiva. Este dato no solo evidencia la escalada de la violencia, sino también las fallas del sistema de protección, que muchas veces llega tarde o no llega.

Reducir estos casos a un “asesinato de pareja” elimina el contexto que permite comprenderlos, pero también invisibiliza la responsabilidad institucional en su prevención.

Cuando el problema no es la relación, sino el rechazo

Limitar el feminicidio al ámbito de la pareja también deja fuera un conjunto importante de casos: aquellos en los que la violencia ocurre precisamente porque la mujer no quiso tener una relación.

Existen numerosos episodios de agresión y asesinato vinculados a:

  • rechazos afectivos o sexuales
  • acoso persistente
  • pretendientes o ex parejas que no aceptan la negativa
  • celos o control sin vínculo formal

En estos casos, la violencia no surge de una relación, sino de una lógica de posesión y castigo frente a la autonomía. La idea de que la mujer no tiene derecho a decir “no”.

Esto refuerza que el feminicidio no describe solo un tipo de vínculo, sino una forma de violencia que sanciona la decisión femenina.

Denunciar bajo amenaza

El segundo proyecto introduce un riesgo aún mayor: que una mujer que denuncia violencia pueda ser contrademandada si no logra probar su caso.

En el Perú, el problema no es el exceso de denuncias, sino su ausencia. La violencia de pareja es uno de los delitos más subreportados, no solo por miedo o dependencia, sino también por la revictimización institucional que muchas mujeres enfrentan.

Denunciantes que no son creídas, que son cuestionadas, que deben repetir su testimonio múltiples veces o que no encuentran respuesta efectiva. En muchos casos, el sistema de justicia se convierte en una nueva forma de violencia.

Desde un enfoque de psicología social, denunciar implica un cálculo:
¿vale la pena el riesgo?

Cuando los costos —exposición, desgaste, represalias— superan a los beneficios —protección, justicia—, lo que ocurre es predecible: las personas no denuncian.

Si a ese escenario se le añade la posibilidad de una contrademanda, el mensaje es claro:

denunciar puede salirte más caro que callar.

El resultado no es más justicia. Es más silencio.

Un problema mal planteado

Quienes defienden estas medidas suelen apelar a la necesidad de sancionar denuncias falsas. Pero el ordenamiento jurídico ya contempla mecanismos para ello, y la evidencia muestra que estos casos son minoritarios.

El problema real no es el exceso de denuncias, sino su ausencia.

Entonces, la pregunta es inevitable:

¿por qué diseñar leyes para un problema marginal, a costa de agravar uno estructural?

El rol y las motivaciones

Aquí el debate deja de ser solo técnico y se vuelve político.

Cuando estas propuestas provienen de quien preside la Comisión de la Mujer y Familia, surge una tensión evidente. No se trata de cuestionar creencias personales, sino de analizar si existe coherencia entre el rol institucional y las iniciativas que se promueven.

¿Está la comisión cumpliendo su función de fortalecer la protección de las mujeres?
¿O está impulsando una agenda que redefine —y potencialmente debilita— esos mecanismos?

Más aún, cuando estas propuestas se alinean con una visión que tiende a minimizar las asimetrías en las relaciones de pareja, la preocupación no es menor.

Lo que está en juego

Este no es un debate ideológico menor. Es una discusión sobre el sentido mismo de la ley. ¿La ley debe reconocer las diferencias para proteger mejor? ¿O debe ignorarlas en nombre de una igualdad abstracta Porque cuando la ley deja de ver las desigualdades, lo que produce no es justicia, sino ceguera institucional. Y en esa ceguera, quienes más pierden son quienes ya estaban en mayor riesgo.

La igualdad no consiste en tratar como iguales realidades que no lo son, sino en comprender sus diferencias para hacer justicia.

jueves, febrero 18, 2016

Sigamos educando a nuestros hijos sin dios

 Desafiante.

"Sigan educando a sus hijos sin dios. Después no se quejen", amenaza el pontífice Francisco I en el marco de su visita a México D. F. Esto a pocos días de firmar acuerdos conjuntos, entre otras cosas, contra el avance del matrimonio igualitario conjuntamente con el Kiril de Moscú, uno de los máximos representantes de la Iglesia Ortodoxa Cristiana. 

Desde aquí me pregunto: ¿De qué se quejarían los padres seculares?
¿de tener hijos libres que puedan ejercer pensamiento crítico racional basado en evidencias y razonamientos morales superiores a través de una ética secular (Norman, 1998)[1]
¿De que sus hijos sean empáticos, generosos, compasivos por sí mismos sin mediar diferencias religiosas, culturales, políticas, etc.? (Saslow, 2012)[2]  
¿De que, más bien, sus hijos serían probablemente más altruistas que los niños religiosos? (hay una correlación inversa entre religiosidad y altruismo, Decety, 2015)[3]

Qué mal hace una autoridad religiosa en proferir amenazas. Se ve muy mal, aunque es completamente entendible que haga esto desde su posición de poder y por la necesidad que tiene la Iglesia tiene de mantener el statu quo de la paridera, que como sabemos le beneficia ampliamente: a mayor cantidad de niños, más prospectos de lavado de cerebro y más potenciales seguidores. Esto es camuflado ideológicamente a través de una posición contraria a la planificación familiar, que es considerada convenientemente "pecado mortal" [4].

Por otro lado, como ya hemos señalado varias veces, también, a mayor cantidad de hijos, menores probabilidades de desarrollo e independencia de las mujeres [5], y  consecuentemente menores posibilidades de salir de la pobreza extrema. Ambas condiciones son aparentemente necesarias para el éxito de la fe en países en vías de desarrollo tales como México DF, donde hizo estas declaraciones, tal como el Perú. Perú y México son dos de los países más religiosos y católicos del mundo, y oh curiosidad, 2 de los más ignorantes también [6].

Hoy queremos poner a prueba las declaraciones del pontífice. Primero con sus propias declaraciones de hace unos años sobre los ateos, que realmente hacen contradictoria su lógica, y nos invitan a pensar que lo que busca es marketing político según convenga.

Qué pasó, antes eras chévere, Francisco. Tomada desde MemesAntiCipriani.

En segundo lugar, contrastaremos su advertencia tácita con 3 estudios científicos. De hecho hay suficientes evidencias científicas que apuntan a que niños criados en ambientes seculares desarrollan mejor ciertas capacidades importantes para la vida social, tales como el razonamiento moral superior (Norman, 1998). En este estudio se compara respuestas a dilemas morales según la teoría de desarrollo moral de Köhlberg, por grupos de alumnos escolares de colegios no religiosos y religiosos, encontrándose que los primeros llegan a niveles más altos de razonamiento moral autónomo, mientras que los segundos se quedan en niveles heterónomos. La moral heterónoma, desde un punto de vista pedagógico, es bastante menos lograda que la autónoma.

En otro estudio (Saslow, 2012), se explora la curiosa correlación entre religiosidad y compasión, encontrándose "sorprendentemente" que a mayor religiosidad, menor compasión, y viceversa. En promedio, las personas más religiosas son menos empáticas, generosas y compasivas que los no religiosos, y más importante, solo son empáticas, generosas y compasivas con las personas que tienen sus mismos valores y creencias, mientras que los no religiosos (o menos religiosos) son igualmente empáticos, generosos y compasivos con personas sin mediar estas diferencias. No es difícil señalar cuáles estarán más adaptados a la vida social en un mundo cada vez más integrado y diverso.
Finalmente, un estudio muy reciente de Decety et al (noviembre de 2015), señala que los niños criados por ateos son en promedio más generosos que los niños criados por padres cristianos y musulmanes. Se demuestra una correlación negativa entre religiosidad y altruismo, bastante consistente con el estudio de Saslow (2012) previamente citado.

Con estos estudios, podemos responderle al señor Papa que nuestra opinión no se construye en afirmaciones gratuitas producto de autoridades ganadas o vestimentas estrafalarias, sino de estudios científicos serios, en publicaciones indizadas con revisión de pares.
No es cierto que criar hijos sin dios les “haga daño”, de hecho existe evidencia que la crianza secular ofrece mejores prospectos de desarrollo de habilidades sociales en un mundo cambiante y cada vez más integrado y diverso, en comparación con crianzas tradicionales sectarias, que no necesariamente permiten o facilitan una interacción con otros significativos distintos.

Así que si usted es ateo y quiere tener hijos, puede recurrir a esta bibliografía recomendada:
-       Clemente G. Novella. ¿Dónde está dios, Papá? Las respuestas de un padre ateo. Editorial Urano, 2012.
-       Alejandro Rozitchner. Hijos sin Dios. Cómo criar hijos ateos. Editorial Sudamericana, 2012.







[1] Norman, Antony D. 1998. Moral Reasoning and Religious Belief: does content influence structure? Tomado el 18 de febrero de 2016, desde: http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/0305724980270106
[2] Saslow, Laura R et al (2012). My Brother’s Keeper? Compassion Predicts Generosity More Among Less Religious Individuals. En: Social Psychological and Personality Science, abril 2012. Tomado el 18 de febrero de 2016, desde: http://news.berkeley.edu/2012/04/30/religionandgenerosity/

[3] Decety, J. & et al (2015). The Negative Association between Religiousness and Children’s Altruism across the World. En: Current Biology, volume 25, Issue 22, noviembre 2015. Tomado el 18 defebrero de 2016, desde:

[4] Como se verá en este enlace, la Planificación Familiar es considerada pecado mortal. Tomado el 18 de febrero desde: http://www.vaticanocatolico.com/iglesiacatolica/planificacion-familiar-natural/
[5] Embarazo adolescente y falta de oportunidades, UNICEF. Tomado el 18 de febrero de 2016 desde: http://www.unicef.org/lac/media_30118.htm
[6] Famosa encuesta Perils of Perception 2015, que mide, entre otras cosas, la percepción de las personas e torno a la ignornacia, y ubica al Perú y a México entre los países más ignorantes del mundo. A México le corresponde el primer lugar del ranking, y al Perú el 4to. Tomado el 18 de febrero de 2016 desde: https://www.ipsos-mori.com/_assets/sri/perils/

domingo, marzo 08, 2015

Etnografía de un servicio

Si me conocen, sabrán que soy ateo. Pero el que lo sea no me impide interactuar con creyentes u agnósticos. He trabajado para un grupo de evangélicos hace algunos años, ayudándolos a reenfocar la misión, visión y servicios de su organización, asesoro y apoyo actividades de una amiga laica consagrada, y varios de mis mejores amigos y colaboradores son católicos, budistas o no creyentes. Así, hace un par de semanas se me ocurrió hacer un doble reto con una amiga protestante, presumiblemente de corte evangélico, que consistió en que me acompañe a ver la película Teoría del Todo

Como contraparte, me planteó que la acompañe a su servicio (una suerte de equivalente de la misa católica, aunque bastante más horizontal y agradable que el promedio de las misas de esta vertiente del cristianismo). Me indicó que podría tomar apuntes y observar el comportamiento de los seguidores, propuesta tentadora, que es lo que he hecho y aquí comparto con ustedes.

El servicio se realiza en un local de Investigación Aeroespacial estatal. La entrada al establecimiento me genera confianza, pues me atrae la astrofísica y la ciencia en general. Se observan réplicas de satélites y cohetes, así como fotos tomadas desde la estratósfera acerca de diferentes valles del país. La ironía y la sorpresa se confunden con la sonrisa. Un local de ciencia de lunes a viernes, alberga los  fines de semana a exaltados creyentes. Se me dice que este establecimiento es alquilado los fines de semana desde hace algunos años.

Se encuentran en el auditorio. Desde afuera se oye música alegre y festiva. Al entrar, observo mucha pasión tanto en los músicos como en los asistentes. Los unos se encuentran en el escenario manipulando sus diferentes instrumentos. Es una banda compuesta por un baterista, un tecladista, un bajista, dos guitarras y 3 vocalistas. El público: individuos que cierran los ojos, levantan sus manos, algunos cantan a todo pulmón. La letra de la canción está puesta en un vídeo que acompaña al grupo, cual karaoke pensado para que los fieles conozcan sus cánticos. Los vocalistas se entregan a la canción con visible pasión, la misma que es transmitida y contagiada a la concurrencia.

"No somos fieles", dijo una vocalista, al terminar la primera canción. Rezó en voz alta y luego guardó silencio por unos segundos. Acto seguido comenzó una nueva canción. Las canciones son sencillas, de letras acompasadas y cadenciosas, fáciles de recordar.

Hay padres con sus niños en brazos. Muchos jóvenes, adultos, familias. Si se observa con detenimiento, cada uno de los participantes tiene una forma distinta de orar, siempre al compás de la música. Algunos cantan con fuerza, utilizan sus cuerpos como elementos de expresión. Dedos que truenan, manos que tamborilean en las butacas, pisadas rítmicas, brazos levantados que se mueven al compás de la batería. Algunos otros prefieren la introspección, los ojos cerrados, sentados, agachando la cabeza. Uno tiene una biblia en sus manos, y se mueve al compás de la música mientras lee; una chica levanta una sola mano; un señor está sentado con los brazos cruzados y la cabeza apoyada, etc.

Al terminar la canción, un joven predicador abre la biblia y recita un verso de Mateo, la parte en la que Jesús le pide a Pedro que camine con él sobre las aguas (Mt. 14, 22-36). Todo ello con acompañamiento musical de batería y arpegios de guitarra. Se hace a continuación la ofrenda (obras de apoyo social) y el diezmo (mantenimiento de la propia iglesia). El grupo está desarrollando un proyecto de apoyo social en Pamplona Alta. Para ello realizan actividades pro-fondos como almuerzos, fiestas, entre otros.

Comienza, luego, una lecture acerca de lo que es la fe. El expositor, distinto al predicador anterior, esboza una definición de fe: “certeza sobre el futuro y convicción sobre lo invisible basados en el carácter de dios, el cual es revelado por medio de sus promesas, las cuales están en su palabra”. (Referencias: Hebreos 4.2; 6.12-13; 10.23; 11.1).

El pastor interactúa con su audiencia. Pregunta por definiciones personales al respecto de fe, certidumbre y carácter. Invita a todos los participantes a renovar, ampliar y consolidar su fe, sobre todo en el actuar, considerando que si no se actúa, si no se hace algo por los demás, la fe "está muerta".

Mi estancia allí, aunque breve, me sirvió bastante para reflexionar en torno a la importancia que le tienen las personas creyentes a la vivencia de sus creencias. Si esto sirve para sacar lo mejor de las personas, sea bienvenido.

Había alguna que otra cara conocida, que se me acercaron a saludarme amistosamente, y otras tantas personas que no conocía y me hicieron sentir como en casa. Luego, a la salida del culto, departiendo con algunos de los participantes, se me hizo la obvia pregunta: ¿De qué iglesia eres tú?. No la rehuí, más bien traté de construir mi respuesta tomando en consideración lo dicho en el propio culto. Si bien no comparto la creencia en deidades, sí estoy muy de acuerdo en la necesidad de  demostrar con acciones las convicciones personales. Y por semejantes ideales y consecuencia, me siento gratificado y presento mis respetos.

Encontrar similitudes y rescatar los puntos positivos nos hace mejores personas. Después de todo, una misma humanidad nos congrega a todos al margen de nuestras diferencias: debemos regocijarnos en la comprensión de nuestra ineludible conexión con nuestro mundo, con el universo y con los seres vivos. Nuestras diferencias no debieran suponer obstáculos en la persecución de nuestros objetivos como especie. Nuestras similitudes, por pequeñas que sean, debieran llevarnos a un diálogo que nos permita desenvolvernos con ética, tolerancia y respeto por la diversidad.


Hoy la he pasado muy bien. Debo reconocer que envidio sanamente el clima que se logra en estos espacios. Me parecen muy interesantes como escenarios sociales. Mis reparos son frente a otro tipo de manifestaciones que suelen colisionar con derechos humanos, que no tienen por qué asociarse directamente a este tipo de prácticas reconfortantes en el plano espiritual. Esta es, realmente, una forma elevada de exaltación que ya respetaba, pero que hoy, además, valoré.

jueves, enero 22, 2015

Sexuación, masculinización y diversidad sexual

Crédito: AIESEC Valdivia Chile. Tomada de: http://goo.gl/7kdxll

Sabemos desde hace buen tiempo que el comportamiento sexual es determinado por los resultados del proceso biológico conocido como “sexuación”[1]. ¿Qué implica la sexuación grosso modo? En el caso del varón, una  suerte de “masculinización” biológica, ya que todos los gametos son originalmente femeninos, y según los cromosomas, si estos son XY, la sexuación implicará una mutación que masculinizará al feto a través de 3 fases, dos exclusivamente intrauterinas y una tercera que comienza en el embarazo, pero que concluye cerca del primer año de vida del bebé. Por esta razón los varones tenemos tetillas, y nuestros testículos no son otra cosa que ovarios descendidos, nuestro escroto una proto-vagina cerrada en sus labios, y nuestro pene un clítoris super-desarrollado. ¿Cómo sino se explican los intersexuales[2] (antes conocidos como hermafroditas)?


Claramente, los intersexuales son personas cuya sexuación quedó en un fase intermedia, ya sea con la vagina cerrada pero no con los ovarios descendidos, o con los ovarios convertidos en testículos pero el pene no desarrollado, u otros resultados símiles.  Ningún dios explica esto: en su infinita ignorancia ciertos religiosos fundamentalistas repiten la idea de “varón y hembra los creó[3]”. ¿Ah sí? ¿Y qué pasa con los intersexuales?  Según la bióloga molecular Anne Fausto-Sterling, profesora de la Universidad de Brown, hasta un 1,7 % de la población presentaría en un cuerpo alguna variación de lo considerado totalmente masculino o femenino[4]. Indigna, pues, que todavía  hoy sea legal mutilar a estos pequeños bebés al gusto de los padres para que se adapten a tal o cual sexo solo porque esta mierda de sociedad no está preparada para la verdad. Ningún dios explica esto porque no tienen nada que ver: se trata de un proceso estrictamente biológico.


¿Y qué pasa con los homosexuales? Parece que las fases 1 y 3 de la sexuación son puramente neurológicas (sexuación del cerebro), por lo que tanto el lesbianismo como la homosexualidad masculina estarían explicadas en las interrupciones de fases 1 y 3 respectivamente. Esto no está comprobado, pero tiene mucho sentido a la sazón de evidencias respecto al funcionamiento cerebral de homosexuales varones y mujeres, cuyos cerebros funcionan mucho más parecidamente al sexo contrario que al suyo[5]. También en el hecho de que la sexuación como proceso biológico incorpora cambios cerebrales: la sexuación del cerebro determina la identidad sexual.


Ahora bien, se ha descubierto que la "masculinización" (sexuación del cerebro) depende de ciertos conteos enzimáticos y hormonales que disparan esta mutación o no. La misma está sujeta a la influencia de múltiples factores que todavía no conocemos en su conjunto. En un experimento compartido por National Geographic en el que se estudió embarazos múltiples[6], se encontró que en esos casos se incrementa en un 50% la incidencia de futuras personas homosexuales. La hipótesis es que las reservas de hormonas y enzimas disparadoras de la sexuación del cerebro no son suficientes en estos casos. Tomando dicha hipótesis, tenemos entonces que la homosexualidad es un resultado posible a partir del conteo enzimático/hormonal desarrollado durante el embarazo.


Pero esto no quiere decir que la homosexualidad sea un problema o algo antinatural. De hecho, es tan común (y parecido, solo que a nivel de conteo enzimático/hormonal sexual) como cualquier color de ojo o cabello "raro" (el cabello rojo y el albinismo son buenos ejemplos, pues están asociados a la pigmentación más clara por ciertos conteos bajos de melanina).


Oponerse, pues, a la homosexualidad es tan absurdo como oponerse al cabello rojo o a los albinos. ¿Quién podría ser tan idiota de oponerse a ambos? Ah sí, las religiones lo hicieron. Fundamentalistas cristianos cazaban a pelirrojos por considerarlos hijos de diablo en el medioevo. Los albinos suelen correr la misma suerte hasta hoy en las religiones animistas africanas.


Finalmente, si hay algo “antinatural” eso es la homofobia. En la naturaleza, más de 1500 especies han sido documentadas por registrar comportamiento homosexual[7]. Sin embargo en solo una especie hay homofobia. ¿Qué es lo natural, entonces? Depende de quién lo diga: yo podría decir que lo natural es lo normativo, y lo no-natural lo contranormativo. En ese sentido, biológicamente es natural la homosexualidad, y antinatural, artificial, la homofobia.






[3] Biblia: Génesis 5:2.
[4] FAUSTO STERLING, Anne (2006). Cuerpos sexuados. La política de género y la construcción de la sexualidad. Barcelona: Edit. Melusina.
[5] http://nationalgeographic.es/ciencia/salud-y-cuerpo-humano/cerebro-gays-similar-mujeres-hetero