miércoles, febrero 18, 2026

Nos hundimos “A toda máquina”: El intrascendente gobierno de Jerí


Una persona vestido de traje con la mano en la calle

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Lo que comenzó con una cena misteriosa tras haber ido encapuchado a un chifa, terminó antes del año nuevo Chino, una de sus supuestas coartadas. Fuente: (BBC)

 

José Jerí gobernó el Perú como se gobierna cuando el país no te concede ni el beneficio de la duda: a contramarcha, con el reloj electoral encima y con la crisis política siempre lista para devorarlo todo. Su mandato empezó la madrugada del 10 de octubre de 2025, cuando juró como presidente por sucesión constitucional tras la vacancia de Dina Boluarte.(1) Y terminó el 17 de febrero de 2026, cuando el Congreso lo removió por “incapacidad moral” con 75 votos a favor y 24 en contra, en medio del escándalo por reuniones no declaradas con un empresario chino (“Chifagate”).(2)

Con esos márgenes, pretender un balance de “resultados estructurales” sería poco serio. En cuatro meses no se reforma el Estado ni se reconfigura la economía. Lo que sí se puede —y se debe— evaluar en un gobierno corto es otra cosa: prioridades, señales, decisiones críticas, capacidad de conducción y, sobre todo, estándares de integridad. Porque en transiciones, la principal obra pública no es un puente: es la confianza. Y Jerí la perdió.

La seguridad como bandera (y como atajo)

Si algo intentó Jerí, fue instalar la idea de que su gobierno dejaría un “legado” vinculado a la seguridad: un Estado más duro frente a la extorsión, el sicariato y el crimen organizado. En su narrativa, el Ejecutivo anunció la reglamentación de la Ley N.° 32490 mediante el D.S. N.° 009-2026-PCM, presentándolo como un giro “a la ofensiva” contra la delincuencia.(3)  También comunicó que el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana estaba “terminado” y que se presentaría ante el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (CONASEC).(4)

Pero esa bandera —en los hechos— terminó pareciéndose más a una copia del libreto y hasta el cosplay de Bukele que a una estrategia con sustento y ejecución. Mucha pose, poca política pública. La gestión de “mano dura” se resumió demasiado seguido en imágenes: visitas obviamente “armadas” al sistema penitenciario, golpes de efecto y puesta en escena que, incluso cuando pretendían transmitir autoridad, rozaban lo ridículo: la camisa remangada a lo Bukele; o patear puertas que se abren hacia afuera; es una metáfora involuntaria de lo que fue la administración en seguridad: mucho impulso, poca técnica.

Y el punto decisivo es este: el plan de seguridad ciudadana, que se anunciaba como inminente, se quedó en promesa. Hubo anuncios de fecha y expectativa mediática, pero el país no alcanzó a ver ese plan convertido en política real verificable —con metas, presupuesto, personal responsable, cronograma y mecanismos de seguimiento— antes del colapso del gobierno.(5). En un Perú donde la inseguridad no se combate con escenografías sino con inteligencia, coordinación fiscal-policial, control territorial y reformas operativas, la narrativa de Jerí quedó atrapada en el gesto. Y cuando la política se reduce al gesto, la realidad —que cobra cupos y dispara en las esquinas— simplemente no se inmuta. Como consecuencia, el crimen subió en este tiempo, en lugar de bajar.

Gobernabilidad: cuando el ruido devora la agenda

Pero sería ingenuo leer la caída de Jerí como un episodio aislado. La fragilidad de la presidencia que hoy vemos no nació ayer: se ha venido incubando en la última década y se consolidó cuando el fujimorismo —con 73 congresistas en el periodo 2016–2021— convirtió su peso parlamentario en una palanca de bloqueo que fue erosionando la gobernabilidad y empujó la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski en marzo de 2018.(7) Desde entonces, el sistema aprendió una práctica peligrosa: que la presidencia puede ser desgastada y reemplazada con relativa facilidad. El resultado es una institución cada vez más frágil, hasta parecer, por momentos, un muñeco de torta: está ahí, visible, pero cualquiera puede moverlo.

La caída de Jerí no ocurrió por un informe técnico mal hecho ni por una medida fallida aislada. Ocurrió por una falla de gobernabilidad e integridad. Su destitución se precipitó por un escándalo que combinó dos ingredientes explosivos en el Perú de hoy: reuniones no transparentadas y sospechas de tráfico de influencias. Reuters y Associated Press reportaron el núcleo del caso: encuentros secretos y no declarados con ejecutivos/empresarios chinos, la explicación oficial (“era por un evento cultural”) y la decisión del Congreso de removerlo por “incapacidad moral”.

Aquí está el corazón del balance: en un gobierno de transición, la transparencia no es un valor ornamental; es el requisito mínimo de supervivencia. Jerí pudo haber tenido —o no— una agenda viable, pero el escándalo convirtió cada anuncio en un acto de defensa, cada medida en una sospecha, cada discurso en una explicación, y cada explicación en una mentira, que fue fácil de descubrir. En política, cuando el relato dominante pasa a ser “¿qué escondes?”, ya no importa lo que dices que estás haciendo: importa lo que la gente cree que estás haciendo.

Y esto ocurre en un país con un patrón devastador: la destitución presidencial se ha vuelto una herramienta recurrente. Associated Press recuerda que Perú ha tenido una sucesión intensa de presidentes desde 2016, con el Congreso usando repetidamente la cláusula de “incapacidad moral” como salida política.(6) Jerí no cayó en un país institucionalmente saludable; cayó en un país donde la “transición” suele ser sinónimo de “interinato precario”. Ese contexto explica, pero no excusa: precisamente por eso, un presidente de transición debía extremar cuidados. No lo hizo —o no pudo—.

El componente China: reputación y sensibilidad política

Parte del golpe estuvo asociado a la sensibilidad de las relaciones Perú–China y a la lectura pública de esas reuniones. Reuters y Financial Times subrayan el daño reputacional del “Chifagate” en un contexto de alta susceptibilidad política y de inseguridad creciente, donde cualquier sombra se convierte en gasolina.(5) En un gobierno breve, política exterior suele ser “piloto automático”; aquí se volvió problema reputacional.

Entonces, ¿qué balance queda?

Un balance serio del gobierno de Jerí no es una lista de obras ni un inventario de decretos. Es, más bien, una advertencia.

Primero: sí intentó apropiarse del discurso de seguridad y dejó gestos normativos en ese camino (reglamentación de una ley y anuncios de plan). Pero en términos de impacto, el tiempo fue insuficiente y el colapso político hizo imposible sostener una ruta. Lo que queda es la sensación de que la seguridad fue usada más como símbolo —y como puesta en escena— que como política integral.

Segundo: la gobernabilidad fue el gran fracaso. No porque “no hizo nada”, sino porque lo básico —transparencia y legitimidad— se quebró. Y cuando lo básico se quiebra, todo lo demás se convierte en humo.

Tercero: la lección para cualquier futuro gobierno de transición es brutalmente clara. En un país con elecciones generales programadas para el 12 de abril de 2026, el presidente no compite por épica; compite por confianza. Y en el Perú, la confianza es un vidrio: se rompe con una sola escena, con una sola reunión mal explicada, con una sola sombra que no se despeja a tiempo.

Jerí encarna, quizá sin quererlo, la tesis más desoladora del ciclo político peruano: podemos discutir planes, leyes y estrategias, pero seguimos siendo vulnerables a lo elemental —integridad, rendición de cuentas, coherencia y límites éticos mínimos. Sin eso, cualquier agenda —de seguridad o de lo que sea— termina reducida a performance. Y el país, mientras tanto, sigue pagando el costo: un Estado que no llega, una política que se cae y una ciudadanía que aprende a desconfiar incluso antes de escuchar.

Con mucha pena (y cólera), y sin una pizca de gloria, Jerí se convirtió en el primer presidente en funciones que ha sido oficialmente censurado. Se intentó hacer antes con sus predecesores en funciones, como fueron los casos de Manuel Merino (2020), quien renunció a los 5 días de asumir el gobierno; y Francisco Sagasti (2020-2021), quien logró evitar la censura en su momento.

En suma: Jerí no fue un gobierno “sin acciones eficaces”. Fue un gobierno sin piso. Y en el Perú, sin piso no hay transición que aguante.

Balance breve desde la gente: más allá de tecnicismos y relatos oficiales, hay un termómetro que no falla: la paciencia ciudadana. Y lo que se ha sentido en el pulso social es que la salida de Jerí fue recibida —en buena medida— como un “basta”. No necesariamente por amor al Congreso, sino por agotamiento: la corrupción ya no se tolera como antes, y cada episodio nuevo profundiza la idea de que el país no aguanta otra transición convertida en escándalo. Ojalá ese hartazgo no se quede en comentario indignado y se traduzca en decisión política. Porque la última prueba no es la destitución de un presidente: es el voto. Esperemos que la ciudadanía vote en ese mismo sentido: castigando la opacidad, premiando la integridad y exigiendo un mínimo de decencia pública, sin la cual no hay plan que sirva, ni seguridad que llegue, ni futuro que se sostenga.

 

Referencias:

1) Congreso de la República del Perú – “José Jerí O. asume como presidente de la República tras la vacancia de Dina Boluarte”

https://comunicaciones.congreso.gob.pe/noticias/jose-jeri-ore-asume-como-presidente-de-la-republica-tras-la-vacancia-de-dina-boluarte/

2) Reuters – “Peru’s congress begins debating removal of President Jeri” (17 feb 2026)

https://www.reuters.com/world/china/perus-congress-begins-debating-removal-president-jeri-2026-02-17/

3) Presidencia del Perú (Gob.pe) – “Gobierno del presidente Jerí reglamentó ley contra delitos de extorsión y sicariato…”

https://www.gob.pe/institucion/presidencia/noticias/1336734-gobierno-del-presidente-jeri-reglamento-ley-contra-delitos-de-extorsion-y-sicariato-como-parte-de-su-lucha-contra-criminalidad

4) RPP Noticias – “José Jerí anuncia que el próximo jueves se presentará el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana ante el Conasec”

https://rpp.pe/politica/gobierno/jose-jeri-anuncia-que-el-proximo-jueves-se-presentara-el-plan-nacional-de-seguridad-ciudadana-ante-el-conasec-noticia-1675222

5) RPP Noticias – “José Jerí presentará oficialmente el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana este viernes 13 de febrero, indicó premier Álvarez”

https://rpp.pe/politica/gobierno/jose-jeri-presentara-oficialmente-el-plan-nacional-de-seguridad-ciudadana-este-viernes-13-de-febrero-indico-premier-alvarez-noticia-1675637

6) Associated Press (AP) – “Peru’s Congress removes interim President Jerí as he faces a corruption probe” (17 feb 2026)

https://apnews.com/article/8974236f989f7d9cbd8e54de7d3ef81e

7) TV Perú – “ONPE: Fuerza Popular tendría 73 congresistas” (Elecciones 2016)

https://www.tvperu.gob.pe/noticias/elecciones2016/onpe-fuerza-popular-tendria-73-congresistas

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