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miércoles, octubre 26, 2011

Universitario: Descender con decencia

Soy un fanático de Universitario de Deportes, el equipo de fútbol peruano con más garra, pasión y coraje al enfrentar los partidos. Un equipo que no se caracteriza por el juego bonito y el dribleo y gambeteo cabriolezco de otros, sino por el empuje, por el pundonor y el esfuerzo de sus jugadores, que son capaces de revertir situaciones imposibles, en los últimos minutos, capaces de dar la cara internacionalmente en hazañas como la del último jueves frente a Godoy Cruz por la Copa Sudamericana. Y esos gladiadores tienen cinco meses sin recibir un sol por su trabajo. Peor aún, hoy Ruiz de Somocurcio, periodista deportivo, habló de la posibilidad real de que Universitario descienda a segunda división. Esta hipótesis se sustenta en el hecho de que Universitario va a perder todos los puntos que quedan, y si los últimos puestos de la tabla -CNI y Alianza Atlético concretamente- se ponen las pilas, matemáticamente pueden superar a U.

Yo que, trabajando en una ONG por el desarrollo social de mi país recibo un sueldo bastante pobre por decir lo menos -porque en el Perú el dedicarse a otros es la última rueda del coche-, que además vivo independientemente y que sé lo que cuesta un taxi y prefiero caminar o tomar dos combis para ahorrar alguito, compadezco a las personas detrás de esa dura realidad que es estar impago (desde el punto de vista económico, pero también desde el anímico y emocional). Mal que bien, yo siempre recibo mi sueldo puntualmente, tanto en la Universidad en la que soy jefe de práctica como en la ONG donde trabajo.

Por ello me siento en la obligación de respaldar a los jugadores de mi equipo en su decisión de no firmar ellos mismos sus planillas, porque no es admisible que una tira de improvisados funjan de dirigentes. Ellos, que sí reciben su sueldo puntualmente, que embarran cada fecha los 3 puntos que el equipo consigue en la cancha, les reclaman a sus impagos jugadores que firmen sus propias planillas. Con qué cara, me pregunto. Quiero pensar bien, quiero creer que su ineficiencia es producto de su colosal estupidez, que es por ansias de poder que han llegado a tomar las riendas del club, y no por recibir comisiones de la reventa de entradas regaladas a la Trinchera Norte. Quiero pensar que simplemente son un grupo de imbéciles que no saben manejar presupuestos, que no saben planificar, que todo lo que hacen lo hacen a la prepo, sin analizar, sin planificar, sin asumir su responsabilidad. Que contrataron a un montón de figuras sin tener claro cómo es que iban a pagarles. Quiero creer que son tan idiotas que ni siquiera pueden mantener las cuentas en azul bajo el principio de no gastar más de lo que se recibe.

Quiero pensar que comparten esa costumbre tan peruana de zafarse de la responsabilidad, cosa que hicieron, por ejemplo, en el caso Oyarce. Sin embargo, esa y otras actitudes similares en condiciones diferentes son sintomáticas de problemas de fondo: improvisación, falta de profesionalismo, falta de visión, falta de experiencia, falta de tino, pendejada. La falta de una proyección clara de qué se quiere hacer, de cómo se quiere hacer, de cómo se va a evaluar, de cómo se va a financiar, y un largo etcétera.

Ojalá mi querido Universitario descienda -puede hacerlo, si sigue perdiendo puntos en mesa por la estupidez de sus dirigentes-. Ojalá descienda para que los socios tomen por fin consciencia de que se necesita un giro de timón, que es necesario ver las cosas pragmática pero a la vez moralmente: se necesita formalizar las cosas, convertirse en sociedad anónima y establecer metas a largo plazo, pensar las cosas, delimitar responsabilidades y rendiciones de cuentas, pagar los impuestos, planificar el crecimiento y el respeto a los miembros de la institución (¿qué significa no pagarle a la gente, entonces?), definir misión, visión y valores institucionales, sancionar la corrupción.

Ojalá Universitario descienda, para que todos estos incompetentes de la dirigencia se larguen de una puta vez, porque en el colmo de su mediocridad, de seguro que abandonan en los momentos difíciles, así como fácilmente se acoplan a la foto cuando hay éxitos. Ojalá descendamos para atravesar un éxodo de deliberación, donde solo los que amamos a la U de verdad participemos, para planificar con fuerza e inteligencia nuestro destino: seguir siendo el mejor equipo de fútbol del Perú, y uno de los grandes de Sudamérica.

viernes, octubre 21, 2011

Un día extraño y emotivo

Completamente extraño fue el día que pasó. Un 20 de octubre, día del periodista, que comenzó con la muerte de Gadafi a manos de un joven guerrillero de 18 años, fue también testigo de un apasionante triunfo de Universitario de Deportes por los octavos de final de la Copa Sudamericana. Cojudamente tuve que irme en taxi a la casa a dejar mi maletín, porque me informaron que no podía llevarlo al estadio porque estaba prohibido. Concebí entonces la posibilidad de que alguien necesitara auxilio médico en el estadio, y que las simplistas medidas de seguridad impedirían a cualquier médico salvar la vida de un desgraciado asistente con un inoportuno ataque cardíaco, por ejemplo. 


Cojudamente, también, tuve que dejar en casa mi correa, y en la puerta del estadio la gorra que acababa de comprar, porque del escaso cerebro de los dirigentes y tomadores de decisiones  salió precisamente un "sesudo" plan integral de prevención de la violencia y la inseguridad que pasa por reprimir el ingreso de maletines, de gorras y de correas al estadio. O sea que las correas tienen la culpa de la violencia. O sea que yo puedo agredir a alguien con mi gorrito de bufón de tela. Cualquiera con dos dedos de frente sabe que lo que tiene que hacerse es establecer lineamientos de seguridad en los que todos los involucrados asuman responsabilidades, para que después no estén zafando cuerpo cuando las papas quemen y echándose la culpa los unos a los otros de lo sucedido y lavándose las manos.

Sobre el partido huelga decir que fue absolutamente atípico para la garra crema -por la ausencia de esta, concretamente-, con un equipo poco prolijo, timorato, desordenado, que se dejó estar, y que  preocupó a los casi 8 mil hinchas que nos congregamos en un bonito por afuera, pero mal estadio chalaco -mala cancha, pésima señalización-. Además de haberse dejado estar y ganar el vivo, Universitario, como todo equipo peruano, tuvo al árbitro en contra, a pesar de jugar de "local", pues dos de sus jugadores salieron lesionados a punta de patadas impunes de los argentinos, que el árbitro colombiano apañó cobardemente.

La U pagó caro su descuido y sufrió un gol de cabeza minutos antes del fin del primer tiempo. Para colmo, a comienzos del segundo periodo, un recién oxigenado Miguel Torres se lesionaría producto de las patadas de los argentinos, mientras que el árbitro bien gracias -como todo el partido-. El momento alegre vino cuando mi padre, a lo Tano Pasman, fastidiado de que uno de los asistentes de adelante comprara por quinta vez un snack a uno de los vendedores, y que el vendedor le quitara la vista, le espetó al comensal con indignación: Oiga, carajo, ¿usted ha venido a comer o a ver el fútbol? La frustración de toda la tribuna se apaciguó un poco con esa gracia, que todos, desde los amigos del aludido hasta el vendedor de sánguches tomaron como broma del Especial del Humor, riendo a carcajadas por varios minutos. La justicia a las 8 mil almas del estadio Miguel Grau, empero, llegó tarde, pero llegó, cuando Andy Polo conectara un cabezazo a contrapié al segundo palo, venciendo al meta y forzando la tanda de penales a tres minutos del final. Un loquerío. En un abrazo emotivo con quién sabe qué gentes, extravié mi celular, y estuve buscándolo por varios minutos, hasta el momento en el que, derrotado, me dispuse a ver los lanzamientos de penales. 

Gol de Godoy Cruz. Algunos hinchas se tomaban la cabeza con preocupación. Va el capitán, el Negro Galván. Gol de Universitario, por supuesto. La gente clamaba al capi, mientras yo buscaba el celular meneando la cabeza. Gol de Godoy Cruz. Mutis general. Falla el chileno delantero de Universitario. La gente no daba pie con bola -literalmente-. Yo llamaba a ofrecer 100 soles por mi celular, convencido de que mis contactos perdidos eran muy importantes. Falla Godoy Cruz. La gente celebra ese golpe de suerte. Yo sigo intentando llamar a mi celular, y nadie contesta, pero timbra, eso me daba una ridícula luz de esperanza. 

Falla Universitario. La gente vuelve a lamentarse, no dando crédito a lo que ven. Era injusto que se nos quemara el pan en la puerta del horno. Algunos patearon el piso, lanzaron improperios al cielo y a la madre de Vitti, el responsable de los malestares. Yo sigo buscando el maldito celular, intentado escuchar la tonadita de Barenaked Ladies entre los gritos de los asistentes -empresa imposible-.

Vuelve a fallar Godoy Cruz. Era algo insólito, cuatro penales fallados seguidos, algo que yo nunca había visto, al menos en vivo y en directo. Algunos se tomaron de las manos, convencidos de que era una señal de la providencia de que no podíamos perder. Gol de Universitario, pintura de Ruídiaz, quien se lució a lo Zinedine Zidane, con una cuchara impresionante que besó el travesaño y se alojó en la red. Las cosas se nivelaban otra vez, 2-2, y la algarabía era máxima. 

Último penal de Godoy Cruz. El delantero, de cabello pintarrajeado, camina lentamente y es recibido con muchos insultos de grueso calibre. Los segundos se hacen incómodos, como el final de una ópera, alargando cada vez más las últimas notas. Falla el argentino y 8 mil almas rugen de alegría. Todavía quedaba una última esperanza. Yo estaba eufórico, y decidí subir la oferta para recuperar mi celular por 200 soles.


Va el peor jugador del partido del equipo local, el más lento, el que más se equivocó durante los 90 minutos. Rabanal se para junto a la pelota. Puta madre, exclama alguien, preocupado. La tensión es grande. Muchos se muerden los dedos augurando una larga agonía y que el moreno defensa fallaría. Pero se equivocaron, Rabanal anotó.

En ese momento, olvidé que había perdido mi celular. Olvidé que soy psicólogo social, y que en la mañana había dictado una clase de Teorías de la Agresión de la especialidad de psicología de mi Alma Mater. Bajé decidido a la malla que me separaba de los impunes argentinos que habían pateado lo que habían querido, amparados en su status de gigante sudamericano del fútbol. Tomé la malla y con toda la autoridad del mundo que me daba la victoria de mi equipo les espeté: Traidores, argentinos traidores. Le vendieron armas a Ecuador cuando fueron garantes. Malditos traidores. Varios me siguieron. Algunos, supongo, solo por diversión, porque a lo mejor ni estaban informados de la traición de Ménem. Uno de los policías se acercó a detenerme por escandaloso. Pero otro lo detuvo y le dijo lo suficientemente fuerte para que pudiera escucharlo: No está haciendo nada, hombre, y además, tiene razón. Esos argentinos son unos malditos traidores

Sonreí, despreocupado y convencido de que la U es más grande que sus problemas, entusiasmado de que habíamos clasificado a los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Estaba feliz de que habíamos eliminado a un equipo argentino, claro que sí, por qué negarlo. Tan satisfecho que por un momento decidí olvidarme de la inoperancia absoluta de los dirigentes de fútbol y políticos peruanos; de la criollada de Chehade que toma partido por dinero a tres meses de iniciado el gobierno cuando su campaña fue la lucha anticorrupción; de las mafias que son los clubes deportivos que regalan entradas a vándalos y delincuentes que las revenden para comprarse drogas para envalentonarse rosquetemente a robar mientras son escoltados por una policía a la que todos los contribuyentes pagamos y que encima los defiende a ellos y no les interesa si nos atacan a todos. Estaba tan contento que decidí olvidarme por un momento de los deportes peruanos de la pendejada, la no rendición de cuentas y la corrupción de baja intensidad. Decidí olvidarme, por lo menos hasta mañana, que despierte, de lo que me va a implicar pagar 200 soles porque me devuelvan mi propio celular, o lo que implique perder -con este divino aparatito- los cientos de contactos laborales.

viernes, septiembre 30, 2011

De hijitos de papá e inoperancias monumentales



¿Qué tienen en común David Sánchez-Manrique Pancorvo, Percy Moscol Gómez y Fernando Maggiolo de la Matta? Los tres han sido implicados en los últimos meses en muertes de personas en la capital. Los tres tienen supuestamente –según la prensa- rimbombantes apellidos, cuentas en el extranjero, y abolengo familiar –no en mérito a su propio esfuerzo, claro-. Los tres son hijitos de papá, cronológicamente hombres adultos, de más de 30 años, pero psicológicamente niños que se siguen escudando en las faldas de mami para evitar hacerse responsables de sus actos temerarios, irresponsables, vandálicos y delincuenciales. Y más grave aún: los tres han usado sus influencias –y la de sus papis- para evadir la justicia.

Fernando Maggiolo de la Matta hace seis meses arrolló a Christian Roeder McKay[1] en la bajada Armendáriz, manejando en completo estado de ebriedad, sin licencia, y luego usó sus influencias –sobrino de Judith de la Matta, y defendido por Judith Puente de la Matta- para evadir la justicia. Maggiolo dejó a Roeder desangrarse hasta la muerte. No se le aplicó el dosaje etílico, se alojó por varios días en una clínica local aduciendo haber quedado afectado, como si embestir con una camioneta a una persona fuera a dejar peor al conductor; y por si fuera poco, por varios meses más utilizó sus influencias para retrasar el proceso en su contra por homicidio culposo, y siguió manejando borracho y sin brevete. Hace algunos meses, uno de los reporteros que cubrió el caso de la muerte de Christian Roeder, Ivo Dutra, murió en un accidente de tránsito provocado por una couster[2]. Al igual que al infortunado Christian, a Ivo no lo ayudó el que le ocasionó el daño. Ambos procesos, el de Christian, y ahora también el de Ivo siguen vigentes, y son una señal más de que en Lima, aparentemente, la vida no vale nada, y de que no hay respeto por la otredad.


Percy Moscol Gómez, manejando borracho, apenas en la madrugada del sábado pasado, ocasionó la muerte de dos personas y se dio a la fuga dejando también a su copiloto en la Vía Expresa altura de Javier Prado[3]. Tenía la licencia vencida y varias infracciones a cuestas[4]. Mató a dos personas, y dejó a una tercera al borde la muerte, y sin embargo, aprovechando las influencias de su familia, evitó pasar el dosaje etílico y ni siquiera fue a la comisaría. Frescamente, llamó a la comisaría a decir que iría el lunes, pero hasta ahora no se sabe nada de él.

David Sánchez Manrique, el mismo sábado pasado, cobardemente y con premeditación y ventaja, lanzó a Walter Oyarce a la muerte, aprovechando que éste estaba de espaldas, escapando por la ventana de su palco en el Estadio Monumental de Ate[5]. Cobardemente, repito, y bajo la influencia del alcohol –y probablemente otras drogas ilegales-, y no solo, sino junto con un grupo de desadaptados hinchas de la barra de la U “Causa” de San Borja. Por si fuera poco, esa misma noche, logró viajar en tiempo récord a Miami, aprovechando las influencias de su familia (su papi es influyente notario y su hermana trabaja en una importante aerolínea[6]); y solo regresó cuando no le quedó otra que esgrimir la defensa más cínica que he escuchado en mi vida: "que se asustó cuando vio el cuerpo y que corrió a los brazos de su enamorada en Miami..."[7]; y lo que es más alucinante e indignante: "que es meritorio que reflexione a pesar de su juventud”[8]. Como si estos comportamientos vedados fueran comunes y atribuibles al grupo etario.

Estos tres miserables sujetos son parte de una cultura de Pepe El Vivo tan peruana como el ají de gallina, y de una indulgencia e impunidad calamitosas. En nuestro país es deporte nacional no solo el fútbol, sino usar las influencias para evadir la justicia y la ley; es una costumbre tan antigua como la ley misma, como el criollismo español del virreinato. Los policías tratan bien a quienes tienen un automóvil de lujo, a quienes ostentan celulares de último modelo, a quienes tienen carros del año y rasgos caucásicos. Los jueces y fiscales bailan con la plata de sus despreocupados papis, lo mismo que los abogados que estos contratan, mientras que sus hijitos bien se embrutecen entre el alcohol y las drogas, como bien lo ejemplificó la película Dioses.

Lo sucedido este último sábado en el Estadio Monumental solo evidencia las mismas tristes falencias del Perú: la nula voluntad política, la inexistencia de planes estratégicos en temas fundamentales como la seguridad, la ausencia de indicadores y la falta de una cultura de rendición de cuentas. ¿Una campaña de valores va a dar seguridad?[9] No, señor primer ministro. Se necesita voluntad política, mano dura y planificación a corto, mediano y largo plazo. Se necesita planes concertados de seguridad, trabajo en conjunto, articulación y liderazgo. Basta ya de impunidad por un lado, y de lavado de manos por el otro.

Los clubes deportivos le echan la culpa solo a la policía de este problema, pero se lavan las manos, cuando no son capaces ni siquiera de mantener en azul las cuentas, y deben millones de millones de soles al Estado[10], cuando es éste el que paga y organiza los operativos de seguridad en los estadios, particularmente en los clásicos, y con la plata de todos los peruanos contribuyentes. ¿Acaso están estos clubes al día en sus pagos a la SUNAT? Curiosamente, los que no están al día son todos los que no tienen una visión empresarial. Se han malacostumbrado hijodepapimente a depender, a exigir, pero a dar a cambio, nada. ¿Una sola cámara de seguridad para todo un estadio? Parece un chiste de mal gusto. Habría que ponerse fuerte con estos clubes: exigirles que se pongan en orden de una buena vez. Algunas recomendaciones de exigencias que debería pedirles el Estado a todos estos clubes:

1.      Que presenten un plan de pago fraccionado de sus impuestos.

2.      Que presenten un plan de formalización y conversión en empresas, o sociedades anónimas, porque está cabalmente demostrado que no pueden funcionar eficientemente de otra manera.

3.      Que presenten planes de seguridad integral, no solo con protocolos de seguridad para los agentes, sino que involucren a todos los actores, representantes de barras, policías, medios de prensa y demás asistentes.

4.      Que para siempre corten las gollerías a las barras. No más entradas gratis, que como se sabe se revenden para comprar drogas y licor, y así envalentonarse para cometer delitos y más violencia.

La tontería de decir que los palcos son simples espacios privados es absurda. Más importante que la propiedad es la vida, señores palquistas; y si la vida está amenazada por el ingreso de licor porque un montón de semi-humanos drogados se pepearon, pues entonces se prohíbe el ingreso de bebidas alcohólicas al estadio para siempre y punto, sea en palcos o sea en tribuna. Es sintomático que nadie asuma ninguna responsabilidad, cuando muchas instituciones tienen en parte la culpa. La policía dejó irse al asesino porque era un chico de plata, a pesar de la flagrancia del delito; INDECI habilitó el estadio con la evidente falta de un plan de seguridad; la U no diseñó ningún plan de seguridad interna que permita a los agentes de seguridad comunicarse y acordonar la zona y enfrentar a esos maleantes. La Municipalidad de Ate no prohibió el partido sabiendo que hace 9 años el estadio no tiene licencia de funcionamiento. La asociación de palquistas nunca dijo esta boca es mía. Todo esto no sorprende, porque siempre sucede lo mismo.

La gente sigue muriendo en la calle y en los estadios, los vecinos de Ate siguen reclamando que haya seguridad, y los barristas les siguen robando, rompiendo las lunas y pintando las paredes de sus casas, y nadie hace nada. Las barras son una mafia y todos lo sabemos: se les regala entradas, las cuales las revenden para conseguir movilidad, trago, droga. La policía los acordona dándoles seguridad a ellos, mientras estos angelitos roban a todos a su paso, ocasionando estragos, desmanes, violencia e inseguridad. Encima no se identifican al ingresar el estadio. Esto no puede seguir, y para ello se sugiere tomar las siguientes determinaciones:

a.      Los clubes deben dejar de dar entradas gratis, no más gollerías, ni movilidades ni nada a nadie -al menos a nadie que no sea debidamente identificado-.

b.      Los barristas deben pagar su entrada y entregar su DNI al entrar a los estadios, y devolvérselos a la salida, bajo un sistema informático que registre el ingreso de cada uno de ellos. Así poco a poco dejarán de asistir al estadio los maleantes, los que temen ser identificados, los que la deben y la temen, y la familia podrá ir tranquilamente.

c.        Y a esos semi-humanos violentos, si quieren su entrada gratis, pues se les deben obligar a asistir a talleres de emprendimiento, habilidades sociales, personales, laborales, gestión de negocios, etc. para que dejen de robar y drogarse y hagan algo productivo por la vida. Y este plan de talleres debe ser responsabilidad de los clubes deportivos.

d.      Por lo pronto, no perjudicar a terceros que no tienen nada que ver, como la señora que vende chorizos, los futbolistas y sus familias, que nada tienen que ver con el asunto y que están pagando los platos rotos de los imbéciles que han cometido esta barbarie. Una buena salida es hacer lo que hizo el Fenerbahce turco[11], que solo ingresen mujeres y niños al estadio hasta que se tomen las medidas de seguridad necesarias.

No solo el fútbol está de luto. No solo el fútbol está enfermo. Es nuestra sociedad la que lo está. Se sigue privilegiando a los más ricos, se sigue siendo machista, sexista, racista. Se sigue siendo cínico, vivo, violento. Se sigue, desde el Estado y la sociedad civil, sin metas ni indicadores, sin rendición de cuentas, sin voluntad política y liderazgo, y sin asumir responsabilidades.







[1] Tomado de Diario Ojo el 30 de setiembre de 2011 de: http://ojo.pe/ojo/nota.php?txtSecci_parent=0&txtSecci_id=4&txtNota_id=546813


[2] Tomado del Diario La República, el 30 de setiembre de 2011 de: http://www.larepublica.pe/12-08-2011/fallece-fotografo-ivo-dutra



[4] Tomado de Diario Perú.21 el 30 de setiembre de 2011 de: http://peru21.pe/noticia/1309557/chofer-profugo-tenia-papeletas-ebrio


[5] Tomado del Portal de Panamericana Televisión el 30 de setiembre de 2011 de: http://www.panamericana.pe/deportes/92730


[6] Rosa María Palacios informó en su programa que Melissa Sánchez-Manrique Pancorbo trabaja en una agencia de viajes, y fue la que le consiguió un pasaje a su hermano en tiempo récord. Tomado el 30 de setiembre de 2011 de: http://trome.pe/actualidad/1308910/noticia-hermana-loco-david-facilito-huida-al-exterior


[7] Comunicado de la familia Sánchez Manrique: Tomado de Diario Correo el viernes 30 de setiembre de 2011 de : http://diariocorreo.pe/nota/39056/comunicado-de-la-familia-sanchez-manrique-pancorvo/ 


[8]Declaraciones de uno de los tres abogados de David Sánchez Manrique, Roberto Déustua. Tomado del Portal de RPP Noticias el 30 de setiembre de 2011: http://www.rpp.com.pe/2011-09-28-abogado-de-loco-david--lo-que-hizo-es-meritorio-ir-pensar-y-regresar-noticia_407939.html 


[9] Primer Ministro Salomón Lerner Guittis en Diario La República. Tomado el 30 de setiembre de 2011 de: http://www.larepublica.pe/26-09-2011/gobierno-lanza-campana-de-valores


[10] Según El Comercio 17/03/2011, La U, Alianza y Boys tendrían que jugar 28 triangulares a estadio lleno para pagar en conjunto sus deudas a la SUNAT. Tomado el 30 de setiembre de 2011 de: http://elcomercio.pe/deportes/729003/noticia-u-alianza-boys-tendrian-que-jugar-28-triangulares-estadio-lleno-pagar-sus-deudas-sunat


jueves, diciembre 21, 2006

Del rosado al rojo

Diciembre rojo. Sonríe el Cuzco tras la victoria ante Universitario y el título del Torneo Clausura. Ahora esperarán a Alianza.

"Parece que nadie se ha acordado del 19 de diciembre de hace tres años."
Óscar Ibáñez, arquero del Cienciano, en caliente, luego del partido de definición del título ante Universitario.
La jornada deportiva del miércoles dio sendas muestras de tesón, pundonor, entrega e imprevisibilidad, elementos todos que convergen en esta sinergia fabulosa llamada fútbol. Dos de las tres principales incógnitas fueron resueltas, y tan solo falta, justamente, la más importante dellas, definir el título nacional entre los campeones del Torneo Apertura -Alianza Lima- y del Clausura -Cienciano-.
Todo se inició en el estadio Alejandro Villanueva de La Victoria, el popular Matute, casa del Alianza Lima, estadio que fuera el escogido por los chalacos para el sorteo del desempate, que finalmente salió elegido para disputar el cotejo. El Sport Boys, en vibrante encuentro, venció por penales al José Gálvez de Chimbote (6-5) luego de disputadísimos 120 minutos sin goles. Tenía cinco bajas y le fue verdaderamente difícil afrontar aqueste partido. El Gálvez apeló a sus arietes Domínguez y 'Checho' Ibarra, mas no le fue suficiente para romper la por momentos férrea -y por otros coladera- defensa chalaca. Con todo, César Chalaca González tiene todo el mérito del mundo por una genial campaña en la que remontó casi 15 puntos disputados. Se impuso la historia del equipo chalaco, el cual, a través del gaucho guardamenta Martinucci, le dijo no a las aspiraciones de los dirigidos por Teddy Cardama.
Por su parte, en el partido que definía al campeón del Torneo Clasura, en el estadio Mansiche de la ciudad de Trujillo, escogido por el cuadro merengue y que resultara vencedor en el sorteo previo, el Cienciano venció en el último minuto, con una genialidad de Juan Carlos Mariño, a la escuadra crema de un porfiado Nunes, quien no hizo cambio alguno a lo largo del partido, confiado en golpear en la prórroga. Los cuzqueños se pusieron arriba en el marcador luego de un disparo de media distancia contenido a medias por el golero Flores, y, en el repique, Chará fue más rápido que el propio meta y Cevasco, introduciendo el balón entre las piernas del arquero merengue. Seguidamente, tras una clara mano de De La Haza, se sancionó el penal que anotara Piero Alva y pusiera la igualdad momentánea, hasta un minuto antes del final, momento en el que Mariño aprovechara unos metros fuera del área para clavarla al segundo palo. Golazo. Y así pues, ganó el Cienciano el boleto al Play Off ante Alianza, y un cupo en la Copa Libertadores para medirse ante el Boca Juniors, el Toluca y el Bolívar de La Paz, mientras que Universitario se medirá por la primera jornada de la Copa Sudamericana ante el pechofrío Club Bolognesi -que mucha deshonra le hace al ilustre y aguerrido anciano coronel héroe de la Guerra del Pacífico-.
Todo pinta para la consolidación del Cienciano, puesto que ha protagonizado un levante impresionante en la segunda parte del segundo torneo del año, porque ha vencido a muchos rivales, porque venció a la U, y porque, de hecho, viene mejor preparado que su rival de turno, un Alianza despintado que viene de perder y empatar hace varios partidos. Universitario, por su parte, conservará a Jorge Amado Nunes en el cargo, por la gran campaña de un equipo al que nadie le daba crédito, y que llegó hasta las instancias finales a pura garra -como es costumbre-, y qué bueno, porque la U se caracteriza por cambiar de técnicos a diestra y siniestra.
¿Será el año del Cienciano? El sábado se inicia el epílogo del campeonato 2006, enfrentando a los dos equipos vigentes más antiguos del fútbol peruano -¿alguien sabe algo del Ciclista?-. El sábado chocarán en el estadio Garcilazo por el partido de ida. Cienciano parece estar listo para inscribir su nombre por primera vez en el único galardón que desde hace tiempo ya merece y sin embargo aún no tiene. Alianza saldrá a aguarle la fiesta emulando la definición del 2001. ¿Apuestas? Creo que es el tiempo del rojo.
Fotografía tomada de:
http://www.peru.com/futbol/